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Balance de la misión médica cubana en la isla francesa de Martinica da lugar a polémicas

Un hombre controla la temperatura de los médicos cubanos a su llegada al aeropuerto de la isla caribeña francesa de Martinica, el 26 de junio de 2020
Un hombre controla la temperatura de los médicos cubanos a su llegada al aeropuerto de la isla caribeña francesa de Martinica, el 26 de junio de 2020 Lionel Chamoiseau AFP/Archivos
4 min
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Fort-de-France (AFP)

Una delegación de médicos cubanos acaba de terminar una misión de tres meses en Martinica, donde ayudó a luchar contra la pandemia de covid-19, pero el balance de su trabajo da lugar a polémicas.

Para la Colectividad Territorial de Martinica (CTM), que organizó la visita de los quince profesionales cubanos el 26 de junio (algo que se producía por primera vez en un territorio francés), se trata de una "proeza".

"Esta cooperación fue puesta en marcha para responder a una necesidad en tiempos de crisis sanitaria, pero sobre todo para suplir una falta de médicos en especialidades identificadas por los centros hospitalarios", explicó Alfred Marie-Jeanne, presidente del Consejo ejecutivo de Martinica.

La "brigada" cubana operó sobre todo en neumología, infecciología, radiología y en medicina de urgencias y dio atención a más de 4.000 pacientes, según la CTM.

Alfred Marie-Jeanne admitió no obstante que esta "acción irritó a más de uno y perturbó al sistema establecido".

"Fue turismo médico que costó muy caro, para una operación que no sirvió de mucho", criticó la senadora Catherine Conconne, del Partido Progresita Martiniqués (PPM), quien apuntó que Martinica "necesita médicos a largo plazo".

Esos médicos "no respondían a las exigencias, sobre todo hablar francés. Ese dinero habría podido servir para algo más", insistió.

"Ninguno hablaba francés y no conocían la farmacopea" (nombre de los medicamentos en francés), subrayó el director del Centro hospitalario universitario, Benjamin Garel.

"Realmente, llevamos a cabo una batalla muy difícil, enfrentamos numerosas vicisitudes con la lengua, con las características locales", admitió Abel R. Fuentes, jefe de la brigada, de vuelta a Cuba el 9 de octubre. Desde entonces, está en cuarentena.

"Pero nada nos impide cumplir con nuestras funciones", lanzó, en unas declaraciones recogidas por la televisión pública cubana.

"Pudimos demostrar que íbamos a hacer medicina cubana y, afortunadamente, los martiniqueses la recibieron y estuvieron agradecidos", señaló su colega Aisa Peña.

Los médicos cubanos no podían recetar medicamentos ni examinar a los pacientes solos, sin traductor. Todos tenían el estatus de médico en prácticas asistido.

La CTM aprobó un presupuesto de 300.000 euros para financiar el avión que los fletó, su transporte diario, su alojamiento y una indemnización diaria para cubrir gastos que, según varias fuentes, era de 23 euros.

- Desierto médico -

Su sueldo, en cambio, se desconoce. Normalmente, el Estado anfitrión remunera al Estado cubano, que luego paga un parte de ese salario a los médicos.

La misión contaba con 14 médicos y un administrador, en general miembro del Partido Comunista cubano, que vigila y se asegura de que ningún médico planee desertar.

De hecho, a la AFP en Martinica le fue imposible entrevistar a los médicos sobre sus condiciones de trabajo.

En 2019, la oenegé Human Rights Watch presentó una denuncia ante la Corte Penal Internacional para denunciar a esas brigadas médicas, vigiladas y amordazadas, apoyándose en testimonios de médicos desertores.

Alrededor de 30.000 cubanos son desplegados cada año en unos sesenta países. Ese programa, lanzado en los años 1960, incrementó el número de misiones con la pandemia.

Según datos oficiales cubanos, el país envió a 52 brigadas médicas a 39 países, es decir, más de 3.800 colaboradores.

Este sistema, que le reporta cada año a Cuba entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, es también un instrumento diplomático.

Si bien los políticos electos de la mayoría gubernamental de Martinica se mostraron satisfechos con la visita de los médicos cubanos, la Unión regional de médicos liberales lamentó que estos le hicieran sombra a los jóvenes médicos franceses.

Para su presidenta, Anne Criquet Hayot, los 300.000 euros habrían podido ayudar a "un estudiante de Martinica a instalarse o a financiar sus estudios". Según ella, "si en diez años no hacemos nada, ya no quedará nadie en Martinica".

Lo mismo señaló la senadora Conconne: "se fueron y volvimos a caer en el desierto médico".

La Agencia regional de salud anunció la apertura de 83 puestos para médicos graduados de fuera de la Unión Europea, y así reforzar el número de efectivos médicos en la isla.

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