Y el gran ganador del Tour 'versión covid' fue... ¡El Tour!

París (AFP) –

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Retrasado de julio a septiembre por la pandemia y con la amenaza de que el covid-19 pudiera echar por tierra los planes en cualquier momento, el Tour de Francia logró llegar al final este domingo, un triunfo para la organización y un alivio para todo el ciclismo.

"El llegar a París es ya una victoria", aseguraba aliviado a la AFP el patrón del Tour Christian Prudhomme, quien en algunos momentos temió que la carrera ciclista más importante del mundo no pudiera celebrarse por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

"En las horas previas a la salida en Niza (29 de agosto) tuvimos miedo cuando se decidió (por iniciativa del gobierno galo) que dos casos positivos en un equipo significaría la expulsión de la carrera de toda la formación", relata Prudhomme.

"Pero finalmente creo que eso es lo que nos ha permitido llegar hasta el final, ya que los equipos se encerraron aún más. Y las medidas para que pudiese haber carrera y todos pudiésemos trabajar funcionaron", añade.

La suspensión de todas las competiciones ciclistas de marzo a agosto como consecuencia de la pandemia y el retraso del Tour provocó una reestructuración de todo el calendario ciclista.

El Tour de Francia es mucho más que una carrera, es el gran escaparate del ciclismo y el motivo de existencia de buena parte de los equipos, patrocinados por marcas comerciales que lo 'único' que obtienen a cambio es visibilidad en las competiciones.

Los organizadores del Giro de Italia (que se celebrará del 3 al 25 de octubre), de la Vuelta a España (20 de octubre-8 de noviembre), de las grandes clásicas como la Flecha Valona (30 de septiembre), Lieja-Bastoña Lieja (4 de octubre), París-Roubaix (25 de octubre) o Giro de Lombaría (31 de octubre) pueden respirar algo más tranquilos: el Tour ha demostrado que se pueden disputar pruebas ciclistas en tiempo de pandemia.

- Ciclistas en una 'burbuja' -

Para ello, el Tour tomó medidas muy restrictivas para que los corredores no se viesen infectados: los 22 equipos participantes quedaron encerrados en una burbuja, manteniendo un contacto mínimo con la prensa y respetando siempre los gestos de protección (mascarillas y distancia de seguridad) y los aficionados no pudieron acercarse a sus ídolos como es habitual antes o después de cada etapa, con limitaciones de público en algunas etapas y prohibiciones en otras.

Y pese a ello, el Tour, como el resto de la sociedad, no estuvo a salvo del covid. Ningún ciclista dio positivo en los diferentes test realizados antes y durante la carrera, aunque sí el propio Prudhomme, tras la primera jornada de descanso, lo que le obligó a permanecer aislado la segunda semana de carrera.

Pero esto y el hecho de que la carrera se disputase en un mes 'laborable' como septiembre no impidió que los seguidores del ciclismo dejasen de lado al Tour.

"Claro que hubo menos gente que en julio, pero me ha llamado la atención la respuesta al borde de la carretera, la decoración de las poblaciones, el público", se felicita Prudhomme.

Superado el 'obstáculo' de la pandemia, al Tour le queda otra carrera de fondo en lo que respecta a su 'impacto medioambiental', después de que varios alcaldes ecologistas (como los de Lyon y Grenoble) reclamaran una carrera más 'verde'.

"Aunque siempre se puede pensar que no se va suficientemente rápido en materia medioambiental, las cosas avanzan en este aspecto desde hace unos años", concluye el director del Tour, el gran vencedor de la edición 2020.