La falta de medicamentos para enfermedades crónicas se agrava con el Covid-19 en Venezuela

La enfermera Flor Pérez se pone una mascarilla en su casa en un barrio de bajos ingresos, antes de su turno nocturno en un hospital público de Caracas, en medio de la pandemia del Covid-19, en Venezuela 26 de agosto de 2020.
La enfermera Flor Pérez se pone una mascarilla en su casa en un barrio de bajos ingresos, antes de su turno nocturno en un hospital público de Caracas, en medio de la pandemia del Covid-19, en Venezuela 26 de agosto de 2020. © Manaure Quintero / Reuters

El énfasis en combatir la pandemia hizo que fuera más difícil para los pacientes venezolanos con otras patologías recibir sus tratamientos. Personas con Parkinson o con trasplantes aseguran que no están recibiendo sus medicamentos y sostienen que estos no los importan con regularidad al país. Unos están muriendo por las interrupciones de las dosis y otros subsisten con donaciones.

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El riñón que le trasplantaron a Jesicca Solórzano hace menos de dos años corre peligro. La cuarentena que ha habido en Venezuela a causa de la pandemia del Covid-19 ha afectado seriamente el despacho de medicamentos de alto costo por parte del Gobierno y los pacientes no los están recibiendo a tiempo. La entrega ya venía fallando debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos, y ahora el brote hace que los tratamientos contra el coronavirus sean la prioridad para el Gobierno.

La farmacia de alto costo del Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS) no ha podido despachar con regularidad el Tacrolimus, un inmunosupresor vital para las personas trasplantadas. En el mercado, 100 pastillas de este medicamento valen 160 dólares estadounidenses y Solórzano, que necesita al mes 120 dosis, no puede costearlas con el sueldo que tiene.

Jesicca tuvo que hacer una campaña para recoger dinero y conseguir lo que costaba la operación. Esto es porque en Venezuela el programa de trasplantes se interrumpió desde hace dos años y quien necesite uno debe buscar el donador y pagar un procedimiento privado.

“He hecho filas desde las 4:00 a.m. (hora local) en la farmacia del Gobierno. Algunas veces no ha valido la pena la madrugada ni estar expuesta a la inseguridad por andar en la calle a esa hora. A veces me he ido sin el medicamento. Cuando no consigo allí, acudo a mis doctores para ver si me hacen donaciones, y si no, mi familia empieza a recoger dinero para traer el tratamiento desde Estados Unidos”, comentó a France 24.

Para Solórzano, esta incertidumbre de conseguir o no sus medicamentos cada mes es una angustia permanente. “Es básicamente una sentencia de muerte para nosotros, porque no tenemos cómo comprar los medicamentos y el seguro social no te los da, estás en una desesperación porque cualquier día puedes rechazar el órgano debido a que no tienes los medicamentos”, expresó Solórzano.  

Donaciones: una solución parcial para adquirir los medicamentos

Un caso similar es el Estefanía Lugo, quien tiene un trasplante de hígado desde hace un año tras haber recolectado 70.000 dólares en donaciones. En la actualidad, Fundahígado le provee los medicamentos más importantes y el resto se los intenta costear su madre, Marling Rojo, aunque se le dificulta por la situación económica del país.

“Ahorita ninguna medicina es barata, todo está costoso, la alimentación debe ser parte del tratamiento de ella porque debe ser balanceada, muy sana y rigurosa y con los ingresos que percibo tenemos que hacer marañas (piruetas)”, acotó. Marling sabe que su hija es afortunada por contar con ayuda en estos momentos de crisis y dificultades en el país.

Doce médicos y enfermeros han sido detenidos en Venezuela por reportar la falta de insumos en medio de la pandemia.
Doce médicos y enfermeros han sido detenidos en Venezuela por reportar la falta de insumos en medio de la pandemia. © Cortesía archivo particular

“Lo que vivimos es preocupante, esto es devastador para una familia que tiene un paciente con cualquier enfermedad crónica, porque de hecho Estefanía tienen ahorita el privilegio de contar con apoyo, pero cuando termine la campaña o más adelante si la situación sigue empeorando… para nosotros es angustiante”. Pero la entrega intermitente de tratamientos no solo afecta los pacientes trasplantados. Otras personas con enfermedades crónicas han comenzado a tener consecuencias graves.

La cuarentena dificultó las citas de control

Alexánder Hernández, director de la Fundación de Parkinson Caracas (Fundaparkca) y también paciente dijo que recibe reportes mensuales de que están muriendo de 5 a 6 personas con esta condición médica.

“Yo como paciente con Parkinson que tengo 10 años con la condición sé los que es interrumpir un tratamiento: te pones tan rígido que te puede dar un espasmo, un paro intestinal o un paro respiratorio, y eso es lo que están sufriendo los pacientes hoy en día”, señaló.

Hernández expresó que desde hace cinco años la emergencia humanitaria se ha vuelta compleja para los afectados con Parkinson, que tienen varios años sin medicamentos. Ahora con la pandemia, la situación ha empeorado sobre todo para los que viven en el interior del país. Allí, no están entregando los medicamentos y con la cuarentena no pueden viajar a la capital a retirarlos.

Fundaparkca organizó una protesta virtual en la que los diferentes pacientes y familiares con Parkinson enviaron videos reclamando la entrega de tratamientos.  De nueve medicamentos para la enfermedad, apenas existe solo uno en el país. “Los peores reportes vienen desde los otros estados”, confirmó Hernández.

La situación de los pacientes con esta enfermedad ha venido en declive los últimos años. Según Hernández, una de las razones es que la mayoría de los especialistas se han ido de Venezuela. También ha crecido la desnutrición entre esta población porque no tienen dinero suficiente para comprar medicamentos y comida.

“Nosotros perdemos peso rápido y entramos en desnutrición, las cifras dicen que en los últimos tres meses la desnutrición ha aumentado en 12 %”, sostuvo el director de la fundación. Además, en tiempos de Covid-19, muchos pacientes no están yendo a los controles respectivos ya que los hospitales no los están ateniendo para evitar el contagio. Dicha situación los deja en un limbo, pues tampoco les alcanza el dinero para pagar una atención médica privada, que cuesta alrededor de 70 dólares por consulta.

Los pacientes con enfermedades crónicas en Venezuela enfrentan estas y otras dificultades, en medio de su temor de que a mediano plazo tengan que interrumpir sus tratamientos, lo cual causaría un daño irreparable a su salud y podría ocasionarles la muerte.

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