Primera aparición pública de Carlos Ghosn en Líbano en varios meses

Kaslik (Liban) (AFP) –

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El ex magnate de la industria del automóvil, Carlos Ghosn, instalado en el Líbano tras su rocambolesca fuga de Japón, hizo este martes su primera aparición pública en varios meses, presentando una asociación con una universidad local para desarrollar programas de capacitación.

El ex director general de Renault-Nissan llegó a Beirut en diciembre huyendo de las acusaciones por malversación financiera en Japón, donde estuvo 130 días detenido. En su país de origen, en enero dio una multitudinaria conferencia de prensa para denunciar un "golpe montado" en su contra, pero desde entonces ha mantenido un perfil bajo.

Ghosn estuvo este martes en la universidad del Espíritu Santo de Kaslik (USEK), al norte de Beirut, para presentar a una asociación con el establecimiento de enseñanza superior.

Rechazó responder a preguntas vinculadas a sus reveses legales o al enjuiciamiento en Japón de su ex colaborador en Nissan, el estadounidense Greg Kelly.

"No voy a desviar esta conferencia de su objetivo y éste es la USEK", repitió Ghosn, quien lucía el rostro bronceado.

Mencionó tres programas de formación que desarrollará en colaboración con la USEK. El primero, supuestamente "lo mejor del Líbano pero también en la región", está destinado a ejecutivos de empresas. El segundo concierne a un centro de formación en nuevas tecnologías y el tercero proporcionará apoyo a 'start-up' y a empresarios.

Los participantes en los programas tendrán en particular una sesión de asesoramiento individual con Ghosn, y recibirán al final del curso un certificado firmado por el hombre de negocios y la USEK.

"Queremos demostrar (...) que somos formidables emprendedores, en particular en este momento en el que el país realmente lo necesita", explicó Ghosn. Uno de sus objetivos es "servir al país y a la sociedad", añadió.

Desde hace un año, el Líbano ha estado sumido en un colapso económico. La libra libanesa ha experimentado una devaluación sin precedentes, en tanto se dan en todo el país despidos masivos y recortes salariales. Más de la mitad de los libaneses viven actualmente por debajo del umbral de pobreza, según estadísticas oficiales.