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Revista Digital

Libertad de expresión vs. blasfemia: las caricaturas de la discordia de 'Charlie Hebdo'

© France 24

'Charlie Hebdo' volvió a publicar las controvertidas caricaturas del profeta Mahoma por las que un grupo de asesinos intentó justificar un sangriento ataque contra la revista en 2015. La reedición de estos dibujos abre de nuevo el debate sobre lo que permite el derecho fundamental a la libertad de expresión frente a lo que algunas culturas o religiones pueden considerar blasfemia.

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Cinco años después del asesinato de 11 miembros de su redacción y otras seis personas, en una serie de atentados en París que conmovieron al mundo, el semanario satírico 'Charlie Hebdo' vuelve a ser noticia. Para marcar el inicio del juicio contra 14 personas, acusadas de complicidad con los tres atacantes, que murieron a manos de la policía, la revista volvió a publicar las controvertidas caricaturas del profeta Mahoma por las que los asesinos intentaron justificar sus actos de terror.

Estos dibujos fueron publicados originalmente en el diario danés 'Jyllands-Posten' en 2005. En uno de ellos se puede ver al profeta caracterizado con un turbante en forma de bomba. Esto generó violentas protestas por parte de los musulmanes. En una muestra de solidaridad, 'Charlie Hebdo' reeditó las caricaturas en 2006, e incluyó una propia.

Ahora todas fueron recopiladas para una edición especial. La revista describe que la republicación de los dibujos es necesaria para que los jóvenes entiendan el juicio, luego de 14 años desde su primera publicación. 

Para muchos, publicar estas caricaturas es parte integral de la libertad de expresión. Países occidentales y de otras latitudes garantizan en sus legislaciones este derecho universal. Sin embargo, en otras culturas, como el islam, ciertas manifestaciones son consideradas tabú. En la religión este es uno de los temas más delicados.

Para el islam, caricaturizar a un personaje religioso está prohibido. A diferencia del catolicismo, los musulmanes no permiten estatuas o imágenes de Alá o Mahoma. A su juicio, esto fomenta la idolatría ya que no habría una conexión directa con Dios sino con una representación. Eso constituye, para ellos, una blasfemia.

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De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, en 69 naciones del mundo la blasfemia sigue siendo un delito y en seis de ellos, se castiga hasta con la pena de muerte.

Tras la revolución francesa, Francia fue el primer país del mundo en despenalizarla. E igual han hecho muchas otras naciones, que consideran la libertad de blasfemar parte integral de la libertad de expresión. Y en Estados que se enorgullecen de su laicidad, como Francia, esa libertad incluye criticar o caricaturizar el poder religioso, entre otros. El mismo presidente francés, Emmanuel Macron, defendió este derecho recientemente.

"También hay en Francia una libertad para blasfemar que está unida a la libertad de conciencia. Y así, desde donde estoy, estoy aquí para proteger todas estas libertades", dijo el mandatario desde Beirut, en Líbano, donde realizaba una visita.

En cualquier caso, ninguna 'blasfemia' puede justificar los ataques y el asesinato masivo desatados por los tres yihadistas de Al Qaeda aquel fatídico 7 de enero de 2015. Por eso, los ataques a 'Charlie Hebdo' dieron origen a una gigantesca movilización llamada 'Je Suis Charlie' en este y muchos países, en una condena al uso de cualquier argumento que busque justificar la violencia para impedir o coartar la libertad de expresión.

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