Japonesa Naomi Osaka alcanza su segunda final del Abierto de EEUU

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Nueva York (AFP)

La joven japonesa Naomi Osaka derrotó este jueves a la estadounidense Jennifer Brady y avanzó a la final del Abierto de Estados Unidos, el torneo en el que se dio a conocer al mundo del tenis con su sonado triunfo en 2018.

"Para mí Nueva York es como mi segunda casa. Realmente adoro la atmósfera. Lamentablemente no hay gente aquí, pero siento que esta pista me sienta bien", dijo tras la victoria una radiante Osaka frente a las gradas vacías por culpa del coronavirus.

Osaka, cuarta sembrada del torneo, venció a Brady (28) por 7-6 (7/1), 3-6 y 6-3 en dos horas y ocho minutos de juego en la pista Arthur Ashe, la principal del complejo tenístico de Flushing Meadows, en Nueva York.

A sus 22 años, la japonesa enfrentará en la final del sábado a la ganadora de la otra semifinal que disputaban este jueves las ex número uno mundial Serena Williams y Victoria Azarenka.

Williams, en su búsqueda de igualar el récord de 23 títulos Grand Slam, cayó ante Osaka en la turbulenta final del US Open de 2018, en la que la estadounidense increpó duramente al árbitro tras ser sancionada por recibir instrucciones de su entrenador.

Este jueves, Osaka salió airosa del trance ante Brady, una de las grandes sorpresas de este US Open, al ser más efectiva en los momentos decisivos, como el 'tie break' del primer set, que ganó por un cómodo 7/1 beneficiándose de dos errores no forzados de la estadounidense.

Pese a varios errores en momentos clave, Brady (número 45 de la WTA) volvió a exhibir el carácter y la convicción con el que está firmando la mejor temporada de su carrera a los 25 años.

Sin haber pasado nunca los octavos de final de un Grand Slam, Brady estrenó su palmarés en WTA en agosto con el torneo de Lexington y en el US Open llegó al choque con Osaka sin ceder un solo set ante sus cinco rivales, incluida la ex número uno Angelique Kerber.

- Duelo de servicios -

Hasta mediado el segundo set, el partido fue un intercambio de juegos ganados a partir del saque, con Osaka haciéndose con el 84% de puntos con el primer servicio y Brady el 77%.

Osaka no pudo hacer su primer 'break' hasta el tercer set, para ponerse por delante 5-3 y encarrilar el triunfo que la cita con Williams o Azarenka en la final.

"He jugado contra las dos. Las dos son muy duras. Solo estoy contenta de estar aquí", afirmó Osaka, que se dijo sorprendida con su rendimiento desde el retorno del circuito tras la pandemia de coronavirus.

"Yo solo quería volver de la cuarentena siendo positiva, sin importar si ganaba o perdía pero sabiendo que ponía el 100% de esfuerzo, afirmó.

Desde su triunfo en el Abierto de Australia en 2019, Osaka no había superado los octavos de un 'Major', pero en Flushing Meadows ha combinado su talento con una nueva mentalidad de acero.

La carismática tenista, la atleta mejor pagada en el mundo el año pasado principalmente por sus acuerdos publicitarios, se está convirtiendo también en un símbolo de las protestas del deporte contra el racismo.

Como en los partidos anteriores Osaka volvió a lucir una mascarilla con el nombre de una víctima emblemática de la violencia policial contra población negra en Estados Unidos.

En esta ocasión, la jugadora de padre haitiano y madre japonesa reivindicó a Philando Castile, un automovilista afroestadounidense muerto a tiros durante un control policial en 2016.

"Solo es saber que estoy llegando a la gente (...) Saber que la gente está escuchando mi voz", señaló antes de subir a la grada del Arthur Ashe para presenciar la segunda semifinal, vistiendo una camiseta de Los Angeles Lakers con el número 8 del fallecido Kobe Bryant.