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Francia rechaza el acuerdo UE-Mercosur y lo condiciona al medio ambiente

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en Córcega, el 10 de septiembre de 2020.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en Córcega, el 10 de septiembre de 2020. © Ludovic Marin POOL / AFP / Archivo

Sus reticencias sobre la asociación no son nuevas, pero por primera vez se apoyan en un informe independiente que indica que el comercio entre el bloque europeo y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, conllevaría a un incremento de la deforestación y de los gases de efecto invernadero. Por ello y para seguir adelante con el tratado, Francia hizo varias "exigencias" a estas naciones latinas, con la pregunta de si Brasil querrá cumplirlas.

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En julio de 2019, los agricultores franceses levantaron tractores y palas contra un acuerdo UE-Mercosur que los dejaba a menos en cantidad de producto y ganancia, en comparación con sus pares latinoamericanos.

En agosto de ese año, el presidente Emmanuel Macron amenazó con vetar el acuerdo, entre otras cosas, por los incendios en el Amazonas. Y hoy es Francia el que ocupa titulares al dar su rechazo al tratado de asociación de libre comercio, tras recibir un informe que lo anima a ello.

El informe es de una comisión independiente de expertos que, a petición del Ejecutivo francés, estuvo analizando el impacto del mismo con una conclusión: no es bueno para el medio ambiente. "Es una oportunidad desperdiciada de la Unión Europea −señala la comisión− para obtener garantías medioambientales, sanitarias y sociales".

¿Cómo sustenta eso? Según el grupo de estudio, el pacto implicaría la deforestación de 700.000 hectáreas en los seis años tras su aplicación, ya que para abastecer el aumento de hasta el 4% de carne bovina destinada a Europa se precisarían zonas de pastoreo extra en el Mercosur (Mercado Común del Sur).

En esta línea señalan que la unión provocaría un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, con un cúmulo que alcanzaría las 6,8 millones de toneladas equivalentes de CO2. Lo que va en contra del propio Acuerdo de París y que además, si se mira solo en términos económicos, las ganancias nunca compensarían dichos costos climáticos, que saldrían a 250 euros la tonelada de carbono.

"El nivel de ambición de este proyecto de acuerdo es insuficiente como herramienta para que nuestros socios comerciales asuman mejor el problema climático y la protección de la biodiversidad, principalmente a través del respeto al Acuerdo de París", expresó el Gobierno galo.

Para seguir con las negociaciones, Francia tiene tres "exigencias"

Pese a su perfil crítico, Francia no es la única nación a la que el pacto no le huele bien. Países Bajos y Austria lo rechazaron en su forma actual. Bélgica, Irlanda y Luxemburgo se mostraron reticentes. Mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, expresó "serias dudas" sobre su entrada en vigor, que podría pasar antes por el Consejo Europeo.

En la teoría, el acuerdo, cuyas negociaciones comerciales terminaron en junio del año pasado y cuyo diálogo político finalizó este junio, supone una oportunidad para la Unión Europea, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Es un mercado que engloba a casi 800 millones de personas y un comercio de bienes que superaría los 80.000 millones de euros cada año (unos 94.400 millones de dólares).

Pero sin el citado Acuerdo de París, y a políticas conformes a él, Francia no está dispuesta a pasarlo a la práctica. En todo caso, seguiría las negociaciones de cumplirse este punto, además de que las importaciones procedentes de estos países sigan las normas medioambientales y sanitarias del bloque europeo.

Por último, como tercera "exigencia", pide a estas naciones un mayor compromiso climático y mayor protección de la deforestación, alegando que tienen "falta de ambición" sobre el tema en cuanto políticas públicas. Y es aquí, en la Amazonía, principal afectada, que choca especialmente con el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

"De ello depende la coherencia de los compromisos climáticos y medioambientales de Francia y de la UE y la plena adecuación de la política comercial europea con los objetivos del Pacto Verde presentado por la Comisión Europea en diciembre de 2019".

¿Un acuerdo supeditado a Francia o condicionado por la pelea Macron-Bolsonaro?

Con su postura, Francia estaría supeditando su apoyo al pacto a un mayor respeto climático y una mayor protección de los "sectores agrícolas sensibles" que recomienda el informe sobre el acuerdo. Pero este tiene de por sí un freno adicional, y es un rifirrafe diplomático con Bolsonaro, que se remonta a los incendios en la selva amazónica y a la negativa de la firma por parte de Macron.  

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, toma la palabra en una cumbre de Mercosur en la ciudad brasileña de Bento Goncalves, Brasil, el el 5 de diciembre de 2019.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, toma la palabra en una cumbre de Mercosur en la ciudad brasileña de Bento Goncalves, Brasil, el el 5 de diciembre de 2019. © Carl de Souza / AFP / Archivo

Las dudas francesas parten de ahí, mientras que la tensión aumenta de la mano de Bolsonaro que, a su modo, respondió a Francia este viernes afirmando que su Gobierno es "un ejemplo para el mundo" en cuanto a defensa ambiental, sin contar que los países que critican a Brasil sobre los incendios ("que ocurren todos los años") "ya quemaron todo".

En lugar de ver esta destrucción forestal como un hecho que perjudica a todo el mundo, el mandatario brasileño apuntó a intereses comerciales y de mercado. Una mirada que no ayuda al tratado y menos a la demanda del presidente galo sobre el desarrollo sostenible y la biodiversidad.

Esta la debatirá primero con sus socios europeos y la Comisión, y luego con los integrantes del Mercosur −ricos productores de cereales, soja y carne de vacuno−, antes de "toda reanudación del proceso hacia un acuerdo". Un acuerdo que, pese a las exigencias, tiene un gran interés para Francia, ya que las exportaciones al Mercosur representan unos 6.000 millones de euros en bienes y 3.000 millones en servicios.

Por ahora, la oficina del primer ministro Jean Castex señaló que la UE debe seguir con las negociaciones para frenar la deforestación, cumplir las normas sobre los productos y, claro, respetar el Acuerdo de París.

Por el lado de las oenegés, estas piden al presidente francés "enterrar definitivamente" el acuerdo de asociación por su "desastroso" efecto sobre el clima, los bosques y los derechos humanos. 

Con RFI, AFP y EFE

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