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"Van a aprender menos": un año escolar a distancia en Venezuela, sin Internet estable

Varios niños asisten a clase en un aula improvisada en una casa en el barrio de Petare, el barrio marginal más grande de Venezuela, en Caracas, el 16 de septiembre de 2020.
Varios niños asisten a clase en un aula improvisada en una casa en el barrio de Petare, el barrio marginal más grande de Venezuela, en Caracas, el 16 de septiembre de 2020. © AFP

El Gobierno de Nicolás Maduro decretó que el inicio del nuevo año escolar 2020-2021 sería con teleclases o con clases online para evitar la propagación del Covid-19. Sin embargo, gran parte de la población tiene problemas de electricidad y fallas en el acceso al Internet, una brecha que dificultará el método de enseñanza no presencial.

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Odalys Padrón siente frustración porque la pandemia aún impide que sus cuatro hijos vuelvan, de manera presencial, al colegio público donde estudian. Ella es una de las tantas madres venezolanas que vive en una barriada popular y no tiene en casa, ni Internet, ni un teléfono inteligente; recursos necesarios para que los niños puedan cursar el nuevo año escolar.

“Siento que estoy fallando como madre porque no tengo las herramientas para que estudien en estos momentos que estamos viviendo", señaló a France 24.

Por el momento tiene pensado enviar a su hija mayor a casa de su abuela, en las afueras de Caracas, que allí sí tienen Internet, y con los otros niños pedirá a una vecina que les preste los medios de enseñanza.

Carla Valbuena también tiene a sus dos hijos en el colegio público y ella sí cuenta con tecnología básica, pero hace dos meses que la conexión a Internet se dañó en la zona donde reside y la compañía estatal no ha ido a reparar la avería.  

Su hija, que estudiará el último año de bachillerato, no ha podido alistarse en el centro de estudio porque este no ha comenzado el proceso de inscripción. Las clases para la educación secundaria, en teoría, deben iniciar el 3 de octubre. 

A Valbuena le preocupa la manera como seguirán educándose sus hijos. “En comparación con otros países estamos por el piso, así no van a salir bien preparados, sin luz y sin Internet. Y esto nos afecta a todos por igual, ricos y pobres”, expresó. 

Docentes, escépticos con el método de enseñanza a distancia   

Pero la preocupación de ambas madres también la tienen los profesores, quienes cargan con la responsabilidad de enseñar con carencias de material tecnológico y, al igual que los alumnos, sufriendo por problemas de conexión a la red y electricidad.

Marina*, profesora de la escuela pública Mariano Picón Salas, en Petare, y quien pidió cambiar su nombre para no ser amonestada por la institución donde trabaja, explicó que el nivel de educación ha bajado y que con el sistema a distancia va a empeorar. 

“La mayoría de las escuelas públicas no tienen acceso a la red ni a computadoras. En el interior del país la situación es más complicada. Ni siquiera hay cobertura de teléfono y los profesores tampoco tienen recursos tecnológicos para trabajar desde sus casas”, comenta a este medio. 

La docente resalta que ante las malas condiciones de trabajo, muchos alumnos terminarán por desertar “porque no van a tener ni cómo hacer las tareas ni quién se las evalúe”.

De hecho, reveló que en su escuela extendieron el plazo de inscripciones porque hasta ahora muy pocos estudiantes han confirmado el ingreso.

Rosa*, otra maestra, que también pidió cambiar su nombre real, da clases en una escuela de la Asociación Venezolana de Educación Católica, que recibe subsidios del Estado. Por ahora recibe entrenamiento de la plataforma que usará junto a sus colegas para enseñar a distancia. Sin embargo, le preocupa no poder cumplir con sus deberes porque en su casa falla el Internet muy seguido. 

“Para terminar el año escolar anterior tenía que trabajar de madrugada, que era cuando mejor andaba el Internet. Si es difícil para nosotros, imaginen lo que será para los estudiantes. Las tareas no llegarán al día. No hay feedback (retroalimentación) y van a aprender menos. Suena fácil la teoría de estudiar desde casa, pero no lo es en este país”, remata. 

La educadora comentó que la forma del colegio en el que trabaja para ayudar a quienes no cuentan con tecnología ni conexión, será abrir las puertas los días de flexibilización de cuarentena que da el Gobierno. Así los alumnos podrán llevar en físico sus tareas y recibir cualquier orientación que necesiten de parte de los maestros.

“Lo preocupante con esta decisión es que se exponen educadores y niños al virus. Además, hay profesores que viven lejos y no tienen dinero para el pasaje o se les hace difícil conseguir transporte por la falta de gasolina”, agrega. 

"Esto es una educación excluyente porque no hay un aprendizaje"

Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros, criticó que los educadores no cuenten con los recursos tecnológicos suficientes y que sean obligados a ir a los centros educativos en medio de pandemia “porque ni docentes ni alumnos cuentan con servicios de calidad”. 

“El Gobierno va en contra de lo que ellos han aprobado de dar continuidad a la cuarentena. No saben qué hacer con la educación porque no tienen planificación. Nosotros le decimos a los profesores que se queden en su casa”, sugirió.

Según Alzuru, no existen requisitos fundamentales para llevar a cabo la educación a distancia en Venezuela. “No se pueden comunicar estudiantes y profesores, eso es lo primero que el Gobierno debe mejorar. Cada familia debería tener una computadora, un teléfono de última generación, impresora, megas e Internet, y eso es irreal aquí con los actuales niveles de pobreza”, indica.

También agregó que lo educadores deberían, al igual que los alumnos, tener un kit digital para enseñar a distancia. “Una canasta digital de esa naturaleza debe costar como 1.500 dólares, está fuera del alcance de un profesional que gana 7 dólares mensuales”, agrega.

El pastor comunitario Tito Matheus lee antes de la llegada de los niños que asisten a clases en un aula improvisada en una casa en el barrio de Petare.
El pastor comunitario Tito Matheus lee antes de la llegada de los niños que asisten a clases en un aula improvisada en una casa en el barrio de Petare. © AFP

El presidente de la Federación Venezolana de Maestros reveló que, tras una investigación realizada en conjunto con la Universidad Central de Venezuela, el 94% de los maestros dijeron no tener capacitación digital y el 98% de los padres expresaron que la educación a distancia durante la pandemia fue de regular a mala. 

“Le estamos haciendo daño al país, estamos cometiendo una estafa a la educación y al Estado porque los alumnos no están aprendiendo nada. Esto es una educación excluyente porque no hay un aprendizaje”, acota. 

Gobierno, al tanto de la falta de recursos

El pasado 21 de agosto, el presidente Nicolás Maduro pidió debatir una propuesta de educación parcial y presencial pero los consultados dijeron que no estaban dadas las condiciones, así que el Gobierno decidió continuar con la enseñanza a distancia, hasta nuevo aviso. 

En una reciente entrevista, Maduro confesó que la modalidad online podría incrementar la deserción escolar “sobre todo en los más niños, en los liceos, sería doloroso porque después reponernos cuesta mucho esfuerzo e inversión”.

También en otras alocuciones el mandatario ha hablado de la necesidad de equipar escuelas y liceos y le pidió al organismo regulador de las telecomunicaciones, CONATEL, instalar Internet en los centros educativos públicos e invertir más en conectividad. 

Por otra parte, conociendo que la conexión del país no ayudará a enseñar en tiempos de pandemia, planteó transmitir las clases de primaria y secundaria a través de señal abierta en algunos canales de televisión del Estado venezolano. 

Pese a que Maduro insistió el mes pasado en que “hay que buscar una fórmula, donde combinemos la educación online, por Internet, con la educación presencial”, su deseo no podrá cumplirse hasta que el Gobierno pueda controlar la pandemia y garantizar al menos el agua, en los centros educativos, para que los niños puedan cumplir con las normas mínimas de higiene necesarias para evitar el contagio del Covid-19.

Alzuru cargó al Gobierno la mayor parte de la culpa del deterioro del sistema educativo: “El Estado está pirateando la educación. ¿Qué será del país en 15 años si seguimos formando a los alumnos como hasta ahora? Los estamos defraudando porque no están aprendiendo”.

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