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Jair Bolsonaro bate todos sus récords de popularidad

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sonríe durante la grabación de su discurso para la 75ª Asamblea General de la ONU, en Brasilia, el 16 de septiembre de 2020.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sonríe durante la grabación de su discurso para la 75ª Asamblea General de la ONU, en Brasilia, el 16 de septiembre de 2020. © Marcos Correa / Presidencia de Brasil / Handout vía Reuters

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, batió su propio récord de popularidad en el último sondeo realizado a finales de septiembre por la empresa Ibope. El 40 % de los brasileños lo considera un líder bueno o excelente; muchos analistas atribuyen estas cifras a las ayudas económicas que llegaron del Gobierno a más de 67 millones de ciudadanos. Además, el 50 % de los encuestados aprueba su manera de gobernar, esto a pesar de que la pandemia de coronavirus está lejos de estar controlada. De hecho, Brasil ya superó las 150.000 muertes y los cinco millones de contagios por Covid-19.

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Varios analistas políticos atribuyen el éxito de Bolsonaro al llamado ‘coronavoucher’, el subsidio de unos 110 dólares que desde marzo ha sido concedido a casi 67 millones de brasileños. A partir de octubre, el monto recibido por cada beneficiario ha sido reducido a la mitad y en diciembre será suprimido.

Para Jairo Nicolau, politólogo y profesor de la Fundación Getúlio Vargas, la popularidad del mandatario brasileño tiene otras explicaciones. “Bolsonaro es el Lula de la derecha por su facilidad para comunicarse con el pueblo. En el campo de la derecha en Brasil nunca tuvimos un político con la misma capacidad de hablar con los electores de renta baja y con menos estudios”, señala.

El mandatario llegó al poder abrazando una agenda económica neoliberal, pero en los últimos meses descubrió que una apuesta populista puede asegurarle la reelección, por lo que suavizó su estilo agresivo. “Redujo los ataques contra los periodistas y las instituciones, se quedó más en silencio. Simultáneamente, el subsidio de emergencia fue aprobado por el Parlamento. A lo mejor estos dos factores le ayudaron a mejorar su índice de aprobación”, agrega Nicolau.

El factor religioso fue decisivo para la victoria de Bolsonaro. En Brasil hay unos 65 millones de evangélicos, es decir, el 31% de la población. De ellos, el 70% votó al actual mandatario. “Bolsonaro está terminando varias obras públicas que estaban paradas en Brasil desde hace años por causa de la corrupción de los gobiernos anteriores. La mayoría de estas obras están siendo realizadas en el noroeste, que era el reducto de la izquierda”, afirma Josué Valandro Jr., pastor de la Iglesia Batista Atitude y amigo personal de la familia Bolsonaro.

Para un amplio sector de la oposición, Bolsonaro no tiene el mérito de estas obras, que fueron realizadas en gran parte por los gobiernos anteriores. Pero este pastor cree que la finalización de las obras constituye un factor clave para explicar el buen desempeño del mandatario. “Cuando Bolsonaro empieza a entregar estas obras, su popularidad crece porque la población empieza a ver que hay alguien que se preocupa por ellos. Y hay otro punto: a pesar de la pandemia, la economía no cayó tanto, conseguimos mantener un nivel de desarrollo aceptable”, añade Valandro Jr.

En noviembre, más de 5.000 municipios brasileños tendrán que escoger a su alcalde. Estas primeras elecciones locales desde el triunfo de Bolsonaro serán un banco de prueba para demostrar la fuerza real de un presidente que sobrevivió al coronavirus física y políticamente.

 

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