Ginsburg, primera funcionaria en recibir el máximo honor fúnebre de EE. UU.

El ataúd de la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg durante un servicio conmemorativo en su honor, en el Salón de las Estatuas del Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el 25 de septiembre de 2020.
El ataúd de la difunta jueza Ruth Bader Ginsburg durante un servicio conmemorativo en su honor, en el Salón de las Estatuas del Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el 25 de septiembre de 2020. © Erin Schaff / Pool vía Reuters

El féretro de la jueza Ruth Bader Ginsburg estará en capilla ardiente en el Capitolio de Washington, lugar donde se ha rendido tributo a personajes históricos como Abraham Lincoln, John F. Kennedy y recientemente al congresista John Lewis, referente en la lucha contra el racismo. 

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A la lista de 33 presidentes, jueces y militares que han sido honrados con este gesto desde 1852, se suma la icónica jueza Ruth Bader Ginsburg (RBG). Lo particular es que la abanderada por los derechos de las mujeres se convirtió en la primera mujer y la primera judía en recibir este homenaje. “Hoy vuelve a hacer historia”, dijo la rabino Lauren Holtzblatt de la Congregación Adras Israel en Washington.

La capilla ardiente está reservada para funcionarios y oficiales militares y la cámara de honor para ciudadanos. 

Entre los asistentes al homenaje de este 25 de septiembre, que no pasaron los 100 debido a la pandemia, estuvieron demócratas de primera línea como la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; el candidato presidencial Joe Biden y su fórmula vicepresidencial, Kamala Harris. Las senadoras Elizabeth Warren y Amy Klobuchar también presentaron sus respetos a la jueza liberal.

Congresistas de Estados Unidos miran cómo el ataúd de la jueza adjunta de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg es llevado en hombros tras la ceremonia de honor en el Capitolio en Washington, el 25 de septiembre de 2020.
Congresistas de Estados Unidos miran cómo el ataúd de la jueza adjunta de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg es llevado en hombros tras la ceremonia de honor en el Capitolio en Washington, el 25 de septiembre de 2020. © Jonathan Ernst / Reuters

Una de las mayores ausencias fue la del líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, quien lidera la idea de que el presidente Donald Trump reemplace a Ginsburg antes de las elecciones del 3 de noviembre. McConnell fue invitado pero no acudió. 

Pelosi fue la única mujer oradora de la ceremonia en el Capitolio y, además, fue la encargada de darle la bienvenida al féretro de la jueza que se convirtió en un ícono en Estados Unidos. La representante inauguró formalmente la ceremonia en un atril junto a una gran foto en la que se vio a Ginsburg con su túnica judicial y su collar de encaje que la caracterizaba. 

En la conmemoración se honró la vida y obra de Ginsburg y se le recordó como una brillante graduada de Columbia, pero también que fue rechazada en varios trabajos por el hecho de ser mujer. Ginsburg no dio su brazo a torcer y con los años no solo ejerció la norma que estudió sino que fue fundamental para reformar leyes a favor de la igualdad de las mujeres. 

Fue por eso que luego del homenaje, Kamala Harris le dijo a los periodistas que la difunta jueza le despejó “absolutamente” el camino. “Rompió tantas barreras. Y sé que lo hizo intencionalmente, sabiendo que gente como yo podía seguirla”, dijo la candidata vicepresidencial.

Además de recordar sus logros como jurista, durante la ceremonia se conmemoró la vida de Ginsburg con piezas musicales de una de las que fueron sus cantantes de ópera favoritas, la mezzosoprano Denyce Graves. Otro honor particular corrió por cuenta de Bryant Johnson, el entrenador de la jueza que se caracterizaba por continuar yendo al gimnasio con sus más de 80 años. Johnson hizo tres flexiones frente al féretro.

Luego del breve servicio fúnebre, cada uno de los invitados se alineó para pasar junto al ataúd y presentar sus respetos.

Finalmente, después de la conmemoración, su ataúd fue cargado en hombros por las escaleras del recinto donde se hizo el homenaje, mientras 50 legisladoras le daban el último adiós haciendo el gesto patriótico de llevarse la mano al pecho. La guardia de honor militar llevó el féretro al interior del Salón de las Estatuas del Capitolio.

Una despedida en medio de las tensiones políticas

Antes de llegar al Capitolio, el ataúd de Ginsburg permaneció durante dos días bajo el pórtico de la Corte Suprema, en donde miles de admiradores le rindieron homenaje a la jueza que hizo historia en la Justicia estadounidense.

Incluso, el presidente Donald Trump fue el jueves 24 de septiembre, pero la multitud lo abucheó con gritos que pedían sacarlo de su puesto en las votaciones de noviembre

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El mandatario expresó que este sábado anunciará quién será la candidata para reemplazar a la jueza. Se espera que la nominada sea conservadora, por lo que esta ideología será mayoría en la Corte Suprema, con seis togados frente a tres liberales. 

Una vez Trump postule a la persona que reemplazaría a la liberal Ginsburg, el Senado debe aprobar su candidatura y confirmar a la nueva jueza de Estados Unidos. Los republicanos, que controlan estrechamente esta cámara del Congreso, se han comprometido a confirmar a la nominada en unas pocas semanas. 

Esto enfureció a los demócratas que sostienen que la nominación debería ser realizada por quien gane las elecciones del 3 de noviembre y que, por ende, la postulación debería hacerse únicamente después de las votaciones. Esa fue la última voluntad de Ginsburg. 

Con Reuters y AP

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