¿Hay vida en Venus?: investigadores detectan posibles indicios

Una fotografía ultravioleta del planeta Venus tomada el 10 de febrero del año 1974, con la luz solar reflejándose en su perpetuo velo de nubes
Una fotografía ultravioleta del planeta Venus tomada el 10 de febrero del año 1974, con la luz solar reflejándose en su perpetuo velo de nubes Michael Benson NASA/JPL/AFP/Archivos

En la atmósfera de Venus se encontraron vestigios de fosfina, un extraño gas producido por microbios en ambientes pobres de oxígeno cuyo origen alimenta el debate en la comunidad científica que aún no logra explicar el hallazgo por las condiciones extremas del planeta. 

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Venus no solo es fascinante por la particular brillantez que irradia en el firmamento. Conocida como la "estrella de la tarde", es el tercer objeto más brillante en el cielo después del Sol y la Luna.

Es como el hermano gemelo de la Tierra, pero menos amable. Su tamaño es casi idéntico al de nuestro planeta, solo que está envuelto en una atmósfera espesa y tóxica que atrapa el calor (es, después de Mercurio el segundo planeta más cercano al Sol). Las temperaturas de la superficie alcanzan los 880 grados Fahrenheit (471 grados Celsius), lo suficientemente calientes como para derretir el plomo y desaparecer cualquier posibilidad de vida.

Pero 50 kilómetros más arriba, el clima cambia. En sus altas nubes la temperatura es de 20 grados y la presión es muy similar a la de la Tierra. Pero los datos recopilados sobre este planeta aún son muy escasos.

Cuando el mundo todavía se movía bajo las divisorias aguas de la Guerra Fría, la última misión que visitó Venus fue una que envió la extinta Unión Soviética en 1985. Después se supo que hace millones de años Venus tuvo un océano y que probablemente la vida alguna vez emergió allí. 

Desde entonces, Marte se ha robado toda la atención, incluso impulsó una competitiva carrera espacial entre potencias que luchan por explorarlo, hasta ahora.

Algo extraño ocurre en la atmósfera de Venus

Un nuevo estudio publicado este 14 de septiembre en la revista 'Nature Astronomy' sostiene que encontraron presencia de gas fosfano, o fosfiina, un gas fétido y tóxico integrado por cuatro átomos, uno de fósforo y tres de hidrógeno. La presencia de ese gas en la Tierra está asociado con la vida.

En 2018 fue la primera vez que se captó este compuesto en Venus, gracias al telescopio James Clerk Maxwell, ubicado a más de 4.000 metros de altura del volcán en Mauna Kea, Hawái. Pero en ese momento la detección de fosfina fue muy débil. En 2019, los astrónomos acudieron a ALMA, otro radiotelescopio situado en el desierto de Atacama, en Chile, cuya radio es mucho más potente y permitió ver que la señal de fosfina era mucho más clara.

Una fotografía ultravioleta del planeta Venus tomada el 10 de febrero del año 1974, con la luz solar reflejándose en su perpetuo velo de nubes
Una fotografía ultravioleta del planeta Venus tomada el 10 de febrero del año 1974, con la luz solar reflejándose en su perpetuo velo de nubes Michael Benson NASA/JPL/AFP/Archivos

Sin embargo, solo pudo captar una de las líneas de emisión de radiación de las varias que tiene este compuesto, según explicó Clara Sousa-Silva, una de las autoras del estudio, a 'El País' de España, lo que configuró un hallazgo importante pero poco concluyente.

"Hemos hecho todo lo posible para explicar este descubrimiento sin la necesidad de un proceso biológico. Con nuestro conocimiento actual de la fosfina, Venus y la geoquímica, no podemos explicar la presencia de fosfina en las nubes de Venus", señaló la experta.

"Todavía hay que descartar muchísimos escenarios"

También se ha encontrado presencia de este gas en las capas internas de otros planetas como Saturno y Júpiter, cuyas temperaturas superan los 500 grados, donde no se ha encontrado presencia de vida. En la Tierra, la fosfina es producida por bacterias que prosperan en entornos sin oxígeno como marismas, pantanos y el intestino de algunos animales, incluidos los humanos.

Que la presencia de fosfano en nuestro planeta se asocie a la vida no tiene por qué ser igual allí, aseguró Ignasi Ribas, investigador del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) y del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC.

"No es descartable esa posibilidad" y si se comprueba "será fantástico", pero "todavía hay que descartar muchísimos escenarios, pues puede haber algún tipo de reacción química desconocida que se produzca bajo ciertas condiciones", por lo que hay que "asegurarse de que no haya otros mecanismos para explicar estos datos".

Algunos científicos sospechan que las altas y ácidas nubes de Venus podrían albergar microbios aéreos que lograrían soportar una acidez extrema; estas nubes contienen aproximadamente un 90% de ácido sulfúrico. Y los microbios terrestres no podrían sobrevivir a esa acidez.

"Si se trata de microorganismos, tendrían acceso a algo de luz solar y agua, y tal vez vivirían en gotitas de líquido para evitar deshidratarse, pero necesitarían algún mecanismo desconocido para protegerse contra la corrosión por ácido", explicó la astrónoma Jane Greaves, de la Universidad de Cardiff en Gales, autora principal de la investigación publicada en la revista 'Nature Astronomy'.

Pero Soussa-Silva sabe que estas son solo hipótesis y que hace falta mucha más evidencia para avanzar en el tema. "Solo puedo especular sobre qué vida podría sobrevivir en Venus, si es que está allí. Ninguna vida podría sobrevivir en la superficie de Venus porque es completamente inhóspita, incluso para bioquímicas completamente diferentes a la nuestra", aseguró. 

"Afortunadamente, Venus está justo al lado"

Aunque el descubrimiento arroja luces sobre la gran incógnita que representa Venus para los científicos, no ha sido tan codiciado como otros y la última visita dejó en suspenso varias de las teorías que avanzaban sobre la evolución de este "gemelo infernal" de la Tierra. 

¿Por qué? Porque presenta varios obstáculos para su exploración, como bien planteó el profesor asociado de ciencia planetaria de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Paul K. Byrne en un artículo para 'The Conversation'.

"Por ejemplo, es necesario explorarlo mediante radar para traspasar las nubes opacas de ácido sulfúrico y ver la superficie. Además, la alta temperatura de la superficie –470℃– hace que la electrónica convencional solo aguante unas pocas horas. Una situación muy distinta de Marte, donde los rovers pueden operar durante más de diez años. Así pues, debido en parte al calor, a la acidez y a la opacidad de la superficie, Venus no ha disfrutado de un programa sostenido de exploración en los dos últimos decenios".

Pero no por esto el radiante Venus es menos atractivo. Con los prometedores desarrollos aeroespaciales y la tecnología para adelantar más estudios, ¿por qué no lanzarse a comprobar si Carl Sagan tenía razón sobre este planeta?

"Afortunadamente, Venus está justo al lado", dijo Sousa-Silva. "Así que, literalmente, podemos ir y comprobar", sentenció la experta.

 

Con EFE y Reuters 

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