Cuatro tenistas ante el último paso hacia la final del Abierto de EEUU

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Nueva York (AFP)

Con Azarenka y Osaka ya instaladas en la final femenina, los tenistas Dominic Thiem, Daniil Medvedev, Alexander Zverev y Pablo Carreño disputarán este viernes las semifinales del Abierto de Estados Unidos, donde todos ambicionan levantar su primer título de Grand Slam.

En ausencia de Djokovic, Nadal y Federer por primera vez a estas alturas de un Grand Slam desde 2004, dos de los semifinalistas tienen la experiencia de jugar finales contra el 'Big Three'.

El austriaco Thiem y el ruso Daniil Medvededv, segundo y tercer sembrados de este US Open, han aplastado a sus rivales hasta llegar a su enfrentamiento de semifinales, que algunos consideran casi una final anticipada.

Thiem, de 27 años, se encuentra en la mitad entre la generación de los tres gigantes (que va de los 39 años de Federer a los 33 de Djokovic) y la de los jóvenes llamados a sucederles, liderados por el alemán Zverev (23), el griego Stefanos Tsitsipas (22) y el propio Medvedev (24).

Pero Thiem es quien más ha presionado en los últimos dos años para derribar al glorioso trío y comenzar una nueva era en el tenis mundial.

Después de ser batido con facilidad por Nadal en Roland Garros de 2018, el austriaco repitió final el año siguiente y lo puso en graves problemas, después de haber vencido también a Djokovic en semifinales.

Y aunque su poderoso juego, tanto de derecha como de revés (con una sola mano), lo presentaba como un especialista en arcilla, recientemente se ha destapado también como una fuerza de la pista dura.

En febrero, en el Abierto de Australia, llegó a liderar dos sets contra uno la final ante Djokovic, considerado el mejor en esa superficie. El número uno mundial acabó imponiéndose, pero Thiem dejó su marca.

- Sin locura -

El austriaco también impresionó en los primeros 10 días en el US Open, culminándolos con una barrida ante el australiano Alex De Minaur (28º sembrado) por 6-1, 6-2 y 6-4.

"Nunca intenta ningún movimiento loco, pero tiene gran variedad", comentó Mats Wilander, ganador en Flushing Meadows en 1988, en Eurosport. "Juega casi como en tierra, pero con un poco más de avance y un mayor uso de su revés, especialmente en defensa", describió el sueco.

Defender será probablemente un desafío contra Medvedev, cuyo atípico juego muy plano es muy peligroso sobre pista dura.

El ruso, quinto de la ATP, completó el año pasado una fenomenal gira estadounidense con su primer título de Masters 1000 (Cincinnati) y una vibrante final contra Nadal en Flushing Meadows.

Este año se le consideraba uno de los candidatos más fuertes pero ha sobrepasado incluso esas expectativas al alcanzar las semifinales sin conceder un solo set en cinco partidos, ni siquiera en los cuartos de final ante su explosivo compatriota Andrey Rublev (14º sembrado).

El ganador del choque entre Thiem y Medvedev enfrentará en la gran final del domingo a Zverev o Carreño, que tuvieron que sufrir más para llegar a la semifinal.

Carreño, el veterano del grupo con 29 años, necesitó de cinco sets para doblegar al japonés Yasutaka Uchiyama en la primera ronda.

Los siguientes dos duelos los solventó sin apuros y en octavos se benefició de la descalificación de Djokovic, si bien el español dominaba 6-5 y acababa de hacer un 'break' cuando el serbio lanzó el pelotazo fatal que golpeó a una jueza de línea y motivó su salida del torneo.

Carreño, que ya fue semifinalista en Nueva York en 2017, reivindicó su lugar entre los grandes con una épica victoria en cuartos ante el emergente Denis Shapovalov.

"Si he podido repetirlo, si vuelvo a estar en semifinales, es porque tengo el nivel", recalcó.

De su lado Zverev, quinto sembrado, también quiere superar por primera vez las semifinales en un Grand Slam, en las que cayó en el pasado Abierto de Australia.

El alemán ascendió al número tres del mundo en 2017 a los 20 años (el jugador más joven en llegar a ese nivel desde Djokovic en 2007). Conquistó el primero de sus tres Masters 1000 en Roma en 2017 a los 20 años (también un récord de precocidad desde Djokovic en 2007). Pero nunca ha acabado de explotar en un Grand Slam, una carga que se quiere quitar de encima este viernes.