FinCen Files o cómo los bancos ganan y quedan impunes ante el blanqueo de dinero

Imagen de cabecera de la página del ICIJ, sobre la investigación que revela el papel de los banco en el lavado de dinero a escala global, y el derramamiento de sangre y el sufrimiento que fluye a su paso.
Imagen de cabecera de la página del ICIJ, sobre la investigación que revela el papel de los banco en el lavado de dinero a escala global, y el derramamiento de sangre y el sufrimiento que fluye a su paso. © International Consortium of Investigative Journalists

Nuevas revelaciones, de una investigación hecha entre Buzzfeed y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, han permitido esclarecer hasta qué punto los bancos más grandes del mundo han sido cómplices más o menos involuntarios del lavado de dinero a escala internacional. Con dichas transacciones obtienen ganancias, a pesar de algunas sanciones y de los individuos o criminales que están tras ellas.

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Es una especie de escaparte de ropa sucia, pero de blanqueo de dinero. De 1999 a 2017, cinco de los bancos más grandes del mundo aprobaron más de 2.000 millones de dólares en transacciones sospechosas, de acuerdo a una investigación de la página Buzzfeed, en asociación con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), publicada el domingo 20 de septiembre.

En esta se pueden encontrar los nombres de criminales notorios –como Semion Mogilevich, el 'Patrón' de la mafia rusa– o de estafadores de las finanzas de alto perfil –como Jho Low, el fugitivo malasio y cerebro del fraude planetario 1MDB–, de asociados a instituciones financieras de primer nivel como JP Morgan Chase, Deutsche Bank, Standard Chartered, Bank of New York Mellon o incluso de HSBC.

2.100 "reportes de actividades sospechosas"

"Este caso confirma las múltiples sospechas que podíamos tener sobre el rol de los grandes bancos en el lavado de dinero y añade un lujo de detalles sorprendentes", afirma Markus Meinzer, experto en redes internacionales de fraude fiscal para la ONG Tax Justice Network, contactado por France 24.

Estas revelaciones muestran, por ejemplo, cómo el banco HSBC siguió aceptando realizar transferencias sospechosas vinculadas a ciudadanos rusos bajo sospecha de corrupción, aún a pesar de haber sido multado en 2012, por haber blanqueado cientos de millones de dólares provenientes de cárteles de droga sudamericanos.

La investigación también sugiere que el banco JP Morgan Chase no aprendió de sus errores de principios del año 2000, con el estafador financiero Bernie Madoff, porque después de eso no parece haber realizado investigaciones más a fondo sobre algunos de sus clientes más dudosos. Así, entre 2010 y 2015, aprobó más de 1.000 millones de dólares en transacciones de una pequeña estructura de Chipre, ABSI, que en realidad servía para blanquear una parte del botín del mafioso ruso Semion Mogilevich, una de las diez personas más buscadas por el FBI.

Todas estas informaciones provienen de más de 2.100 "Reportes de Actividades Sospechosas” (SAR), obtenidos por Buzzfeed. Se trata de alertas lanzadas por los controladores internos de los bancos, sobre cuentas o transacciones que podrían servir o estar blanqueando dinero. Las instituciones financieras deben luego transmitir estos documentos a la Red de Control de Delitos Financieros o FinCEN (Financial Crime Enforcement Network), que es la autoridad estadounidense en la lucha contra la criminalidad de guante blanco. De ahí, el nombre de este nuevo escándalo, FinCEN Files.

Botas, lencerías y muchas sospechas

Más allá del inventario diverso de los incumplimientos de HSBC, Deutsche Bank o JP Morgan en la lucha contra el blanqueamiento de dinero, este asunto revela sobre todo "los límites del sistema de los 'SAR'", considera Meinzer. Una vez que el documento ha sido transmitido a la FinCEN, los bancos no están obligados a prohibir la transacción.

"Se sirven de esos reportes de actividades sospechosas para lavarse las manos de las consecuencias de las transacciones que a pesar de todo autorizan", se lamenta este especialista del fraude fiscal internacional. En más del 50% de los casos, los bancos no bloquearon estas operaciones dudosas, según Buzzfeed.

Y, sin embargo, algunas de esas transacciones aprobadas presentaban todas las claves del esfuerzo de un blanqueamiento. Es el caso particular de NoviRex, una extraña empresa de pequeños electrodomésticos, abierta en 2010 en Londres. Rápidamente empezó a pagarle facturas de varios cientos de miles de dólares a diversas empresas ubicadas en paraísos fiscales, por supuestas compras que tenían muy poco que ver con el corazón de su negocio: 200.000 dólares en lencería o 400.000 dólares en botas de mujer.

Pese a todo, JP Morgan aceptó a NoviRex como cliente. "Si yo fuera JP Morgan y me mostraran las cuentas de esta empresa, me parecería de inmediato terriblemente sospechoso", valora Martin Woods, antiguo detective de la policía británica, especialista en crímenes financieros, entrevistado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

En efecto, NoviRex reveló ser demasiado sospechosa como para ser honesta: la justicia estadounidense descubrió en 2017 que esta empresa era utilizada por el círculo del expresidente ucraniano Viktor Yanoukóvich, para blanquear dinero proveniente de la corrupción.

El 'Uber' del blanqueamiento de dinero

Estos grandes bancos prefieren cerrar los ojos porque esta actividad les representa mucho dinero. Para entender su interés financiero en este asunto, es necesario volver a su papel en el circuito financiero internacional. "Son los únicos en poder aprobar transferencias de fondos internacionales en dólares, lo cual es vital para los que quieren blanquear dinero", detalla a France 24 Meinzer.

En un inicio, cuando un criminal quiere poner en un lugar seguro su 'dinero sucio', lo deposita en un pequeño banco local que no preste mucha atención al origen de sus fondos. Pero después, quiere que su fortuna esté realmente segura en una o varias cuentas en el extranjero, las llamadas cuentas 'off-shore'. Para eso, hace falta pasar por un banco más importante que tenga acceso al mercado financiero estadounidense, por el cual pasa casi la totalidad de los flujos internacionales de capitales.

Los HSBC, Deutsche Bank y otros poseen ese precioso tesoro, y facturarán así jugosas comisiones al aprobar esas transacciones en dólares. Sirven entonces de intermediarios, un poco como un "Uber del blanqueamiento". Son ellos quienes transportan el dinero hacia su destino final. No tienen por qué saber necesariamente que está sucio, pero tampoco hacen muchos esfuerzos por interesarse por su origen, y es lo que demuestra este nuevo escándalo.

El dinero que estos bancos ganan, gracias a movimientos sospechosos de fondos, vale cualquier regaño que a veces les puedan infligir las autoridades financieras. Les vale la pena. Así, en 2014, cuando JP Morgan tuvo que pagar 2.600 millones de dólares para saldar su rol en el caso Madoff, también registró unos 22.000 millones de dólares en ganancias, de las cuales una gran parte eran comisiones por transferencias internacionales, en base al ICIJ.

Estas nuevas revelaciones "prueban, una vez más, que las sanciones pecuniarias no desaniman a estos bancos de ser los cómplices pasivos de esta criminalidad internacional", sentencia Markus Meinzer.

Para él esta sería la oportunidad soñada de hacer presión real sobre estos grandes bancos internacionales. "Sería necesario, además de los Reportes de Actividades Sospechosas, que estas instituciones tuvieran la obligación de comunicarle a las autoridades la identidad precisa de los clientes a quienes corresponden estas operaciones", asegura. Con mucha frecuencia en los 'SAR' consultados por Buzzfeed, el banco afirma no haber podido identificar el verdadero beneficiario de las transacciones. Una obligación semejante los llevaría, quizás, a emprender más investigaciones exhaustivas sobre el origen de los fondos.

De esta manera les resultaría más difícil practicar la política del avestruz, ocultando la cabeza, y decir que no lo sabían. También sería necesario, en palabras de Meinzer, condenar a los banqueros a penas de cárcel "para mandar un mensaje claro". Porque después de todo, recuerda, la ligereza de los controles bancarios sobre estos flujos ilícitos permite a los mafiosos financiar actividades que pueden matar a otras personas o a políticos corruptos dejar en la ruina a los países.

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés 

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