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Colombia: La lucha comunitaria en un humilde barrio de Bogotá para enfrentarse al Covid-19

Jhonatan González, líder social en Jerusalén, en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, Colombia, quien se encarga de tejer red comunitaria para afrontar los problemas generados por el Covid-19 en el vecindario.
Jhonatan González, líder social en Jerusalén, en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, Colombia, quien se encarga de tejer red comunitaria para afrontar los problemas generados por el Covid-19 en el vecindario. © Aurora Bayoud / France 24

"O nos salvamos nosotros o no nos salva nadie", son las palabras de Jhonatan González, líder social de Jerusalén, un barrio de la localidad de Ciudad Bolívar, en la capital colombiana. Una salvación que consiguen desde el tejido social, como demuestran en esta jornada de desinfección de calles, que culmina con una comida comunitaria. Una postal vecinal, donde los problemas de techo, comida, trabajo y seguridad, derivados del coronavirus, son resueltos en comunidad. 

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Son las 9 de la mañana en el humilde barrio de Jerusalén de Bogotá. Jhonatan González coge un micrófono y un altavoz y hace un llamado a los vecinos para que salgan a una jornada de desinfección de calles, siguiendo las recomendaciones de la Alcaldía. En pocos minutos la comunidad responde a la llamada y comienzan a ocupar las calles, con sus tapabocas y con distancia social. 

A lo largo de la mañana, las problemáticas sociales causadas por el coronavirus salen a la luz. Pañuelos rojos en las puertas de las casas, que gritan hambre; el caso de Cleotilde, arrendadora, que no está cobrando el arriendo de su inquilina, Andrea, quien se ha quedado sin trabajo, sin embargo, no se contempla dejarla en la calle; o los problemas para el tele-estudio, donde muchos vecinos no tienen ni siquiera Internet; pero también salen a la superficie iniciativas comunitarias, como la de Cristian, que está generando compost con residuos vecinales, con el objetivo de que todos puedan tener sus propias huertas comunitarias.

Al final del día, los vecinos, de forma individual, llevan su pequeña olla, para buscar el sancocho, una comida típica colombiana, que ha preparado Marta, junto con otros vecinos. Orgullosa, dice que estos almuerzos les sirven para generar comunidad. Una forma de salvación, donde, entre todos, nadie queda atrás. Tampoco en pandemia. 

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