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Amy Coney Barrett y los temas sensibles de su aspiración a ser jueza de EE. UU.

La jueza nominada a la Corte Suprema de Estados Unidos Amy Coney Barrett responde preguntas durante el segundo día de su audiencia de confirmación ante el Comité Judicial del Senado en el Capitolio en Washington D. C., el 13 de octubre de 2020.
La jueza nominada a la Corte Suprema de Estados Unidos Amy Coney Barrett responde preguntas durante el segundo día de su audiencia de confirmación ante el Comité Judicial del Senado en el Capitolio en Washington D. C., el 13 de octubre de 2020. © Jim Lo Scalzo / Reuters

La candidata conservadora a la Corte Suprema de Justicia se pronunció sobre el Obamacare, el aborto, el matrimonio homosexual y el caso de George Floyd, aunque no respondió directamente varias de las preguntas que le formularon los legisladores demócratas durante el segundo de cuatro días de audiencia ante el Comité Judicial del Senado.

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El Obamacare está en el centro desde la primera audiencia a Barrett el pasado 12 de octubre. En esa ocasión, los demócratas dijeron que creen que si Barrett llega a posicionarse como jueza de la Corte, ella podría votar para eliminar la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), creada bajo la Presidencia de Barack Obama en 2010 para darle cobertura clínica a millones de estadounidenses y beneficiar a quienes tienen enfermedades preexistentes.

Sin embargo, este martes Barrett le respondió a sus críticos asegurando que no tiene ningún compromiso con la Casa Blanca sobre cómo votaría en el debate del Obamacare, que se realizará el 10 de noviembre. Tampoco le dijo a los senadores si está dispuesta a apartarse de la discusión, como se lo han pedido los demócratas.

“No estoy aquí con la misión de destruir la Ley del Cuidado de Salud Asequible (...) Solo estoy aquí para aplicar la ley y cumplir con el estado de derecho”, afirmó la candidata a reemplazar a la difunta Ruth Bader Ginsburg. Barrett conservadora también enfatizó que su compromiso no es con el Gobierno sino con “la independencia judicial frente a la presión política”.

La candidata Amy Coney Barrett (en el centro inferior) se presentó en la segunda audiencia ante el Comité Judicial del Senado el 13 de octubre de 2020 en Washington D. C., Estados Unidos.
La candidata Amy Coney Barrett (en el centro inferior) se presentó en la segunda audiencia ante el Comité Judicial del Senado el 13 de octubre de 2020 en Washington D. C., Estados Unidos. © Greg Nash / Reuters

Si bien Barrett ha criticado dos fallos de la Corte Suprema que validaron el Obamacare, la candidata aseguró ante el Senado que el debate de noviembre se centrará en una cuestión legal diferente a lo que ella reprobó.

El aborto y la falta de respuestas sobre Roe vs. Wade

Otra de las grandes discusiones es qué puede pasar con el derecho al aborto en Estados Unidos si el Senado aprueba la elección de Barrett como magistrada de la Corte Suprema. Su eventual llegada confirmaría una mayoría conservadora en el alto tribunal de 6-3 frente a los togados más liberales, por lo que algunos defensores temen que haya un retroceso del fallo judicial de 1973 que legalizó el aborto.

Barrett es una católica practicante que en ocasiones anteriores ya se ha mostrado en contra de este derecho. Sin embargo, ahora dijo ante el Senado que consideraría los factores habituales sobre si se debe revertir un precedente y reiteró la idea de fallar en derecho.

“Los jueces no pueden simplemente despertarse un día y decir: ‘Tengo una agenda, me gustan las armas, odio las armas, me gusta el aborto, odio el aborto’, y entrar como una reina real e imponer, ya sabes, su voluntad en el mundo”, aclaró. Pero también indicó que el caso Roe vs. Wade de 1973 no es un “súper precedente” jurídico que nunca pueda ser anulado.

Barrett eludió durante un tiempo la pregunta de la senadora demócrata Dianne Feinstein sobre si estaba de acuerdo con su mentor, el difunto juez conservador Antonin Scalia, en que Roe vs. Wade se decidió erróneamente y debería ser anulado.

Tras la presión de Feinstein, quien catalogó como “angustiante” su falta de respuestas, Barrett dijo que sus “opiniones religiosas morales personales” son diferentes a su tarea de aplicar leyes.

Finalmente, la candidata no respondió si estaba de acuerdo o no con su mentor, tampoco contestó si consideraba si la criminalización de la fertilización in vitro era constitucional y se negó a decir si respaldaba a Scalia en sus críticas al fallo Obergefell v. Hodges que legalizó el matrimonio homosexual en todo el país desde 2015. Al respecto, dijo que no tiene una agenda y nunca ha discriminado a nadie por su “preferencia sexual”.

Ante la respuesta, la senadora demócrata Mazie Hirono criticó a Barrett diciendo que a pesar de que la candidata no respondió directamente a la pregunta, sus palabras hablaban por sí solas.

“No una, sino dos veces, usó el término ‘preferencia sexual’ para describir a las personas de la comunidad LGBTI+. Y déjeme aclarar que la preferencia sexual es un término ofensivo y desactualizado. Es utilizado por activistas anti LGBTQ para sugerir que la orientación sexual es una elección. No lo es. La orientación sexual es una parte clave de la identidad de una persona. Esa orientación sexual es una expresión normal de la sexualidad humana e inmutable”, precisó.

Barrett le replicó que nunca quiso ofender a la comunidad LGBTI+ y que si así ocurrió, se disculpaba “enormemente”.

El debate sobre el racismo también estuvo en la mesa del Senado

Una de las preguntas giró en torno a cuál era la opinión de Barrett sobre el caso de George Floyd, el afroamericano que murió durante un procedimiento policial en Minneapolis y cuyo homicidio avivó las protestas antirracismo en Estados Unidos.

La candidata dijo que este tema era “muy, muy personal” para su familia porque dos de sus siete hijos son negros. Barrett dijo además que ella y una de sus hijas, Vivian, lloraron juntas después de ver el video que muestra a un policía arrodillado sobre el cuello de Floyd asfixiándolo.

Si bien la aspirante a jueza de la Corte Suprema expresó que el racismo persiste en Estados Unidos, se negó a dar su opinión sobre si este es sistémico o sobre cómo debería abordarse.

De esta manera terminó el segundo de los cuatro días de audiencia que se realizan antes la votación de todo el Senado. Dicha elección se espera que se realice a finales de octubre, con lo que los republicanos le ganarían el pulso a los demócratas para confirmar a la jueza antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Con AP y Reuters

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