Naomi Osaka remonta ante Victoria Azarenka y se consagra por segunda vez en el US Open

La japonesa Naomi Osaka posa con el trofeo tras ganar el US Open, en Nueva York, el 12 de septiembre de 2020.
La japonesa Naomi Osaka posa con el trofeo tras ganar el US Open, en Nueva York, el 12 de septiembre de 2020. © Danielle Parhizkaran - USA TODAY Sports / vía Reuters

La tenista japonesa, que había levantado el trofeo en 2018, se sobrepuso a un mal comienzo y superó en tres sets a la bielorrusa. Ante una pista Arthur Ashe vacía, la asiática alzó su tercer título de Grand Slam y mantuvo su rendimiento perfecto en finales de torneos ‘major’.

Anuncios

En una pista Arthur Ashe silenciada por el Covid-19, el grito de celebración de Naomi Osaka resonó aún más fuerte. La tenista japonesa descargó su alegría en un alarido para luego permanecer enmudecida durante varios minutos, como si intentara comprender la magnitud de su logro en Nueva York.

A sus 22 años, Osaka se sobrepuso a un comienzo desastroso y firmó una espectacular remontada frente a la bielorrusa Victoria Azarenka para conquistar el US Open 2020, su segundo título en la ‘Gran Manzana’ tras el obtenido en 2018. La cuarta preclasificada se impuso por 1-6, 6-3 y 6-3 en una hora y 53 minutos de juego.

Con su doblete en Estados Unidos y su trofeo en el Abierto de Australia 2019, Osaka ostenta tres títulos de Grand Slam y un rendimiento ideal en finales de ‘majors’ dado que ganó las tres finales que disputó. Es apenas la sexta jugadora de la Era Abierta que consigue ese rendimiento, después de Margaret Court, Virginia Wade, Mónica Seles, Lindsay Davenport y Jennifer Capriati.

Pero ese invicto no se sostuvo sin sufrir. Azarenka -que volvió a jugar una final de un torneo grande luego de siete años- mostró toda su jerarquía en la primera parte del partido y aprovechó el desconcierto de Osaka.

La respuesta de la japonesa –que desde el lunes será la número tres del ranking mundial- llegó a partir del 0-2 de la segunda manga y, a partir de allí, se impuso en un duelo de alto voltaje ante la bielorrusa. Así, Osaka se convirtió en la primera mujer que consigue el Abierto de Estados Unidos tras perder el primer set desde 1994.

El encuentro saldó la deuda pendiente del torneo de Cincinnati, certamen que, en la previa del US Open, debían definir Azarenka y Osaka, pero la japonesa no se presentó a la final por problemas físicos.

“De hecho, no quiero jugar contigo en más finales”, le dijo Osaka a Azarenka entre risas durante la ceremonia de premiación. La japonesa justificó esta afirmación porque “realmente no disfruté esto” y “fue un partido realmente difícil para mí”.

“Es muy inspirador para mí porque solía verte jugar aquí cuando era más joven, así que tener la oportunidad de jugar contigo es realmente genial y aprendí mucho”, completó la japonesa, con elogios para su rival.

Una remontada con el sello de Osaka

Azarenka llegó a esta final, la primera de un torneo grande desde 2013, con un gran nivel. Impulsada por el título de Cincinnati, la bielorrusa terminó en semifinales con el sueño de Serena Williams, que aspiraba a lograr su 24° título de Grand Slam e igualar el récord de Margaret Court.

El tenis de Azarenka se pareció a aquél que la llevó a ser número uno del mundo en 2012 y a conquistar dos Abiertos de Australia en 2012 y 2013. A eso, sumó una capacidad para resurgir en 2020, luego de abandonar momentáneamente la actividad en 2016 para ser madre y, posteriormente, enfrentar lesiones y problemas personales que la alejaron de los primeros planos.

En el primer parcial, la bielorrusa firmó 7 golpes ganadores y solo 3 errores no forzados, con un saque formidable y golpes de alto vuelo. También contribuyó la desconexión de Osaka, que conectó solo 5 ‘winners’ y cometió 13 equivocaciones en la primera manga.

El dominio de Azarenka se extendió al inicio del segundo set, con un quiebre para ponerse 2-0. Pero allí comenzó la reacción de Osaka. La japonesa recuperó su confianza, aseguró sus golpes desde el fondo de la cancha y revirtió el marcador para llevarse el segundo parcial por 6-3.

La superioridad de Osaka no cambió en el set decisivo. En el cuarto juego consiguió un quiebre para adelantarse 3-1 y, aunque cedió su saque en el séptimo para el 4-3, rápido volvió a quedarse con el servicio de Azarenka y no falló cuando sirvió para el partido.

El Covid-19 y las consignas contra el racismo marcaron una final inédita

Osaka también ostentará el extraño hito de ser la primera campeona de Grand Slam en la era posterior al Covid-19. El Abierto de Estados Unidos es el segundo torneo ‘major’ de la temporada luego del Abierto de Australia de enero y antecede al Roland Garros. Wimbledon, el otro certamen grande, no se disputará en 2020.

La ‘burbuja’ del US Open, fuertemente criticada por algunos tenistas, terminó para las mujeres este sábado con una final disputada en una pista Arthur Ashe vacía, fuertes protocolos de salud para los pocos presentes y una extraña ceremonia de entrega de premios, en la que las tenistas debieron recoger sus trofeos y mantener las distancias.

El torneo también estuvo imbuido en el clima de lucha contra el racismo y la brutalidad policial reinante en Estados Unidos. En la previa del certamen, la actividad tenística se vio interrumpida un día en Cincinnati, en señal de repudio al ataque contra Jacob Blake en Kenosha, Wisconsin.

Osaka fue una de las caras visibles de ese reclamo y decidió no presentarse en la semifinal de ese torneo, una decisión que rectificó luego de que toda la jornada del certamen fuera reprogramada.

A lo largo del US Open, la japonesa continuó con su protesta, esta vez de una forma muy particular: en cada partido, ingresó a la pista con una mascarilla con el nombre de alguna víctima afroamericana de la brutalidad policial o la injusticia racial. En la final, el turno fue para Tamir Rice, un niño de 12 años que murió tras ser baleado por la policía en 2014 mientras jugaba con una pistola de juguete en un parque infantil.

Con Reuters y EFE

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24