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Excepciones a los neonicotinoides, insecticidas que contaminarán la vida de los congresistas franceses

Los insecticidas neonicotinoides son considerados dañinos para las abejas.
Los insecticidas neonicotinoides son considerados dañinos para las abejas. AFP/Archivos
Texto por: Sarah Leduc
6 min

El Parlamento francés examina un proyecto de ley sobre los neonicotinoides. Prohibidos desde 2018 por ser dañinos para las abejas, estos insecticidas podrían reintroducirse temporalmente para salvar la cosecha de remolacha, utilizada para fabricar azúcar. La controversia está servida. 

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¿Mantener una promesa medioambiental o salvar puestos de trabajo en el contexto de la crisis económica? Este es el dolor de cabeza que les tocará definir a los diputados que examinan un proyecto de ley que permitiría la reintroducción de los neonicotinoides. 

Este potente insecticida está prohibido en Francia desde 2018 "para combatir el declive masivo de las colonias de abejas y polinizadores silvestres", según anunció en su momento el Ministerio de Agricultura y Alimentación. 

Con el proyecto de ley que permite el "uso temporal y supervisado" de estos insecticidas, se acusa al Gobierno de difuminar su mensaje sobre la transición ecológica. Por un lado, los agricultores abogan por su reintroducción para salvar la industria de la remolacha, utilizada para la fabricación de azúcar. Por otro, los ambientalistas rechazan tajantemente esta posibilidad.

La producción de remolacha se reduce en un 15% en 2020

Si los diputados examinan la posibilidad de reintroducir los neonicotinoides en Francia es porque hay urgencia, según los cultivadores de remolacha. Después de un invierno y una primavera demasiado calurosa, prolifera un pulgón verde, vector de una enfermedad que debilita las plantas. Y las remolachas, que se cultivan a partir de semillas no recubiertas con insecticida, se ven afectadas por la "ictericia".

Un desastre para los productores. Según datos publicados el 1 de septiembre por Agreste, el portal de estadísticas del Ministerio de Agricultura y Alimentación, la producción de remolacha azucarera se redujo en un 15,4% respecto al año pasado y en un 16,2 % en comparación con el promedio de 2015-2019. Esto, según Agreste, se debió a “la sequía y los ataques de pulgones". 

En época de cosecha, a principios de septiembre, los productores dieron la alarma. "Muestreo de mi parcela de remolacha. Estimación en 32 toneladas por hectárea. Si eliminamos las que son demasiado pequeñas para ser arrancadas, eso se reduce a 24 toneladas por hectárea", dice preso del pánico Maxime Buizard, agricultor de Loiret, región de la Francia central.

Un proyecto de ley para salvar la industria azucarera 

Unos 46.000 puestos de trabajo directos, incluidos 25.000 agricultores, están ahora amenazados, sin mencionar los indirectos. Y es que tras la remolacha se encuentra la industria azucarera, un sector que muchos diputados buscan proteger. 

Francia tiene 21 fábricas de azúcar, lo que la convierte en el principal productor de azúcar de Europa. Pero el sector ha estado bajo tensión desde la abolición del régimen europeo de cuotas de azúcar en 2017. Planeado para desarrollar las exportaciones, de hecho ha disminuido rápidamente los precios del azúcar en un 50%. 

Entre la fuerte competencia entre el azúcar de Brasil y de India, siete fábricas ya han cerrado en Europa, incluidas cuatro en Francia. Sin embargo, para competir con estos exportadores, la industria debe depender de los productos químicos. Y los neonicotinoides son el único producto que ayuda a controlar el pulgón verde. 

Por lo tanto, el Gobierno quiere otorgar una exención al sector, apoyándose en la regulación europea sobre productos fitosanitarios que permite renunciar a la prohibición en ausencia de una alternativa. "Es una cuestión de soberanía", destaca el ministro de Agricultura, Julien Denormandie, en un momento en el que 11 países productores de Europa han autorizado exenciones de neonicotinoides. 

“Muchos plantadores, en este mismo momento, dudan en replantar remolacha. Si las azucareras cierran, toda la industria de la remolacha puede desaparecer en una o dos temporadas”, argumenta el ministro.

"Un malentendido histórico"

Pero, a su vez, son los ambientalistas quienes advierten a los parlamentarios. La alta toxicidad de este insecticida ha sido probada por numerosos estudios y es por ello que fue prohibido en Francia en 2018. La sustancia ataca el sistema nervioso de las abejas y las desorienta mientras realizan la polinización de los cultivos. 

Este insecticida ha provocado la desaparición de tres cuartas partes de los insectos voladores en 30 años. Los ambientalistas denuncian un proyecto de ley que solo prolongaría brevemente la vida de un sector condenado de todos modos. “¿Por qué no abandonarlo por completo?”, plantean los opositores a la iniciativa. Los ambientalistas y la izquierda creen que el proyecto de ley, concebido según ellos "bajo la presión de los lobbies agrícolas", es un "gran retroceso democrático" y un "malentendido histórico". 

“Pido a los diputados que no voten esta ley sobre neonicotinoides”, suplicó, en la mañana de este lunes al micrófono de la emisora 'Europe 1', el eurodiputado de Europe Ecologie Les Verts, Yannick Jadot. "Les pido que no se dejen presionar por los grupos de lobby sobre pesticidas, les pido que sean responsables con todos los ciudadanos".

Los ambientalistas proponen una salida orgánica, de calidad y con compensación para los productores mientras se organiza la transición. El domingo, el exministro de Ecología Nicolas Hulot llamó, en el el medio 'Journal du Dimanche', "a los diputados a no votar (el proyecto)". “Mi fundación estimó las pérdidas para este año en 77 millones de euros para los remolacheros. Compensémoslas a cambio de la implementación de prácticas: alargamiento de rotaciones, reintroducción de setos”, sugirió.

"Exposición humana a productos de toxicidad grave"

La ONG Générations Futures pone el dedo en la llaga sobre los riesgos para la salud de este insecticida, del que encontró rastros en más del 10% de las muestras de alimentos de origen vegetal controladas en 2017. 

“Esta tema de exposición humana a productos que no son del todo inocuos en cuanto a su toxicidad es preocupante”, dijo François Veillerette, director de la ONG, recordando que se sospecha que ciertos neonicotinoides son disruptores endocrinos o cancerígenos.

Por lo tanto, pidió a los diputados que rechacen el texto, subrayando que la Unión Europea, que ha prohibido varios neonicotinoides, tendría sin embargo la posibilidad de revocar el texto si fuera adoptado. Entre las cuestiones económicas y de salud, el debate promete ser duro en la Asamblea. 

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés

Con AFP

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