Turquía y Belarús, los primeros dolores de cabeza en la Cumbre de la UE

La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, y el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, hablan al comienzo de la segunda cumbre presencial de la Unión Europea desde que apareció la pandemia del Covid-19. En Bruselas, Bélgica, el 1 de octubre de 2020.
La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, y el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, hablan al comienzo de la segunda cumbre presencial de la Unión Europea desde que apareció la pandemia del Covid-19. En Bruselas, Bélgica, el 1 de octubre de 2020. © Reuters/Olivier Hoslet

Este jueves comenzó la cumbre especial de la Unión Europea, en Bruselas, que se extenderá hasta el viernes. El encuentro está marcado principalmente por la discusión de sanciones contra Belarús, en medio de las acusaciones de fraude electoral contra el presidente Alexander Lukashenko, y las tensiones por disputas territoriales entre Grecia y Chipre contra Turquía. El consenso es el reto de esta cumbre que abordará otros problemas de primer orden.

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La Unión Europea busca un consenso para reaccionar frente a Belarús y Turquía. Los países del bloque intentan resolver el "cerco cruzado" que Chipre impuso a las sanciones contra el Gobierno de Belarús si la UE no toma también medidas contra Ankara.

Este jueves el presidente chipriota Nicos Anastasiades se mostró desafiante al acusar a Turquía de violar su plataforma marítima en busca de hidrocarburos. "Lo que espero de la cumbre del Consejo Europeo es una postura más concreta y eficaz para poner fin a esta diplomacia de cañoneras", dijo Anastasiades justo antes de la reunión de la UE.

Por su parte, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan envió una carta a todos los líderes de la UE, excepto a Grecia y Chipre, en la que presiona para que el bloque trate a Ankara de manera justa y culpa a Atenas y Nicosia de las tensiones.

"No hemos entregado nuestras fronteras a organizaciones terroristas y a quienes las utilizan como herramientas y no lo haremos (...) Mantendremos nuestra postura decidida que mantiene abiertos los canales de diálogo en el Mediterráneo hasta el final", publicó Erdogan en su cuenta de Twitter.

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Una eventual imposición de sanciones aún no es clara, pues Alemania no quiere interrumpir las conversaciones separadas entre Ankara y Atenas. Además, Hungría duda de enfurecer al Gobierno turco que alberga a millones de sirios en virtud de un acuerdo migratorio de 2016 con el bloque europeo.

Diplomáticos de la UE señalan que una solución podría implicar una promesa a Chipre de sanciones fuertes contra Turquía, pero en el futuro.

"La idea es amenazar a Turquía con medidas de represalia si continúa con perforaciones y otras provocaciones en aguas chipriotas y griegas (…) Esto está destinado a ofrecer garantías a Chipre y convencer a Nicosia de que levante su veto sobre las sanciones a Bielorrusia", dijo un segundo diplomático de alto rango de la UE.

Durante décadas, Grecia y Turquía, miembros de la OTAN, han sostenido un litigio de límites marítimos para la explotación de gas y petróleo en el Mar Egeo y en un área del este del mar Mediterráneo entre la costa sur de Turquía, varias islas griegas y la isla de Chipre.

En agosto, Grecia firmó un acuerdo con Egipto en el que pactaron una línea que delimita las llamadas Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) en el que tienen derecho sobre la explotación de recursos. Ese convenio avivó aún más la furia de Turquía, pues reclama como propias parte de las aguas que Atenas considera que le corresponden.

Archivo-Vista del buque de investigación sísmica Oruc Reis de la Dirección General de Investigación y Exploración Mineral de Turquía, atracado en el puerto de Haydarpasa, que busca reservas de hidrocarburos, petróleo, gas natural y carbón en el mar. En Estambul, Turquía, el 23 de agosto de 2019.
Archivo-Vista del buque de investigación sísmica Oruc Reis de la Dirección General de Investigación y Exploración Mineral de Turquía, atracado en el puerto de Haydarpasa, que busca reservas de hidrocarburos, petróleo, gas natural y carbón en el mar. En Estambul, Turquía, el 23 de agosto de 2019. © AFP/Ozan Kose

Una semana después de firmado el acuerdo, Turquía envió un barco escoltado por cinco buques a las aguas en disputa con el fin de trazar un límite del territorio marino para una posible perforación de petróleo y gas. Esta exploración en aguas frente a la costa de Chipre enfureció a las autoridades de Nicosia que junto a Grecia lo consideran una violación de su espacio y exigen sanciones contra el Gobierno de Erdogan.

El primer ministro sueco, Stefan Lofven, dijo que "las acciones desestabilizadoras de Turquía en el Mediterráneo oriental son inaceptables y exacerban una situación ya tensa".

Y aunque hay varias voces potentes que piden sanciones contra Turquía, la UE tiene el reto primero de buscar una negociación entre las partes y gastar los cartuchos de la diplomacia antes de imponer unas sanciones que se ven cada vez más lejanas. 

¿Desbloquearán las sanciones contra Belarús? 

Simultáneamente, Bruselas intenta despejar el camino para imponer sanciones económicas contra el Gobierno de Alexander Lukashenko en Belarús, luego de que el pasado 9 de noviembre fuera reelegido para un sexto mandato consecutivo. Según la oposición y miles de ciudadanos hubo fraude en los comicios.

La reelección de Lukashenko ha estado seguida de constantes y masivas protestas, en Minsk y otras regiones del país, donde los manifestantes señalan que han sido víctimas de una fuerte represión policial. Además, los líderes de la oposición han sido encarcelados u obligados a abandonar el país.

El presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, durante su ceremonia de posesión para un sexto mandato consecutivo, pese a las masivas protestas y denuncias de presunto fraude. En Minsk, Belarús, el 23 de septiembre de 2020.
El presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, durante su ceremonia de posesión para un sexto mandato consecutivo, pese a las masivas protestas y denuncias de presunto fraude. En Minsk, Belarús, el 23 de septiembre de 2020. © Andrei Stasevich/BelTA/Vía Reuters

Ante esta situación, Svetlana Tikhanovskaya, la más fuerte oponente que enfrentó a Lukashenko en las elecciones presidenciales, y que actualmente vive en el exilio, en Lituania, se reunió recientemente con diplomáticos de la UE y les pidió que impongan sanciones contra Lukashenko.

Todos los países miembros del bloque europeo rechazan los resultados que le permitieron a Lukashenko extender sus 26 años en el poder, piden nuevas elecciones y están de acuerdo en que es necesario imponer sanciones contra decenas de funcionarios del Gobierno e incluso contra el mandatario, apodado por algunos como el último dictador de Europa.

Pero el bloqueo de Chipre, por sus intereses con relación al asunto con Turquía, ha impedido que sus intenciones trasciendan a los hechos, algo considerado como una “vergüenza”.

Miles de personas participan en la llamada "marcha de la justicia" contra el presidente Alexander Lukashenko, en Minsk, Belarús, el 20 de septiembre de 2020.
Miles de personas participan en la llamada "marcha de la justicia" contra el presidente Alexander Lukashenko, en Minsk, Belarús, el 20 de septiembre de 2020. © Tut.By/Vía Reuters

Después de que el mes pasado los cancilleres de la UE no salieran del escollo, el jefe de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, advirtió que "nuestra credibilidad está en juego", si el bloque no puede forjar una política exterior común entre 27 países sobre temas de interés en Europa o alrededor del Mediterráneo.

"Es malo que no podamos hacer que funcione (…) Es de gran importancia que estemos de acuerdo con las sanciones a Belarús. Existe un amplio acuerdo al respecto. Un vínculo entre Belarús y Turquía es solo político y no tiene explicación cuando evaluamos los hechos. Lo que debemos lograr en las próximas horas es una disociación, mientras debemos reconocer que existen preocupaciones legítimas sobre Turquía", dijo este 1 de octubre el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte.

La disputa pone sobre la mesa las viejas dificultades sobre la capacidad de la UE para actuar de manera rápida y unánime frente a distintos conflictos.

También está previsto que los líderes europeos sostengan conversaciones sobre el Brexit, programadas para este viernes, luego de que la comisión ejecutiva de la UE iniciara acciones legales contra Reino Unido por incumplir sus compromisos en el acuerdo de divorcio.

Con Reuters y AP

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