Cumbre virtual de la UE y China con tensiones de telón de fondo

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Bruselas (AFP)

Los máximos líderes de la UE, la canciller alemana y el presidente chino, Xi Jinping, intentarán el lunes por videoconferencia avanzar en la negociación de un fundamental acuerdo sobre inversiones, entre otros temas sensibles.

Inicialmente planificado para ser realizado en forma personal junto a los 27 líderes de los países de la UE en una cumbre extraordinaria en septiembre en la ciudad alemana de Leipzig, este encuentro se realiza en cambio en un formato reducido debido a la pandemia.

Durante este encuentro virtual, presidido por Charles Michel, el titular del Consejo Europeo (que representa a los estados miembros), estarán conectados además de Xi la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la UE.

La agenda de las conversaciones se concentra en el acuerdo chino-europeo sobre inversiones, cuya conclusión a finales de año es considerada "posible" por Pekín.

Chinos y europeos llevan siete años negociando este acuerdo de protección de las inversiones extranjeras entre la UE y el gigante asiático, que aborda la propiedad intelectual, el fin de las transferencias de tecnología impuestas a las empresas extranjeras en China y las subvenciones a las empresas públicas chinas.

- "Acelerar las negociaciones" -

"Queremos garantizar el acceso al mercado chino para nuestras empresas, queremos reglas de competencia justas, y exigimos reciprocidad" en términos de apertura, subrayó un funcionario europeo bajo condición de anonimato.

La tarea promete ser delicada. "Esperamos acordar el lunes una hoja de ruta para resolver nuestras diferencias", pero "incluso si el objetivo político es acelerar las negociaciones y concluir para fines de 2020, solamente aceptaremos un trato si vale la pena", insistió la fuente.

No se esperan grandes avances ni declaraciones conjuntas para el lunes, pero del lado de la UE esperan poder persuadir a Xi a dar un impulso decisivo dando más libertad de acción a los negociadores chinos.

Otro tema delicado en la agenda es el clima. La UE se impone un objetivo de neutralidad de carbono para 2050, y los europeos quieren presionar a Pekín para que refuerce sus ambiciones apuntando a la neutralidad de carbono en 2060, con un pico de emisiones de CO2 a partir de 2025, y el abandono de la construcción de centrales eléctricas de carbón.

"Por lo general, nuestros amigos chinos no quieren prometer demasiado y no cumplir plenamente sus compromisos. Pero ya no es el momento de actuar con excesiva precaución", comentó un diplomático europeo.

- Entre dos fuegos -

Esta reunión se produce cuando las relaciones entre China y Estados Unidos continúan deteriorándose, en un contexto de guerra comercial, crecientes tensiones en el Mar de China Meridional, cierres recíprocos de consulados, y acusaciones de espionaje o violaciones a los derechos humanos.

En este cuadro, Europa está atrapada en el fuego cruzado.

En junio el secretario de estadounidense de Estado, Mike Pompeo, instó a Europa elegir la "libertad" y no la "tiranía" del Estado chino.

A su vez, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, visitó cinco países europeos a fines de agosto, ensalzando los lazos entre China y la UE, que "tienen la responsabilidad", según él, de trabajar juntos por "un mundo más estable".

Así, Bruselas se ve forzada a buscar el equilibrio, y por eso considera a China como un "socio" esencial y como un "rival estratégico".

"La UE es inflexible sobre sus propios intereses y valores, pero está dispuesta a cooperar con China. Es fundamental que la UE no se convierta en un campo de batalla de estas tensiones, que sea un elemento estabilizador", apuntó el diplomático europeo.

Bruselas, por tanto, debería expresar a Xi su preocupación por la situación en Hong Kong, donde la aplicación de una nueva ley de seguridad constituye, según los europeos, un ataque a las libertades de este territorio semiautónomo.

La cuestión de Taiwán, una isla gobernada de forma independiente pero sobre la que China reclama soberanía, también debería figurar en la agenda. La reciente visita del presidente del Senado checo, Milos Vystrcil, a Taipéi había sido descrita como una "provocación" por parte de China.