CULTURA EN PELIGRO

La doble crisis de la industria cinematográfica en México (5/5)

Una de las salas de cine de Ciudad de México, México, en medio de la pandemia.
Una de las salas de cine de Ciudad de México, México, en medio de la pandemia. © France 24

La cadena de valor de la industria fílmica mexicana ha sido golpeada por la pandemia en todos sus eslabones. Las pérdidas son millonarias y la recuperación es lenta y costosa. A la par, la comunidad artística del sector libra una batalla contra la desaparición de los fondos públicos, iniciativa que se impulsa en el marco de la política de austeridad aplicada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

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"Todo el mundo piensa en Sonora y se remite al desierto, a la frontera norte, la mayoría de películas ahí filmadas tiene que ver con el narcotráfico. Nosotros no, nosotros elegimos retratar esa parte divina, los campos de trigo, de cebada, los sembradíos, ese paisaje maravilloso de la vida del campo", cuenta Paula Astorga, productora de la película 'Trigal'. 

Al momento de elegir esa locación, no imaginó que la pandemia la obligaría a dejar esos idílicos escenarios, luego de frenar el rodaje casi cinco meses, con las consecuentes pérdidas económicas que ello provocó. 

La mayoría de los actores de esta ópera prima de la directora Anabel Caso tiene residencia en la Ciudad de México y mantenerlos tanto tiempo en Sonora durante el confinamiento o regresarlos a la capital y volverlos a llevar habría sido demasiado costoso, de modo que la producción optó por mudarse de set y, para su fortuna, encontraron otro similar en el estado de Puebla, mucho más cercano. 

Un momento de grabación de la cinta 'Trigal'.
Un momento de grabación de la cinta 'Trigal'. © France 24

La mudanza, sin embargo, ocasionó "la pérdida de mucho dinero",  debido a que muchas cosas se habían pagado por adelantado y no tuvieron reembolso. 

'Trigal' es de los primeros filmes en volver a rodaje tras la cuarentena, y la producción lo hizo con muchos sacrificios, adquiriendo deudas y tomando recursos que originalmente se tenían previstos para la posproducción. 

"Pero la verdadera sorpresa que golpea tremendamente un presupuesto es el protocolo sanitario que se implementa", dice Astorga, quien detalla los gastos que deben hacer en pruebas de Covid-19 para todos o la renta de más equipos de transporte para garantizar la sana distancia, entre otras medidas.

Salas cerradas, costosas pérdidas 

México es, junto a Argentina, uno de los dos principales países productores de cine en Latinoamérica y el cuarto con más salas de cine a nivel mundial. El golpe económico a la industria cinematográfica nacional fue fuerte y la parte de la exhibición es quizá la más golpeada. 

Tras más de cuatro meses de cierre obligatorio de las salas, la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica estima que se han dejado de vender 152 millones de boletos, lo que equivale a una pérdida de más de 330 millones de dólares. 

En agosto se comenzaron a otorgar los permisos en algunos estados para reabrir las salas. Pero el público es aún cauteloso, a pesar de que los protocolos sanitarios son estrictos.

"Fue muy doloroso para nosotros como industria y sin lugar a dudas como Cinemex. El dinero que vas guardando como compañía se terminó, te diría, en el mes uno, en el mes dos. Estuvimos buscando formas de fondearnos para poder sobrevivir, es una realidad", comenta Francisco Eguren, el director comercial de la cadena Cinemex, tras detallar las medidas sanitarias que han debido aplicar, entre ellas la reducción del aforo a solo un 30%.  

"Todos los insumos, sin lugar a dudas, nos están encareciendo la propia operación y nos tuvimos que financiar para llevar esto y para poder abrir, porque el abrir no es nada más levantar la puerta y dejar que la gente entre, no. Tenemos que seguir invirtiendo", precisa. 

Eguren calcula que Cinemex ha perdido cuatro millones de boletos, eso comparado con el año anterior. En términos monetarios, equivalen a unos 110 millones de dólares que no van a recuperar. "Estamos pensando que nos va a llevar entre 20 y 22 semanas regresar a números de asistencia relativamente normales", dice el directivo. 

La batalla por los fondos públicos 

Además del embate del Covid-19, la industria cinematográfica enfrenta la amenaza de perder los apoyos gubernamentales, producto de la férrea política de austeridad aplicada por la administración de Andrés Manuel López Obrador. 

La idea despertó alerta en la comunidad artística y alzaron la voz figuras como el director Guillermo del Toro y el actor Gael García Bernal, quienes han buscado convencer al Congreso de la importancia de mantener los fondos públicos, como lo hicieron en el foro virtual que tuvieron con diputados federales el 16 de junio. 

"Quitar este apoyo nos haría no competitivos en un mercado que está dañado por la falta de protección primigenia, que sucedió en el Tratado de Libre Comercio", advirtió Del Toro, ganador del Premio Óscar por la cinta 'La forma del agua'.

Vista de la Cinemateca Nacional, uno de los emblemas de la industria del cine en México.
Vista de la Cinemateca Nacional, uno de los emblemas de la industria del cine en México. © France 24

Gael García, protagonista de filmes como 'La Mala Educación', de Pedro Almodóvar, apuntó que "el apoyo principal de estos fondos es para los nuevos realizadores, de todas partes de México, para la gente menos favorecida". 

La iniciativa se frenó, de momento, pero la intención persiste y parece ser el objetivo de la mayoría parlamentaria de Morena, el partido del Presidente. 

En ese sentido, la cineasta Astorga, quien fue directora de la Cineteca Nacional, asegura que "podemos ver en otros países que justo están implementando fondos para llevar a buen puerto esas películas interrumpidas.

"En el caso de México, estamos teniendo además que unirnos como comunidad, no nada más para hacer el protocolo sanitario y reviabilizar los mecanismos de producción, sino para salvar los fondos", afirma la cineasta que apunta que, en la parte de la creación, el "efecto dominó" de la crisis también es terrible, porque de por sí para las cinematografías locales en Latinoamérica ha sido una lucha muy compleja formar públicos para que vean sus propuestas. 

Viejas tradiciones para los nuevos tiempos 

Mientras la industria del cine lucha por sobrevivir, resurgen antiguas tradiciones que se adaptan a las circunstancias, como los autocinemas. 

Federico Rivas y su novia, Citlali, nunca habían ido a un autocinema y decidieron pasar la tarde del domingo en el Autódromo de la Ciudad de México, donde las autoridades instalaron uno de estos sistemas que proyecta exclusivamente películas mexicanas. 

A la entrada, los pasajeros deben pasar por un filtro sanitario, donde toman la temperatura, supervisan que traigan cubrebocas y les aplican alcohol en gel. 

Dos empleados realizan el protocolo sanitario en un autocinema en Ciudad de México, México.
Dos empleados realizan el protocolo sanitario en un autocinema en Ciudad de México, México. © France 24

"Creo que está bastante organizado y apto para las condiciones actuales", dice Federico, estudiante de medicina.

El costo de acceso es casi simbólico, lo equivalente a un dólar con 30 centavos. Aunque también hay opciones de autocinemas comerciales, que si bien ya comenzaban a resurgir antes de la pandemia, con el cierre de salas tradicionales tuvieron un auge entre los cinéfilos, una audiencia que se ha tenido que adaptar a las nuevas circunstancias.

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