Historia

¿Hay un responsable histórico del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj?

© france24

La histórica región del Cáucaso ha sido objeto por décadas de interés geopolítico para rusos y turcos. Con la caída de los imperios al final de la Primera Guerra Mundial, las repúblicas de Georgia, Armenia y Azerbaiyán se pensaron independientes. Pero el manto de la recién creada Unión Soviética los cobijó represivamente con el guiño de la nueva nación de Turquía. En 1921, un líder soviético tomó una decisión que desafió la historia: cederle Nagorno-Karabaj, un territorio milenario de los armenios, a la entonces República Soviética de Azerbaiyán. 

Anuncios

El 25 de diciembre de 1991 la bandera roja de la Unión Soviética fue arriada para siempre. Habían discurrido siete décadas en las cuales 15 repúblicas socialistas se habían agrupado forzosamente por la represión comunista. 

Según Andrei Ryabov, del Carnegie Center en Moscú, la independencia de la URSS "fue una carga muy pesada para muchos de los estados exsoviéticos".

Estaban las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania; las repúblicas eslavas, Ucrania, Rusia y Bielorrusia; las repúblicas centro asiáticas: Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán; y las repúblicas caucásicas: Georgia, Armenia y Azerbaiyán.

Estas últimas repúblicas, las del Cáucaso, han librado una serie de conflictos territoriales, entendido por la multiplicidad de etnias, y por el ajedrez geopolítico de Rusia y Turquía.

El Cáucaso, tierra de montañas comprendida entre el mar Negro y el mar Caspio, bisagra de Europa del Este y Asia occidental, es el hogar de más de 50 etnias con sus propios idiomas, culturas y formas de pensamiento. Las tres más grandes agruparon los pueblos de los georgianos, los armenios y los azeríes. Pueblos milenarios, que acercándose al final del milenio fueron absorbidos por el Imperio Ruso e influenciados por el Imperio Turco Otomano. 

Pero con la primera Guerra Mundial, que dictaba el final de los imperios, las naciones del Cáucaso atisbaron una independencia que solo se trató de un espejismo.

¿Quién cedió la antiquísima región armenia de Nagorno-Karabaj a Azerbaiyán?

El  territorio de Nagorno Karabaj, en la región del Cáucaso, está poblado en un 90 % por armenios, con una religión en su mayoría cristiana ortodoxa. Pese a esto fue cedido en 1921 a la antigua República Soviética de Azerbaiyán por iniciativa de Joseph Stalin. Así lo narra el sociólogo estadounidense Levon Chorbajian en su libro 'La creación de Nagorno Karabaj'. En su investigación explica que Stalin, al ver la lucha enconada entre las fuerzas armenias, turcas y azeríes de principios de los años 20, “actuó sobre la base de conveniencia política”. 

Según Chorbajian, la decisión de Stalin fue un desafío a la historia y son tres los argumentos que defienden esta tesis. Primero, hay asentamientos armenios documentados en el Cáucaso que datan de hace más de dos milenios. Segundo, la demografía de Nagorno Karabaj, para 1921, estaba compuesta con más del 90 % de población armenia. Y tercero, el deseo de los residentes siempre ha sido ser parte de la cultura armenia. De manera que ser cedidos a Azerbaiyán, una tierra musulmana chiita, constituyó la más grande afrenta en su historia reciente.

En la imagen aparece el enclave de Nagorno Karabaj, situado en medio del territorio de Azerbaiyán y origen del conflicto entre este país y Armenia.
En la imagen aparece el enclave de Nagorno Karabaj, situado en medio del territorio de Azerbaiyán y origen del conflicto entre este país y Armenia. © France 24

De acuerdo con Chorbajian, la política de Stalin de unir Nagorno-Karabaj a Azerbaiyán "debería verse dentro del contexto de la cooperación soviético-turca y la forma en que los bolcheviques mantuvieron su influencia en el Cáucaso".

Este argumento también lo aborda el libro 'Etnicidad, Nacionalismo y Conflicto en el Sur del Cáucaso', escrito por el doctor armenio Ohannes Geukjian.

Según Geukjian, el objetivo de los turcos siempre ha sido apoyar a la nación de Azerbaiyán, con quienes sostienen una relación histórica y hereditaria de los antiguos selyúcidas. De otra parte, los turcos otomanos habían comenzado en 1915 un genocidio que mató a más de un millón de armenios, a razón de un odio étnico. De manera que vieron con buenos ojos que Nagorno Karabaj les fuera arrebatado. 

La esperanza rota de los armenios de recuperar Nagorno-Karabaj con la disolución de la URSS 

La puja entre Armenia y Azerbaiyán estuvo congelada desde 1921 hasta finales de la década de 1980, cuando las reformas de Mijaíl Gorbachov, exlíder de la URSS, dejaron a las repúblicas soviéticas a su propia suerte.

Precisamente, cuando en 1988 las reformas del Glásnost fueron puestas a prueba, Armenia estalló socialmente. En febrero de ese año, Yerevan, la capital armenia, experimentó grandes movilizaciones en una escala jamás antes vista.  Cerca de un millón de armenios se tomaron las calles y clamaron por el retorno de Nagorno Karabaj. Durante meses de huelgas, los manifestantes guardaron la esperanza de que Gorbachov y su política del Glásnost permitieran corregir una injusticia histórica. Pero Gorbachov no actuó a favor de Armenia. 

Dadas las circunstancias, y la decepción del Partido Comunista Soviético, los armenios libraron una dolorosa guerra contra Azerbaiyán hasta 1994, cuando se decretó un cese del fuego. 

Sin embargo, ambas repúblicas no llegaron a ningún otro acuerdo más que deponer las armas. Nagorno Karabaj decidió autoproclamarse independiente, mientras que Armenia fue bloqueada comercialmente por Azerbaiyán y Turquía. 

Tras el cese del fuego, muchas multinacionales occidentales invirtieron en la extracción de petróleo y gas natural en Azerbaiyán, dada la riqueza de sus suelos. Motivo por el cual este país se volvió lo suficientemente rico para invertir en armas de última tecnología.

En contraparte, Armenia no ha tenido el mismo desarrollo azerí y se muestra actualmente en una clara desventaja militar. A su favor están la determinación histórica de su pueblo, las intrincadas montañas que lo protegen y un supuesto apoyo ruso. 

En síntesis, la ausencia de un acuerdo de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán ha contribuido a exacerbar las tensiones regionales del Cáucaso, con estallidos tan violentos como las que se viven actualmente. Un abismo hacia una guerra inconclusa, cuya raíz es la cooperación turco-bolchevique de hace cien años. 

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24