Trump vuelve a poner en duda la transición y líderes de ambos partidos se distancian

El presidente Donald Trump se presenta en la Casa Blanca para dar una conferencia de prensa, en Washington D. C., el 23 de septiembre de 2020.
El presidente Donald Trump se presenta en la Casa Blanca para dar una conferencia de prensa, en Washington D. C., el 23 de septiembre de 2020. © Tom Brenner / Reuters

El presidente estadounidense evitó comprometerse con una transferencia pacífica del poder en caso de no resultar reelecto en noviembre y reiteró sus cuestionamientos al voto por correo. Referentes republicanos no adhirieron a su postura y garantizaron el respeto al resultado de las elecciones, mientras que dirigentes demócratas criticaron la postura del mandatario.

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Son declaraciones estruendosas para un país que suele vanagloriarse de su institucionalidad. El presidente estadounidense Donald Trump volvió a mostrar su disconformidad con el proceso electoral y sigue sin garantizar que respetará los resultados de las elecciones generales de noviembre. Una postura que lo ha distanciado de sus propios compañeros del Partido Republicano y le ha valido feroces críticas de los opositores demócratas.

En una rueda de prensa celebrada el miércoles 23 de septiembre, consultado sobre si garantizaba una transferencia pacífica del poder, Trump respondió que "tendremos que ver lo que ocurre" y volvió a cargar contra el voto por correo, sistema al que le ha cuestionado su fiabilidad, aunque sin pruebas.

"Saben que me he quejado mucho de las papeletas y las papeletas son un desastre", reiteró.

A la vez, en una entrevista radial este jueves 24 de septiembre, Trump no descartó que el resultado de la elección sea llevado ante la Corte Suprema, ente para el cual se está apurando a nominar a un candidato conservador que reemplace a la fallecida Ruth Ginsburg Bader.

No es la primera vez que el presidente realiza este tipo de declaraciones. Incluso en 2016 evitó comprometerse a aceptar los resultados en caso de que perdiera con la nominada demócrata, Hillary Clinton.

En concreto, la campaña de Trump contra el voto por correo apunta a que esa modalidad podría llevar, según él, a un fraude masivo. Este mecanismo está siendo más implementado por algunos estados para proteger a los ciudadanos frente al brote de Covid-19.

Los cuestionamientos de Trump han apuntado, principalmente, a aquellos estados que envían automáticamente las boletas a todos los votantes registrados, en lugar de trasladárselas solo a aquellos que las solicitan.

Por eso, el presidente -que pidió su voto por correo al estado de Florida- sugirió que, si los estados evitaban el envío no solicitado de boletas, no habría preocupación por un eventual fraude. "Habrá una (transición) muy pacífica, no habrá una transferencia, francamente. Habrá una continuación", subrayó, apuntando que "las papeletas están fuera de control" y eso favorecería a los demócratas.

Si bien un récord del 76% de los votantes estadounidenses pueden emitir su sufragio por correo en estas elecciones, solo Washington D. C. y otros 9 estados envían los votos por correo de manera universal, sin que sea solicitado por los ciudadanos. Incluso si produjera un caos con el voto por correo en esas regiones, sería poco probable que provocara un resultado adulterado en la elección general.

En una rueda de prensa, este jueves, la vocera de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, aseguró que "el presidente aceptará los resultados de una elección libre y justa".

Los líderes republicanos se distancian de Trump y garantizan la transición

En esta campaña contra el presunto fraude masivo del voto por correo y el potencial desconocimiento de los resultados electorales, Trump parece solo. Los referentes de su partido, el Republicano, se despegaron de la postura del mandatario y aclararon que la transición pacífica de poder está garantizada.

"El ganador de las elecciones del 3 de noviembre será investido presidente el 20 de enero. Habrá una transición ordenada, como la ha habido cada cuatro años desde 1792", escribió en Twitter el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

En la misma línea se expresó el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy: "Permítanme ser muy claro (...) Será (una transición) pacífica". Al mismo tiempo, confiado en la eventual reelección del presidente, subrayó que "Trump tendrá una muy buena toma de posesión y unirá a esta nación en lugar de radicalizarla".

Otras voces referentes entre los republicanos, como la representante por Wyoming, Liz Cheney, y el veterano senador por Alabama, Richard Shelby, remarcaron que la transferencia de poder será pacífica, como es habitual.

En tanto, el senador Mitt Romney, una de las pocas voces republicanas que se oponen a Trump, consideró "fundamental para la democracia" una "transición pacífica del poder" porque "sin eso, está Belarús". "Cualquier sugerencia de que un presidente podría no respetar esta garantía constitucional es impensable e inaceptable", escribió en su cuenta de Twitter.

Pelosi le recuerda a Trump que "esto es una democracia" y Sanders advierte que el presidente quiere debilitarla

Como era de esperarse, los referentes demócratas cargaron con dureza contra los dichos del presidente Donald Trump, al que acusaron de admirar a líderes autócratas e intentar debilitar la democracia estadounidense.

La líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, consideró como "muy triste" que el presidente plantee dudas a la transición pacífica y le pidió al mandatario que se "calme".

En ese sentido, le recordó a Trump que Estados Unidos no es Corea del Norte, Rusia, Turquía, Arabia Saudita u otro país con líderes a los que él admira abiertamente.

"Usted está en los Estados Unidos de América, es una democracia. Así que, ¿por qué no intenta honrar su juramento de la Constitución de Estados Unidos?", lo interpeló en una rueda de prensa.

Por su parte, el ex vicepresidente y actual candidato demócrata a la Presidencia Joe Biden fue consultado sobre el tema al arribar a Delaware el miércoles por la noche y, con incredulidad, preguntó: "¿En qué país estamos?".

“Estoy bromeando. Mira, él dice las cosas más irracionales. No sé qué agregar al respecto. Pero no me sorprende", sentenció.

En tanto, el senador por Vermont, Bernie Sanders, sostuvo que Trump está "preparado para socavar la democracia estadounidense para mantenerse en el poder" y consideró esencial que el mandatario deje el cargo si pierde las elecciones. "Esta es una elección entre Donald Trump y la democracia, y la democracia debe ganar", resaltó.

Con Reuters, AP y EFE

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