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Nicaragua y el Covid-19: entre la falta de información y un Gobierno que anima a aglomerarse

Aficionados asisten al partido de fútbol de Primera División entre Diriangen y Junior, durante la reapertura del Estadio Nacional en Managua, el 29 de agosto de 2020, en medio de la pandemia del coronavirus Covid-19.
Aficionados asisten al partido de fútbol de Primera División entre Diriangen y Junior, durante la reapertura del Estadio Nacional en Managua, el 29 de agosto de 2020, en medio de la pandemia del coronavirus Covid-19. © AFP
Texto por: Jorge Hurtado
9 min

Desde la llegada del coronavirus a la región, Nicaragua ha sido el único país que no cerró sus fronteras, no suspendió las clases y tampoco restringió la movilidad de sus habitantes. Al contrario, estableció una política de 'normalidad' al promover aglomeraciones pese a la pandemia. Según los especialistas, esta actitud derivó en un "exceso de mortalidad".

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El pastor evangélico Olmen Rivera reabrió su templo recientemente tras sobrevivir al Covid-19, que lo obligó por meses a clausurar las reuniones presenciales. La historia de sus días enfermo por la pandemia ahora es parte de la prédica y en su iglesia lavarse las manos es requisito para ingresar. 

"Tomé la decisión (de reabrir) porque estamos en un lugar a las afueras de Managua, aislado”, afirma Rivera, aunque admite que varios miembros de la congregación dejaron de asistir por temor a contagios, pero no son la mayoría. En este sitio religioso se reúnen entre 40 a 70 personas semanalmente. Ahora reabre sus puertas por petición de los congregados, según Rivera. 

El líder religioso y su esposa Maritza Tejada dirigen esta congregación donde asisten muchas familias con niños. Mientras los padres escuchan el apasionado discurso del pastor y revisan las citas bíblicas que menciona, los pequeños juegan al aire libre, corren, se abrazan y realizan diversas actividades de recreación a pocos metros del templo. 

“Nosotros no podemos estar tan temerosos porque se paralizaría todo. Se paralizaría el mundo y la iglesia no está para paralizarse. La iglesia está para avanzar, para seguir adelante”, comenta Tejada y admite que ha conocido de otros templos donde el contagio ha cobrado la vida de varios líderes religiosos. 

Tras el anuncio del primer contagio en Nicaragua el 18 de marzo pasado, varios colegios privados, gimnasios, cadenas de cines y restaurantes decidieron cerrar sus puertas. La población realizó una cuarentena voluntaria que se reflejó en los índices de movilidad de Google.

De igual forma, la Iglesia católica canceló sus principales actividades de semana santa y cerró las puertas de sus templos, los que aún no permiten actividades masivas. También, la mayoría de templos evangélicos cancelaron sus reuniones presenciales, pero a partir de agosto, al igual que el resto de comercio que había cerrado en marzo, han iniciado el proceso de desescalada.  

Las cifras que disputan la realidad de la pandemia 

En la actualidad el avance de la pandemia en Nicaragua consta de dos principales fuentes de información: las cifras oficiales que brinda de forma escueta el Ministerio de Salud del país, y las del independiente Observatorio Ciudadano, una plataforma de seguimiento conformada por médicos, especialistas y miembros de sociedad civil que pretenden "llenar el vacío de información" de los datos oficiales. 

El Ministerio de Salud brinda cada martes las cifras de nuevos contagios, muertes y personas recuperadas, sin mayores datos demográficos y sin acceso a medios independientes a las ruedas de prensa. Según el más reciente reporte, Nicaragua acumula 4.818 casos de Covid-19 y tan solo 144 muertes. Pero el Observatorio Ciudadano reportó en el mismo periodo 10.205 contagios y 2.707 muertes, una diferencia abismal.

Sin embargo, especialistas advierten que el esfuerzo del Observatorio Ciudadano no lleva cuentas de casos con síntomas leves o asintomáticos y estos no pueden ser detectados en su sistema, de forma que el número real del impacto de la pandemia podría ser mayor. 

“La cifras del Observatorio pueden reflejar solamente el 3 o 4 por ciento del total de personas infectadas por Covid-19, pero por cada uno de estos pacientes reportados vas a tener 96 casos más circulando en el país”, enfatiza Álvaro Ramírez, médico epidemiólogo y asesor de las gremiales independientes que monitorean la pandemia. 

Ramírez señala que el Gobierno de Nicaragua está incumpliendo protocolos internacionales de salud al no brindar más datos sobre el comportamiento de la pandemia a las autoridades de salud a nivel mundial y a sus propios ciudadanos. “Nicaragua es el único país en América que no reporta número de muestras de laboratorios ni reporta muestras de laboratorio por millón de habitantes”, añade. 

Fotografía difundida por la Presidencia de Nicaragua que muestra al presidente de Nicaragua Daniel Ortega (C), su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo (I) y el Jefe del Ejército Julio César Avilés (D) durante el 41 aniversario del Ejército de Nicaragua, en la Plaza de la Revolución, en Managua, el 2 de septiembre de 2020.
Fotografía difundida por la Presidencia de Nicaragua que muestra al presidente de Nicaragua Daniel Ortega (C), su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo (I) y el Jefe del Ejército Julio César Avilés (D) durante el 41 aniversario del Ejército de Nicaragua, en la Plaza de la Revolución, en Managua, el 2 de septiembre de 2020. © AFP

En reiteradas ocasiones, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, ha declarado su “preocupación” por la falta de información y las invitaciones a actos masivos que fomenta el gobierno local. Incluso, solicitaron desde julio ingresar al país para conocer la realidad de casos pero hasta hoy no reciben respuesta.

La información que recibe la OPS de parte del Estado es la misma que reciben los ciudadanos durante estas ruedas de prensa que duran en promedio dos minutos en televisión abierta. 

El doctor Álvaro Ramírez, que también fue director de vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud, comenta que en estos meses el Gobierno “apostó a la inmunidad de rebaño, a no hacer acciones para contrarrestar la epidemia. Segundo, a una politización del problema de la pandemia”, recuerda. 

Luego de varias ausencias de la vida pública durante el pico más alto de la pandemia, el presidente Daniel Ortega reapareció en abril atacando la iniciativa mundial de “Quédate en Casa” y en cambio, invitó a los nicaragüenses a continuar con sus actividades. “Si decimos quédese en casa, ¿qué médico va trabajar, qué enfermero va trabajar, qué policía va trabajar? Los que han estado con ese discurso son los que intentaron destruir al país en abril de 2018”, dijo Ortega a finales de abril. 

Para el doctor Ramírez, ese discurso cambió cuando la pandemia comenzó a afectar a figuras relevantes del Gobierno y el partido sandinista. “Cuando empezaron a morir ministros, alcaldes, vicealcaldes, paramilitares, altos miembros de la policía e incluso diputados, fue cuando ya el Gobierno se enteró que el Covid-19 era algo más serio”, dice. 

"Son vidas que pudieron haber sido salvadas"

Para el doctor Carlos Hernández, la reapertura de negocios se debe a que en las últimas semanas se ha registrado un descenso de contagios que reportan tanto las cifras oficiales como las extraoficiales. Según él, "a pesar de que se mantiene la distancia entre estas dos fuentes de información, la coincidencia es que estamos en una etapa del menor número de casos y de muertes desde el pico de mayo y junio". 

Hernández apunta a que el segundo pico de contagios podría ocurrir entre octubre y diciembre, pero que de parte del Estado, “hay una irresponsabilidad muy grande. No ha habido ni antes, ni durante, ni ahora, ningún análisis epidemiológico proveniente del Ministerio de Salud", reclama. 

Hernández, salubrista integrante del Comité Científico Multidisciplinario, realizó un “análisis de la sobremortalidad” basado en datos oficiales donde reveló que entre el 11 de marzo y el 30 de junio de 2020, murieron 4.429 más personas que el promedio de los últimos años por enfermedades “atribuibles al Covid-19”. 

“A pesar de que se redujeron los muertos, es una cantidad perfectamente evitable. Son vidas que pudieron haber sido salvadas”, expresa Hernández, quien critica que el Gobierno continúe llamando a aglomeraciones masivas. 

Gobierno anuncia más actividades para fiestas patrias

Por su parte, Rosario Murillo, vocera del Gobierno y primera dama, justificó su convocatoria a desfiles patrios en colegios públicos del país y declaró que estos “van a ser cortos, con aquellos estudiantes que quieran participar en desfiles patrios alrededor de las escuelas, de las comunidades donde viven los muchachos, celebrar a la patria con todos los cuidados”. 

El Gobierno alargó las vacaciones para los trabajadores del Estado, quienes tendrán una semana completa, y anunció diversas actividades para festejar las fiestas patrias, el 14 y 15 de septiembre. Así mismo, anunció su estrategia para reactivar el turismo local exonerando el Impuesto al Valor Agregado, IVA, para el sector turístico. 

Guiomar Irías, presidente del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, realizó una gira por medios oficialistas brindando detalles de las actividades que promoverán desde el Gobierno para festejos patrios y aunque no detalló cuántas actividades realizarán, entre estas se encuentran torneos deportivos, pasarelas, concursos, ferias gastronómicas y festivales musicales. 

Irías no especificó los protocolos sanitarios para estas actividades pero aseguró que “la población ha venido asimilando las normas sanitarias que tenemos que tener todos y ha venido asimilando también que no nos podemos quedar encerrados, sino que tenemos que trabajar, que tenemos que salir, que tenemos que convivir”.

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