La pandemia vuelve a hundir a Brasil en la recesión

Anuncios

Río de Janeiro (AFP)

Brasil volvió a hundirse en la recesión en el segundo trimestre por la pandemia de coronavirus, con una contracción económica récord de 9,7% respecto al primer trimestre, cuando ya había retrocedido 2,5%, y regresó a sus niveles de 2009.

La caída anunciada este martes por el instituto de estadísticas IBGE es superior a la de 9,2% estimada en promedio por 49 economistas consultados por el diario económico Valor.

Pero mejora la previsión de mayo (-11,1%), gracias a los auxilios de emergencia distribuidos desde hace cinco meses por el gobierno de Jair Bolsonaro, quien este mismo martes anunció una prórroga hasta diciembre, aunque por un monto menor.

En comparación con el segundo trimestre de 2019, el derrumbe fue de 11,4%.

Y en el primer semestre, el retroceso interanual fue de 5,9%.

La mayor economía latinoamericana emergió a duras penas de la recesión de 2015 (-3,5%) y 2016 (-3,3%), con un débil repunte de 1,3% en los dos años siguientes, que se limitó a 1,1% en 2019.

Los sectores que sufrieron mayor impacto por la contracción del segundo trimestre fueron la industria (-12,3%) y los servicios (-9,7%), que en conjunto representan el 95% del PIB brasileño. La agropecuaria creció 0,4%, impulsada principalmente por la producción de soja y café.

"El PIB brasileño llegó al mismo nivel que a fines de 2009, en pleno auge de los impactos de la crisis global provocada por la ola de quiebras en la economía de Estados Unidos", apuntó el IBGE.

El gobierno apuesta por un rebote de la actividad en la segunda mitad del año, para cerrar 2020 con una contracción de 4,7%, y proyecta un crecimiento de 3,2% en 2021.

- Tensiones políticas y fiscales -

La contracción del segundo trimestre se dio "en el auge del aislamiento social, cuando diversas actividades económicas fueron parcial o totalmente paralizadas para enfrentar la pandemia", explicó la coordinadora de Cuentas Nacionales del IBGE, Rebeca Palis.

Brasil es el segundo país con más casos (3,9 millones) y más muertos (más de 121.000) por el covid-19, detrás de Estados Unidos, y sigue registrando más de 800 decesos por día. Pero el presidente Bolsonaro siempre consideró que las medidas de aislamiento, apoyadas por los gobernadores, eran peores que le enfermedad, debido a su impacto económico.

Y desde abril, bajo fuerte presión política y social, el gobierno aprobó el pago de un subsidio mensual de 600 reales (110 dólares), que puede llegar a 1.200 en ciertos casos, para 66,4 millones de brasileños, casi un tercio de la población, paliando así la destrucción de unos 9 millones de empleos.

Esa medida consiguió temperar el derrumbe, si se compara con el de otros países de la región como México (-17,1% en el segundo trimestre) y Chile (-13,4%) o al de economías desarrolladas como Reino Unido (-20,4%), España (-18,5%) y Francia (-13,8%).

Ese auxilio de emergencia revirtió igualmente el desgaste político de Bolsonaro, que en agosto alcanzó sus mejores índices de aprobación. Pero creó tensiones con el ultraliberal ministro de Economía, Paulo Guedes, que tuvo que resignarse al ahondamiento del déficit fiscal y de la deuda pública, al tiempo que se paralizaba su programa de ajustes y privatizaciones.

Guedes quería limitar ese subsidio a 200 reales, pero Bolsonaro, que busca ser reelecto en 2022, propuso fijarlo en 300 reales hasta fin de año.

"El valor de 600 reales es mucho para quien paga y no alcanza para cubrir todas las necesidades, pero atiende a lo básico", dijo Bolsonaro al anunciar la medida en el Palacio de Planalto.

El déficit fiscal sigue siendo visto como el principal motivo de recelo por los mercados.

"La economía de Brasil muestra una recuperación relativamente rápida desde abril, pero pensamos que puede perder su impulso", escribió la consultora Capital Economics.

"Por un lado, la volatilidad típica de la agricultura podría no dar el mismo empuje a la economía. Y las medidas de apoyo fiscal podrían convertirse en un viento en contra", explicó el informe.

El Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV/IBRE) prevé que el déficit primario de Brasil (previo al pago de los intereses de la deuda) salte de 0,85% del PIB a fines de 2019 a por lo menos 13,4% este año y que la deuda pública pase de 75,8% a 96% del PIB.