TDF 2020

Tour de Francia: la insolente superioridad del Jumbo-Visma y su "ciclismo total"

Primoz Roglic y su equipo, el Jumbo-Visma, parecen superiores en el Tour de Francia 2020.
Primoz Roglic y su equipo, el Jumbo-Visma, parecen superiores en el Tour de Francia 2020. © Marco Bertorello / AFP

Autor de una enésima demostración el domingo en las pendientes del Grand Colombier, el equipo neerlandés Jumbo-Visma y su líder Primoz Roglic aplastan el Tour de Francia 2020. Pensado para derrotar a los favoritos del Ineos, el triunfo del equipo amarillo no es de extrañar pero aún así despierta sorpresa en el pelotón.

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Cuando el Tour de Francia llegaba al ascenso final de la etapa 15, el domingo 13 de septiembre, el pelotón ya había pasado por el filtro y quedó reducido a una pequeña treintena de individuos. Entre ellos, una formación todavía sobrerrepresentada: el Jumbo-Visma del maillot amarillo Primoz Roglic que contaba todavía con cinco coequiperos para respaldarlo, mientras que las demás formaciones se contentaban con tratar de sobrevivir a la exigente primera etapa alpina.

Esta demostración no es la primera de los amarillo y negro en el Tour pero es la representación misma de su aplastante superioridad.

En dos semanas, su balance ya estaría poniendo verde de la envidia a la mayor parte de los equipos: un maillot amarillo firmemente anclado en los hombros de Primoz Roglic desde hace siete días, tres victorias de etapa (una para el líder y dos para el prodigio Wout Van Aert), tres podios y un décimo lugar en la clasificación general un poco más secundario para Tom Dumoulin. Sobre todo, el voraz Jumbo-Visma parece aplastar la carrera con todo su peso, dejándole a sus adversarios solo las migajas. 

Un “ciclismo total”

En una entrevista con 'L’Équipe', Richard Plugge, el mánager del equipo desde 2015, desarrollaba desde principios de septiembre su visión del ciclismo. Con el Jumbo-Visma, espera establecer un “ciclismo total”, haciendo referencia al “fútbol total” concebido en los años 1970 por el Ajax de Ámsterdam y la selección de los Países Bajos bajo el impulso de Johan Cruyff.

“Es posible estar adelante todo el tiempo. El equipo nacional neerlandés jugaba en colectivo y todo el mundo estaba en su más alto nivel, es lo que nosotros queremos hacer”, explica. 

Desde 2019, el equipo se dedicó a analizar cientos de horas de secuencias de video para entender la supremacía de Ineos Grenadiers, cuyos corredores se llevaron siete de los últimos ocho Tours de Francia. 

El Jumbo-Visma quería proceder, alineando un triunvirato de líderes capaces de llevarse la prueba: Primoz Roglic, Steven Kruiijswik (3º el año pasado) y Tom Dumoulin (ganador del Giro 2017). Pero la herida del segundo lo obligó a revisar sus planes y a apostarle todo al esloveno, al igual que la relativa baja forma de Dumoulin, convertido en equipero de cuatro estrellas para Roglic en las últimas rampas montañosas. 

Colectivo fuera de lo común y ganancias marginales

El resto del colectivo neerlandés es igual de impresionante: Amund Jansen, sólido rodador para proteger al equipo en plano; Tony Martin, capitán de ruta capaz de imponer el respeto a todo el pelotón, como durante la primera etapa cuando pidió una neutralización tácita de la carrera a causa de las condiciones climáticas caóticas; Robert Gesink, antigua esperanza del ciclismo neerlandés; George Benett, que en varias otras formaciones aspiraría a la posición de líder; Wout Van Aert, el prodigio belga que brilló durante los clásicos en agosto, y finalmente Sepp Kuss, el joven estadounidense, guardaespaldas de Roglic en montaña. 

Al igual que el Ineos, el Jumbo-Visma también es un adepto de las “ganancias marginales”, esos pequeños detalles a nivel de nutrición, recuperación o incluso mecánica que no parecen afectar la carrera pero que, aplicados uno tras otro, permiten una diferencia en el desempeño. 

“Tratamos de ser lo más profesionales posible en todos los ámbitos y de obtener la implicación máxima de todos los miembros del equipo”, explica Richard Plugge. “Debemos progresar en el saber-hacer y en la experiencia. El Ineos está por delante en esos aspectos. Ellos saben cómo ganar un gran Tour. Nosotros no hemos ganado todavía el Tour de Francia. Es un escalón por superar y es alto. Todos los pequeños errores se pagan…”.

El pelotón aprieta los dientes

Un alto escalón por superar pero que ahora más que nunca parece al alcance del Jumbo-Visma a menos de una semana del desenlace del Tour.

Pero en un deporte cuya historia está marcada por los escándalos de dopaje, semejante superioridad estremece. Sobre todo cuando se ve a un simple puncher como Wout Van Aert, por talentoso que sea, ser capaz de descolgar a los mejores escaladores en el Grand Colombier. Y que al mismo tiempo se vea a uno de los favoritos del Ineos, Egan Bernal, ganador el año pasado, terminar la etapa del Puy Mary encogido sobre su bicicleta mientras, según afirma, sus cifras son por lo menos igual de excelentes que el año pasado. 

“Todos soñamos con conocer su secreto”, comenta de manera amarga un corredor que prefiere permanecer anónimo en 'Libération'. “Hay que esperar que aflojen en la tercera semana (del Tour de Francia). Normalmente, deberían aflojar. Normalmente…”, suspira otro. 

“Tenemos una política antidopaje muy estricta. Creo que todo el mundo lo aprendió con el pasado”, corrige Richard Plugge. Un pasado que puede ser difícil de cargar. El Jumbo-Visma es el heredero del escandaloso Rabobank, el equipo neerlandés en el seno del cual el dopaje estuvo institucionalizado entre 1996 y 2012. Y las malas lenguas recuerdan que el confinamiento perjudicó la estrategia antidopaje de la Unión Ciclística Internacional. 

El equipo se negó -al igual que la mitad de los equipos del World Tour (10 de 19)- a unirse al Movimiento por un Ciclismo Creíble (MPCC), que trabaja por un ciclismo “limpio” que respete plenamente la ética de la UCI. El propio maillot amarillo esloveno, Primoz Roglic, está rodeado por un clima de sospecha. Este antiguo saltador de esquí nunca ha sido mencionado directamente en un caso pero el gran dios del ciclismo esloveno Milan Erzen, su antiguo mánager en Adria-Mobil, fue mencionado en la operación Aderlass, una vasta investigación sobre una red de dopaje. 

Entrevistado por los periodistas sobre la credibilidad de su victoria, el líder esloveno no se molestó, conservando incluso el mismo rostro imperturbable que muestra durante los peores porcentajes en montaña. “No tengo nada que esconder y en lo que me concierne, pueden confiar en mí”, dijo, garantizando “que nosotros no tenemos que preocuparnos por su credibilidad” antes de recordar la severidad de los controles. 

“Pasamos por muchos controles”, explicó el esloveno. “Hoy a las 6 de la mañana (antes de la 15ª etapa), me hicieron un control completo. Me hicieron otro tras la llegada de la etapa. Por mi lado, todo está muy bien”.

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés 

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