El panorama de Países Bajos ante la segunda ola de casos de Covid-19

Un empleado limpia una mesa en una terraza del centro de Haarlem, Países Bajos, el 29 de septiembre de 2020.
Un empleado limpia una mesa en una terraza del centro de Haarlem, Países Bajos, el 29 de septiembre de 2020. © Remko de Waal / AFP

El incremento de los contagios en territorio neerlandés llevó a las autoridades sanitarias a anunciar la reducción de horarios de cierre para restaurantes y bares, la limitación de aforo para reuniones públicas y visitas en los hogares, el uso sugerido de mascarillas en los establecimientos comerciales y la exigencia de teletrabajo en la mayoría de las empresas.

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Aunque al inicio del verano la pandemia parecía haber sido controlada en Países Bajos, donde cientos de ciudadanos disfrutaron del sol y las cálidas temperaturas de la temporada desde las terrazas cercanas a los populares canales, el panorama en otoño indica lo contrario. 

La nación europea, conocida por ser cuna e inspiración de artistas de la talla de Rembrandt y Vincent van Gogh, así como por sus imponentes molinos de viento y sus atardeceres multicolores, se encuentra sumergida en una segunda ola pandémica que elevó el número de contagios confirmados. 

El aumento exponencial y sostenido de los casos

Hasta el primer día de octubre, el territorio neerlandés acumuló, según cifras oficiales, 129.275 de los 34.120.404 casos registrados a nivel global.

Aunque el número de infectados ubica a la nación en la posición número 29 en el listado de los territorios con más casos de Covid-19 elaborado por la Universidad Johns Hopkins, en las últimas semanas las cifras casi se duplicaron. 

Mientras que el último día de julio el país no superaba los 80.000 contagios, el fin de septiembre llegó acompañado por un repunte tan sostenido que llevó al Gobierno a tomar medidas. 

En las últimas 24 horas fueron detectados 3.263 nuevos casos, la cifra más alta desde el 12 de abril, cuando fueron confirmados 1.316 contagios, y abismalmente opuesta a la del 6 de julio, cuando se presentaron apenas 36 nuevas infecciones. 

La "inmunidad del rebaño" y la resistencia al uso de mascarillas

Desde el inicio de la pandemia, las autoridades neerlandesas se han mostrado renuentes a la ordenanza del uso de la mascarilla como política de prevención y han figurado por su respaldo a la llamada "teoría de inmunidad del rebaño".

Pero, con el paso de los meses, los funcionarios al mando del manejo de la emergencia comenzaron a ceder y, al fin del primer semestre, exigieron el uso de este elemento en los sistemas de transporte, pero no en escuelas ni establecimientos públicos o privados. Sin embargo, esta semana todo cambió. 

A partir del martes 29 de septiembre fue recomendado el uso de mascarillas en los establecimientos comerciales de todo el país, pero como sigue sin ser obligatorio, muchos ciudadanos se niegan a hacerlo, en tanto cada negocio tendrá libertad de rechazar el ingreso de clientes que no la porten. 

La tasa de mortalidad de Países Bajos es una de las más altas del continente 

Solo entre marzo y junio, 10.067 ciudadanos murieron por Covid-19 en la nación, conforme a lo señalado por la Agencia Nacional de Estadísticas (CBS), la cual estima que el 60% de los decesos fueron de habitantes de residencias para adultos mayores. 

El cotejo de las actas de defunción hecho por la CBS confirmó que fueron cerca de 4.000 los ancianos que murieron por el virus en el citado periodo, el peor desde el comienzo de la pandemia. 

Durante meses, el foco de la prensa internacional se ha ubicado principalmente en el cubrimiento de la emergencia en las naciones europeas más grandes y con más casos, España, Francia, Italia y Reino Unido, lo cual ha relegado los reportes de Países Bajos a las últimas líneas de los informes, a pesar de presentar una de las tasas de mortalidad por la enfermedad más altas de ese continente. 

Y es que, aunque el balance oficial indica que, a la fecha, los fallecimientos por el nuevo coronavirus en Países Bajos no superan los 6.100, tal y como lo señala también el contador de la Universidad Johns Hopkins, el recuento de la CBS precisa que se registraron al menos 4.000 muertes más. 

La revisión de la CBS a las actas de defunción tuvo en cuenta el criterio de que cada reporte de fallecimiento fuera respectivamente firmado por un médico y permitió identificar que, de los 10.067 decesos por el virus, la mayoría fueron de neerlandeses de más de 75 años. 

El sistema sanitario y el "confinamiento inteligente"

Uno de los argumentos más fuertes del Gobierno neerlandés para afirmar que la pandemia estaba bajo control en su primera ola era que las unidades de cuidados intensivos nunca llegaron al punto del colapso, como ocurrió en Italia. Pero los casos en esta segunda ola siguen subiendo a diario y, aunque todavía están lejos de saturar la red de salud, sí encendieron nuevamente las alarmas nacionales. 

La información recabada por el Centro Nacional de Coordinación para la Distribución de Pacientes (LCPS), da cuenta de que al menos 152 contagiados permanecen en unidades de cuidados intensivos y que 691 están internados sin respirador, muchos más de los registrados en julio. 

Cuando la mayoría de países vecinos decretaban cuarentenas estrictas y restricciones de movilidad, Países Bajos apostaba desde ya por el llamado "confinamiento inteligente", que instaba a los ciudadanos a salir solo para lo necesario, pero sin la imposición de sanciones a infractores ni decretos de obligatoriedad. 

Las nuevas medidas

El 28 de septiembre, el Gobierno restringió el contacto social en todo el país, pero especialmente en Ámsterdam, La Haya y Róterdam, las ciudades más grandes y con más infectados, una medida que se sumó a la orden de prohibición de público en los eventos deportivos en esta nación que cuenta con poco más de 17 millones de habitantes. 

De manera complementaria, la Administración nacional limitó la recepción de visitas en las casas a un máximo de tres personas y les exigió a las empresas implementar el teletrabajo casi en la totalidad de las actividades, a riesgo de ser sancionados con el cierre por dos semanas si no acatan la directriz. 

En materia de restaurantes y bares, este tipo de establecimientos tendrán que cerrar a las 22:00 horas desde el martes y hasta nueva orden, dado que, como indicó el primer ministro, Mark Rutte, en una semana se espera un incremento de casos diarios que elevaría las cifras de cada jornada a las 5.000 infecciones, es decir, el doble de lo presentado hasta hoy, un panorama sombrío que podría llevar a la nación al punto que buscan evitar a toda costa, el del confinamiento total. 

Con EFE, Reuters y medios locales

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