Dominic Thiem remonta ante Alexander Zverev y conquista el US Open, su primer Grand Slam

El austríaco Dominic Thiem sonríe al levantar el trofeo del US Open 2020 luego de vencer al alemán Alexander Zverev en la final en Nueva York, el 13 de septiembre de 2020.
El austríaco Dominic Thiem sonríe al levantar el trofeo del US Open 2020 luego de vencer al alemán Alexander Zverev en la final en Nueva York, el 13 de septiembre de 2020. © Danielle Parhizkaran - USA TODAY Sports / vía Reuters

El austríaco firmó una épica recuperación tras ceder los dos primeros sets y se impuso en el tiebreak del quinto para llevarse el Abierto de Estados Unidos. Es el primer hombre en 71 años que gana el US Open tras ceder los dos parciales iniciales.

Anuncios

Dominic Thiem no cabía en sí mismo. Cuatro horas después de haber saltado a una pista Arthur Ashe vacía por las medidas contra el Covid-19, el austríaco celebraba su primer título de Grand Slam, el US Open 2020. Un trofeo que no esperaba levantar unas horas antes, cuando el partido se le presentaba totalmente adverso.

Thiem acabó con las ilusiones de Alexander Zverev con una recuperación para la historia. Su triunfo, por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6, es el primero en 71 años que logra un hombre en una final del US Open tras ceder los primeros dos sets. Pancho Gonzales fue el último en conseguir esa hazaña al revertir su juego frente a Ted Schroeder en 1949, cuando el torneo se llamaba US Championships.

Ese dato seguramente no pasaba por la cabeza de Thiem al momento de levantar el trofeo del US Open, su primer certamen ‘major’, el que conquistó tras haber perdido sus tres definiciones grandes anteriores.

En esas finales, el actual número 3 del mundo había chocado con dos de los tres integrantes del llamado ‘Big Three’: cayó consecutivamente con Rafael Nadal en Roland Garros 2018 y 2019 y perdió con Novak Djokovic en el Abierto de Australia 2020. Sin ellos dos ni Roger Federer a la vista, fue la oportunidad perfecta para que Thiem se convirtiera en el primer ganador de Grand Slam distinto a ellos tres desde 2016 y el primer campeón inédito de un certamen ‘major’ desde 2014.

La consagración del pupilo del extenista chileno Nicolás Massú también es la confirmación del éxito de los denominados ‘NextGen’, los jugadores llamados a dominar el circuito cuando se retiren Federer, Nadal y Djokovic: es el primer hombre nacido en la década de 1990 en alzarse con un torneo ‘major’.

Un partido marcado por los vaivenes

Dominic Thiem llegaba a su cuarta final de Grand Slam en su carrera con un cartel de favorito que no había portado en las tres definiciones anteriores. Esto pareció jugarle en contra en la cabeza al número 3 del mundo, que fue una sombra en la primera parte del partido.

Alexander Zverev, por el contrario, lució suelto y confiado y se envalentonó ante los errores de su rival. Con un dominio absoluto, el alemán se llevó las primeras dos mangas por 6-4 y 6-3 y quebró rápido en la tercera para ponerse 2-1 con su saque.

Desde ese momento, comenzó la reacción de Thiem. Retomó el quiebre para el 2-2 y, lentamente, recuperó su confianza. En el décimo juego se quedó con el servicio de su rival para llevarse el tercer set por 6-4. En el cuarto parcial, también consiguió una ruptura decisiva en el octavo juego y cerró la manga por 6-3.

El quinto set reunió todos los vaivenes de los anteriores en uno solo. Los dos entregaron sus servicios en el inicio y ambos sacaron para ganar el partido. Zverev sirvió 5-3, pero cedió su saque. Thiem sacó 6-5, pero también falló.

En un ‘tiebreak’ dramático, el austríaco volvió a desperdiciar dos opciones de cerrar el encuentro cuando estaba 6-4. Pero un revés ancho de Zverev le permitió a Thiem llevarse el desempate por 8-6 y desplomarse sobre el cemento de la pista Arthur Ashe para contemplar su histórico logro.

Thiem: “Ojalá pudiéramos tener dos ganadores hoy”

Thiem, de 27 años, es un poco mayor que Zverev, de 23, pero ambos han coincidido en buena parte de su carrera y han forjado una amistad, al margen de la rivalidad dentro de la cancha.

Por eso, con su contrincante envuelto en llanto, Thiem le dedicó unas cálidas palabras. “Ojalá pudiéramos tener dos ganadores hoy, creo que ambos lo merecíamos”, subrayó, a la vez que no dudó en vaticinar que “vas a llevar el trofeo a casa algún día”.

El flamante campeón del Abierto de Estados Unidos también recordó a su país natal, Austria, nación que suma su segundo ganador de un Grand Slam tras el éxito de Thomas Muster en Roland Garros 1995. “Espero que todos en mi familia, especialmente mis abuelos, hayan salido bien del partido. No fue fácil para ellos, seguro. Espero que estén todos bien. Los amo a todos en casa y no puedo esperar a verlos”, remarcó.

Antes de Thiem, a su turno, Zverev se emocionó al acordarse de sus padres, que dieron positivo de Covid-19 antes del torneo y no pudieron acompañarlo. Por eso deseó “poder llevarles el trofeo algún día”.

El alemán también felicitó a su rival por “el primero de muchos títulos de Grand Slam”. “Fue una batalla dura. Ojalá te hubieras perdido un poco más, así podría haber levantado ese trofeo, pero aquí estoy dando el discurso del subcampeón”, confesó, en tono de broma.

Con Reuters y AP

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24