Irak, a un año de las protestas que sacudieron los cimientos de la clase política

Manifestantes iraquíes salieron a la calle este 1 de octubre de 2020 para conmemorar el aniversario de las protestas. En Bagdad, Irak.
Manifestantes iraquíes salieron a la calle este 1 de octubre de 2020 para conmemorar el aniversario de las protestas. En Bagdad, Irak. © Khalid Mohammed / AP

El 1 de octubre de 2019, la ciudadanía de este país salió a la calle para pedir reformas, acabar con la corrupción y la interferencia extranjera. El balance después de un año es de más de 600 fallecidos, 20.000 heridos y la dimisión del exprimer ministro Adil Abdul-Mahdi.

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Se cumple un año desde que los iraquíes decidieran salir a las calles y tomar la famosa plaza Tahrir como protesta contra la corrupción, el sistema político y la intervención extranjera. Una serie de anhelos que desembocaron en violentos enfrentamientos con las fuerzas armadas del país que han dejado, hasta la fecha, más de 600 muertos.

La crisis política que comenzó el pasado 1 de octubre es algo que se fue fraguando los años anteriores. Este país ha visto cómo su situación empeora desde la caída del régimen de Saddam Hussein y la invasión de Estados Unidos. Un sistema político injusto, la corrupción sistémica y la violencia extrema crearon el contexto idóneo para un estallido social de tal magnitud.

El detonante vino tras la destitución del general Abdul Wahab al Saadi, una figura muy popular en el país debido a su papel clave contra el terrorismo ya que era visto como un agente que controlaba la corrupción. Este militar perdió su puesto a finales de septiembre y la ira de la ciudadanía se cebó en torno al entonces primer ministro Adil Abdul-Mahdi.

Mahdi llevaba apenas un año en el poder cuando el estallido comenzó. Al cargo de primer ministro había llegado con la promesa de cambios sistémicos que mejorasen la situación de una población harta de las malas condiciones de vida a las que están sometidos desde hace décadas, pero esos cambios nunca llegaron.

La primera noche de protestas, los manifestantes ocuparon la simbólica y céntrica plaza Tahrir y después se dispusieron a tomar la llamada “zona verde”, un distrito que concentra la mayoría de las instituciones del Estado iraquí y algunas embajadas importantes, como la estadounidense.

Una manifestante iraquí devuelve un bote de gas lacrimógeno durante una protesta en Bagdad, el 21 de enero de 2020.
Una manifestante iraquí devuelve un bote de gas lacrimógeno durante una protesta en Bagdad, el 21 de enero de 2020. © Khalid Mohammed / AP

Esto suponía un serio peligro para las autoridades y se dio la orden de intervenir, pero la policía respondió con una brutalidad no recordada. Los agentes utilizaron armas de fuego y los muertos se contaron por decenas. Mahdi restringió el acceso a Internet en el país y se declararon toques de queda indefinidos para bloquear a los manifestantes.

Pero estas medidas no frenaron las ansias de la población y los enfrentamientos continuaron de forma sostenida hasta el 9 de octubre de 2019. Para esa fecha el saldo de fallecidos durante las protestas ya era de 149. Ante la imposibilidad de frenar el estallido, Mahdi prometió las ansiadas reformas y cambió a una parte importante de su Gobierno. Las protestas aminoraron durante un par de semanas.

Pero el 25 de octubre, la gente regresó a las calles ante la negativa del primer ministro de recortar salarios a funcionarios o ayudar a la población más joven, que es la más afectada por un desempleo acuciante que empobrece al país y está terminando con los pocos recursos de la población.

Una manifestante iraquí ondea la bandera de su país durante una serie de piquetes que cortaban una carretera en Bagdad. El 8 de enero de 2020.
Una manifestante iraquí ondea la bandera de su país durante una serie de piquetes que cortaban una carretera en Bagdad. El 8 de enero de 2020. © Khalid Mohammed / AP

Todo se recrudeció con la llegada de noviembre y el primer ministro iraquí se vio obligado a renunciar el 29 de noviembre de 2019 por la presión, aunque mantendría su cargo en funciones hasta mayo de 2020.

El saldo de fallecidos subió hasta más de 600 y el de heridos a más de 20.000 durante esas semanas. Numerosas organizaciones internacionales denunciaron la sistemática vulneración a los derechos humanos durante las protestas y solamente la crisis sanitaria del coronavirus frenó los disturbios en la calle, aunque no la crisis política.

Desde finales de noviembre de 2019, hasta mayo de 2020, el Parlamento iraquí rechazó a dos candidatos a comandar el Gobierno de la nación, pero finalmente acordaron investir al periodista Mustafa Al-Kadhimi. Las demandas siguen sin cumplirse hoy en día y las protestas, aunque en menor medida, siguen dándose en el centro y el sur del país.

Las promesas del nuevo Gobierno

Mustafa Al-Kadhimi se comprometió este jueves a cumplir con las demandas de los manifestantes en el primer aniversario de las protestas en Irak.

"Este Gobierno está basado en la hoja de ruta impuesta por el movimiento, los agravios y las aspiraciones del pueblo iraquí, y afirmamos la lealtad a nuestro pueblo y a la agenda impuesta por la sangre y los sacrificios de su juventud", dijo el primer ministro este 1 de octubre por medio de un comunicado.

Al-Kadhimi señaló que su gabinete "sigue siendo leal al movimiento de octubre y a sus nobles resultados" y destacó que "se ha trabajado desde el primer día" para cumplir con las demandas de las protestas.

También aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje de unidad a los manifestantes, así como a las fuerzas políticas, para poder "alcanzar el objetivo de unas elecciones anticipadas, libres y justas", ya convocadas para el próximo 6 de junio de 2021.

El primer ministro reconoció que Irak afronta "múltiples desafíos", "heredados" de anteriores gobiernos como la crisis económica y la corrupción que ha llevado al país a ser "rehén de los precios del petróleo", una actividad económica que representa el 90 % de los ingresos del Estado.

Con AP y EFE

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