Incendios en California arrasan con los viñedos del Valle de Napa

Un árbol hecho brasa cerca de un viñedo en Santa Helena, durante el Glass Fire, como fue bautizado el incendio que arrasa con el noreste californiano, 27 de septiembre de 2020.
Un árbol hecho brasa cerca de un viñedo en Santa Helena, durante el Glass Fire, como fue bautizado el incendio que arrasa con el noreste californiano, 27 de septiembre de 2020. © Stephen Lam, Reuters

Dos nuevos incendios se ensañan con el norte de California desde el domingo 27 de septiembre. Cerca de 34.000 personas han sido evacuadas y tres han muerto. Ahora el fuego tiene bajo sitio el Valle de Napa, famoso por sus vinos. 

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Glass Fire y Zoog Fire. Así se llaman los dos incendios sin control, avivados por los fuertes vientos, que desde el domingo en la madrugada tienen en vilo al Valle de Napa y al condado de Shasta en el norte californiano. Más de 27.000 hectáreas han ardido desde el domingo, destruyendo a su paso viviendas y pueblos enteros.

En el condado de Shasta, una zona rodeada de bosque, tres personas perdieron la vida. En los condados de Sonoma y Napa, a unos 72 kilómetros de San Francisco, los habitantes tuvieron que salir de sus casas en medio de la noche mientras el fuego continuaba arrasando con los viñedos.

Situación similar para los residentes de Oakmont Gardens, un hogar para adultos mayores, que abordaron varios buses para ser evacuados en la madrugada, en bata, usando sus caminadores y con mascarilla para protegerse del coronavirus.

Miles de bomberos intentan controlar los incendios que arrasan extensos campos 

Al menos 4.500 hectáreas fueron destruidas en el condado de Napa, así como la totalidad de los viñedos del prestigioso Chateau Boswell en la ciudad de Santa Helena, una parte del dominio Newton Vineyard y al menos un resort cinco estrellas.

La situación viene a debilitar aún más esta región vinícola, cuya economía ha sido golpeada duramente por la pandemia del coronavirus.

Por ahora, las autoridades no tienen una cifra estimada de las casas destruidas, mientras el fuego y el humo se izaban este lunes sobre el famoso letrero de 'Bienvenidos a Napa Valley'.

"Nuestros bomberos no han tenido ni un minuto de descanso y los residentes tampoco", cuenta Daniel Berlant, asistente del subdirector del Departamento de Bosques y Protección contra Incendios de California 'Cal Fire'.

Incluso un habitante de Santa Rosa trató de combatir el fuego en casa de su vecino con la manguera de agua a la espera de que llegaran los bomberos.

Según las autoridades, aún se desconoce el origen de Glass Fire. Al menos 1.000 bomberos apoyados por helicópteros y aviones cisterna continuaban labores para tratar de apagar este incendio.

Una temporada de incendios agravada por el cambio climático

Esta situación trae a colación los amargos recuerdos de los devastadores incendios de hace tres años que cobraron la vida de 22 personas. "Evacuamos y vimos en las noticias cómo se quemaba mi distrito una vez más", contó al diario 'The New York Times' Susan Gorin, supervisora del condado de Sonoma. "Temo que se dirija hacia esas áreas en donde se perdieron casas y que fueron reconstruidas y temo que se quemen de nuevo", agregó.

El gobernador de California, Gavin Newsom declaró este lunes el estado de emergencia en los condados de Napa, Sonoma y Shasta y pidió una declaración de desastre al gobierno federal, lo cual permitirá tener la ayuda de condados vecinos como Fresno, Los Angeles, San Bernardino y Madera, entre otros.

Newsom también explicó que "las dinámicas del cambio climático asociadas a la falta de manejo forestal en el último siglo han creado una verdadera preocupación pues se relaciona con la expansión feroz de estos incendios".

Las autoridades han pedido a 14.000 personas más que estén listas para evacuar y les han recordado la importancia de seguir las órdenes. Esto debido a que "muchos residentes se niegan a abandonar sus propiedades y luego deben ser rescatados", explicó el alguacil del condado de Sonoma, Juan Valencia, al diario 'Los Angeles Times'.

Los incendios en California no son inusuales. La temporada comienza en agosto y va hasta octubre, pero en la de este año ya se han registrado más de 8.100 conflagraciones en todo el estado. A eso se suman la sequía crónica, llamada por varios expertos así como el 'viento Diablo', un viento seco y que sopla hacia el mar arrastrando calor, otro elemento que ha complicado la situación.

Por eso el Servicio Metereológico Nacional decidió poner todo el norte de California en alerta roja. Hasta la fecha, desde el pasado 15 de octubre, 26 personas han muerto en los incendios y han ardido más de 1,5 millones de hectáreas.

Con AP

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