Presidente mexicano critica toma por la fuerza de organismo de derechos humanos

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México (AFP)

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, criticó este lunes la toma por la fuerza de un organismo de derechos humanos por parte de familiares de víctimas de violencia de género.

"Respeto todas las manifestaciones, pero no estoy de acuerdo en la violencia, en el vandalismo", dijo el mandatario izquierdista en su habitual conferencia de prensa.

Parientes de víctimas de feminicidios y desaparecidos mantienen ocupada desde el viernes la sede de la estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en Ciudad de México, donde quemaron sillas y papelería, para exigir resultados en las investigaciones.

Apoyados por una veintena de feministas, los manifestantes realizaron pintadas en el edificio y vandalizaron una pintura del expresidente Francisco Madero (1911-1913).

"Entiendo que hay mucho dolor y que las víctimas de la violencia están dolidas, pero no creo que esa sea la mejor forma de hacerlo; quien afecta la imagen de Madero no conoce la historia o es conservador", dijo López Obrador, refiriéndose al exmandatario, uno de los precursores de la revolución mexicana.

Solo de enero a julio de este año se registraron 549 asesinatos de mujeres que son investigados como probables feminicidios.

Este lunes, los colectivos impidieron el ingreso de los empleados de la CNDH.

"Los malos son ellos porque no me escucharon. A mí me obligó el sistema a salir y exigir porque ya estoy cansada de pedir [justicia]", declaró a la prensa Érika Martínez, madre de una joven abusada sexualmente y cuyo caso está impune.

La CNDH pidió a los ocupantes que les permitan a sus funcionarios regresar a laborar "para continuar con sus responsabilidades".

"Nuestra preocupación se centra justo en el trabajo que necesitamos desarrollar en favor de las víctimas", señaló la institución en un comunicado.

López Obrador recordó que la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, "es familiar de una víctima de desaparición".

Desde ese año, han sido asesinadas más de 290.000 personas, según datos oficiales que no precisan cuántas son víctimas del combate a las mafias.