El primer ministro de Kirguistán dimite tras la anulación de las elecciones parlamentarias

Las personas que protestan contra los resultados de las elecciones parlamentarias se ven frente a la sede del gobierno que ha sido tomada en Biskek, Kirguistán, el 6 de octubre de 2020.
Las personas que protestan contra los resultados de las elecciones parlamentarias se ven frente a la sede del gobierno que ha sido tomada en Biskek, Kirguistán, el 6 de octubre de 2020. © Vladimir Pirogov / Reuters

Las protestas de los últimos dos días en el país asiático por denuncias de fraude electoral forzaron la salida de altos funcionarios del oficialismo, mientras que la oposición pone a cargo a uno de sus líderes que fue liberado de prisión por las exigencias de los manifestantes. 

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La antigua república soviética del centro de Asia y la única democracia parlamentaria de la región está convulsionada. Las elecciones parlamentarias y los posteriores señalamientos de fraude despertaron unas airadas protestas que produjeron cambios sustanciales en las instituciones más importantes de Kirguistán. 

Todo comenzó con los comicios del domingo 4 de octubre. Los partidos opositores esperaban ganar algunas curules para hacerle frente al mandato del presidente Sooronbay Jeenbekov y del primer ministro Kubatbek Boronov. Además, tenían la novedad de contar con candidatos jóvenes que no crecieron en la Kirguistán que estuvo bajo el mando de la Unión Soviética. 

Sin embargo, se llevaron la sorpresa de que las tres colectividades más conectadas con la clase política tradicional y con parte del empresariado -Birimdik, Mekenim Kirguistán y Partido Kirguistán- arrollaron en las votaciones. Los partidos de oposición no alcanzaron ni siquiera el umbral para un cupo legislativo. Esto despertó las acusaciones de que hubo compra de votos y que las instituciones estatales interfirieron en las campañas. 

Los señalamientos se transformaron en manifestaciones el lunes 5 de octubre en el centro de Biskek, la capital, y allí comenzó el torbellino político. 

Casa Blanca de Kirguistán bajo asedio

Descontentos con los resultados electorales, miles de manifestantes se tomaron a la fuerza la Casa Blanca, el edificio oficial que congrega la Presidencia y el Parlamento. Dentro prendieron pequeños fuegos que fueron controlados por los bomberos y algunos manifestantes rompieron a puños y patadas las fotos del presidente Jeenbekov que encontraron a su paso.

Los manifestantes están dentro del edificio del parlamento, conocido como la Casa Blanca, en Biskek, Kirguistán, el 5 de octubre de 2020.
Los manifestantes están dentro del edificio del parlamento, conocido como la Casa Blanca, en Biskek, Kirguistán, el 5 de octubre de 2020. © Twitter vía Reuters

La presión llegó al punto que los partidos de oposición se unieron en un recién creado consejo de coordinación, desde el cual comenzaron a pedir la renuncia de los mandatarios actuales, la formación de un gobierno provisional y la anulación de los comicios parlamentarios. 

Pero, la respuesta del mandatario fue ratificarse en su puesto. “Algunas fuerzas políticas intentaron ilegalmente derrocar al Gobierno. Usaron las elecciones como excusa y violaron severamente el orden público. No dejaron al pueblo en paz”, expresó Jeenbekov a través de la página web de la Presidencia. 

El presidente también le pidió a los líderes de la oposición que “calmaran a sus votantes”, a la par que le sugirió al Comité Electoral Central que investigara si hubo violaciones electorales y le ordenó a la fuerza pública que no disparara contra los manifestantes para evitar el “derramamiento de sangre”.

A pesar de sus llamados a la calma, las protestas continuaron el martes 6 de octubre en múltiples ciudades kirguises más allá de Biskek y su saldo ya marcaba una violencia sin retorno: un joven murió en las confrontaciones y por lo menos 686 personas han sido heridas, según el Ministerio de Salud. 

Las elecciones parlamentarias se anulan por soborno y otras violaciones 

Los primeros cambios ocurrieron tan solo horas después del pronunciamiento del presidente y llegaron por cuenta de la Comisión Electoral Central del país, cuando la entidad decidió anular las votaciones del domingo. “Hubo muchas violaciones antes del día de las elecciones, incluido el soborno a los votantes, el uso de herramientas administrativas, la votación con un formulario número 2 (que permite a los ciudadanos votar en un recinto diferente al que están registrados). Una de las partes fue desacreditada por mensajes de texto masivos. En estas condiciones, es imposible reconocer los resultados de las elecciones como legítimos”, explicó Gulnyr Dzhurabayeva, miembro de la Comisión Electoral Central de Kirguistán.

Aunque esta era una de las principales peticiones de los manifestantes y de la oposición, no fue suficiente para calmar la presión en las calles. Miles de personas fueron al Comité Estatal de Seguridad Nacional para exigir la liberación de dos políticos claves. 

La gente protesta durante una manifestación contra los resultados de una votación parlamentaria en Biskek, Kirguistán, el lunes 5 de octubre de 2020.
La gente protesta durante una manifestación contra los resultados de una votación parlamentaria en Biskek, Kirguistán, el lunes 5 de octubre de 2020. © Vladimir Voroni, AP

El primero era Almazbek Atambayev, quien fue presidente de Kirguistán hasta 2017 y un antiguo aliado de Jeenbekov hasta que este retiró del poder a los aliados de su predecesor. En 2020, el exmandatario fue condenado a 11 años de prisión por liberar a un jefe criminal. 

El otro detenido aclamado por los manifestantes era Sadyr Zhaparov, un exfuncionario de una administración anterior y líder opositor que orquestó varias manifestaciones en contra del Gobierno kirguís. De hecho, una de las protestas fue la que le valió la cárcel pues en 2017 lo condenaron por haber tomado como rehén a un funcionario en medio de uno de sus intentos por tomarse el poder. 

Los opositores pedían la liberación de ambas figuras alegando que habían sido detenidas por la persecución política del presidente Sooronbay Jeenbekov y del primer ministro Kubatbek Boronov. Aunque no era la primera vez que miles de manifestantes pedían su excarcelación, esta vez el contexto fue suficiente para que las autoridades los dejaran libres. 

Las renuncias en masa

Esta corriente de cambio llegó hasta la cumbre del poder en Kirguistán. Este martes, el primer ministro Boronov renunció a su cargo junto con el presidente del Parlamento y por lo menos otros cinco mandatarios locales. La oposición reaccionó nombrando a dos de sus fichas en los cargos y en reemplazo de Boronov pusieron al recién liberado Sadyr Zhaparov, según la agencia rusa de noticias RIA.

Aunque el presidente se mantiene en su cargo, la oposición continúa presionando su salida a la vez que exige todo un nuevo gobierno y la historia demuestra que esto no es ajeno a la historia de Kirguistán. 

El presidente de Kirguistán, Sooronbay Jeenbekov, habla después de una votación en las elecciones parlamentarias en Biskek, Kirguistán, el 4 de octubre de 2020.
El presidente de Kirguistán, Sooronbay Jeenbekov, habla después de una votación en las elecciones parlamentarias en Biskek, Kirguistán, el 4 de octubre de 2020. © Presidencia de Kirguistán vía Reuters

En sus 25 años como país soberano, los kirguises han derrocado a dos presidentes y realizaron dos revoluciones. Ahora, el país está convulsionado otra vez con un nuevo primer ministro, un Parlamento que parece transformarse y una Presidencia cada vez más forzada al cambio. 

Con AP y Reuters

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