Migrantes

Crisis de refugiados de 2015: Europa aún no tiene respuestas

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Durante el verano de 2015, Europa fue testigo de un éxodo masivo que llevó al continente a enfrentar una crisis humanitaria y política sin precedentes. Un trágico naufragio en el Mediterráneo, el cuerpo del menor Aylan Kurdi en la playa y la indecisión de los países europeos por no saber qué hacer con tal éxodo, marcaron dicha crisis. Hoy, un lustro después, Lesbos, llamada “la isla de la solidaridad”, no aguanta más. La crisis se agudiza tras el incendio que arrasó con gran parte del campo de refugiados de Moria, que albergaba a unas 13.000 personas.

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Las fotografías del cuerpo del niño Aylan Kurdi en una playa de las costas de Turquía conmocionaron al mundo y voltearon la mirada hacia el éxodo en Europa que, para 2015, tuvo su momento más complejo.

Fue un año de tragedias en el Mar Mediterráneo, miles de vidas, de quienes intentaban llegar a las costas europeas y huían de las guerras y los conflictos, se perdieron. Las rutas terrestres clandestinas también dejaron sus víctimas, fueron al menos 3.550 personas muertas. Más del 75% de los que huyeron eran sirios, afganos e iraquíes.

Ante la crisis, Alemania y Austria abrieron sus fronteras para la recepción de solicitantes de asilo, el recibimiento con abrazos y vítores en la estación de trenes de Múnich marcó la famosa llamada “cultura alemana de bienvenida”.

Hoy, un lustro después, ese sentimiento solidario hacia los refugiados, no es el mismo. Y un ejemplo claro es la situación en la isla griega de Lesbos, donde se ubica el Campo de Refugiados de Moria, el más grande de Europa, que acoge a por lo menos 13.000 personas.

Lo que pasa en Lesbos es una muestra clara de la crisis actual de refugiados en el continente. En 2015, Lesbos fue bautizada como “la isla de la solidaridad”. En esa época, pescadores y voluntarios se volcaron al mar para ayudar a los que llegaban en botes inflables. Fue tal el espíritu de ayuda, que los locales estuvieron en la lista de nominados al premio Nobel de Paz.

Sin respuesta comunitaria frente al éxodo 

Pero ahora los residentes están cansados. “Hay publicidad y noticias negativas continuas respecto a los migrantes y refugiados, lo que ha resultado en una fuerte disminución del turismo en nuestra isla", señala Nikos Giannakas, dueño de un café.

Los griegos de Lesbos dicen sentirse solos y sin ayuda gubernamental para resolver la situación, un espejo de la falta de acción de los países de la Unión Europea que no acuerdan con claridad cuotas de acogida, ni tienen una respuesta comunitaria para el éxodo.

Lo que más preocupa es que los naufragios no paran, los migrantes siguen viajando por rutas terrestres y los problemas de fondo no presentan una clara muestra de mejoría. Ni Siria, ni Afganistán, ni Irak son lugares seguros y los países africanos se suman a la lista de naciones en conflicto, lo que aumenta la migración.

Ahora, cuando un incendio provoca la destrucción del campo de refugiados de Moria, sigue abierta la pregunta: ¿Qué hará Europa con los miles de varados en Moria?

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