Podoroska y el budismo zen para sobrevivir en las peores circunstancias

París (AFP) –

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El polvo de ladrillo se levanta por el viento en un fría y lluviosa tarde otoñal. Pero a Nadia Podoroska la vida le sonríe. Acaba de ganar su séptimo partido en Roland Garros: "Parece medio loco, pero el budismo zen me ayuda a dejar la queja y mirar lo positivo".

La 'Rusa' -bisnieta de ucranianos que se define "completamente argentina"- nació en Rosario hace 23 años. Hasta hace una semana era una modesta tenista (131ª WTA) que vivía parte del año en Alicante (España) para limitar gastos y tener más opciones en el circuito.

Hoy ya es una de las herederas de los grandes nombres del tenis femenino argentino. Del icono Gabriela Sabatini a Paola Suárez, la última que jugó los cuartos en París, en 2004, antes de caer en semifinales.

- Seguridad económica -

Y al menos durante un tiempo no tendrá que preocuparse por cómo pagar el salario de sus entrenadores. Su gesta en la capital francesa (tres triunfos en la previa y cuatro en el cuadro principal) le han reportado 332.000 dólares.

En un 2020 para olvidar, marcado para siempre por la pandemia, con un parón de los circuitos de cinco meses, Podoroska ha dado el gran salto: Ocupaba la posición 255 de la WTA al comienzo de la temporada. Ha ganado 42 partidos, contando no solo el circuito principal, y tras Roland Garros superará de largo el Top-100, convirtiéndose en la mejor raqueta latinoamericana por delante de la campeona olímpica, la puertorriqueña Mónica Puig (98º).

¿Cuándo y cómo se produjo el detonante? "Me ha hecho muy bien trabajar con un entrenador mental que va por el lado del budismo zen. Me ha dado lecciones para sacar el contexto, quitar las excusas. En lugar de mirar la queja, lo negativo, me voy a lo positivo, a aprovechar las oportunidades".

Podoroska cree que este enfoque fue clave para sacar adelante el domingo su choque contra la checa Barbora Krejcikova (114ª), ante la que perdió el primer set, cuando se vio condicionada por los nervios y las duras condiciones (frío y viento).

- Halep, su modelo -

Muy lejos de las que tiene en el soleado Alicante, donde decidió mudarse en 2018 para darle más opciones a su carrera.

"Se me vienen muchos recuerdos. Desde muy chiquita tuve el apoyo de mis padres, sin eso no hubiera podido hacer carrera. Yo hubiera tenido miedo si mi hija me dice que quiere dedicarse al tenis con 12 años y estudiar a distancia", relató.

"Ellos me dijeron 'mientras seas feliz te apoyaremos'. Me han aguantado las subidas y las bajadas porque en este deporte nunca sabes donde llegarás", añadió.

Sin tradición en su casa, Podoroska se inició en el tenis con cinco años, cuando vio por la televisión a la 'legión', aquella generación que asaltó el circuito masculino en los inicios del milenio. Se empeñó en probarlo.

Casi 20 años después esta jugadora de movilidad y variedad de golpes, que aspira a acercarse a Simona Halep (2º WTA) por su "similitud física", está entre las ocho mejores en Roland Garros, el 'Mundial' del tenis argentino.

"Cuando era chica tenía tantas ansias por estar donde estoy hoy que me perjudicó. El éxito me ha llegado porque dejé de buscarlo", dice la 'Peque', que hasta hace poco hacía cuentas para saber si podía permitirse seguir jugando.