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Sin Evo Morales, el MAS retorna al poder como mayoría

Archivo: Seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) participan en el cierre de campaña para las elecciones bolivianas el 14 de octubre de 2020, en El Alto (Bolivia). El expresidente boliviano Evo Morales insiste en que volverá en cualquier momento a su país, pero su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), que ha demostrado que puede triunfar en las elecciones sin él en la papeleta, parece no tener como prioridad su regreso, al menos públicamente.
Archivo: Seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) participan en el cierre de campaña para las elecciones bolivianas el 14 de octubre de 2020, en El Alto (Bolivia). El expresidente boliviano Evo Morales insiste en que volverá en cualquier momento a su país, pero su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), que ha demostrado que puede triunfar en las elecciones sin él en la papeleta, parece no tener como prioridad su regreso, al menos públicamente. © Martín Alipaz / EFE
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Hace poco más de un año el expresidente Evo Morales no podía imaginar a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), ganando una elección sin que él fuera candidato. La holgada victoria de Luis Arce indica que el poder del movimiento va más allá de la figura del expresidente.

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Evo Morales tenía en su haber los triunfos en 2005 (53,7 %), 2009 (64 %) y 2014 (63 %) y era una figura incuestionable hasta que su imagen comenzó a deteriorarse por varias razones políticas y personales, pero sobre todo por su insistencia en prorrogarse en el poder. 

Hoy, Luis Arce, según el cómputo de la autoridad electoral, ganó los comicios del 18 de octubre con una mayoría absoluta al conseguir una mejor cifra que el 47 % asignado a Morales en la cuestionada votación de 2019, cuya anulación desató una grave crisis política tildada por el expresidente de "golpe de Estado".

El conteo del Tribunal Supremo Electoral (TSE) ratifica el triunfo de Arce (55,17 %) con una diferencia de 26 puntos porcentuales respecto al expresidente Carlos Mesa (28,89 %).

Los resultados suponen una victoria contundente e inesperada para los propios seguidores del MAS y una dura bofetada para sus detractores. Se trata de bandos enfrentados desde el referendo sobre la reelección que Morales perdió en 2016 (51,3 % en contra), pero que ignoró para postularse nuevamente en 2019.

Justo hace un año, la confrontación llegó al pico con decenas de muertos y graves conflictos cuando el mandatario renunció por una ola de protestas sociales que denunciaban fraude electoral y una sugerencia de dejar el gobierno realizada por las Fuerzas Armadas.

María Teresa Zegada: "Un desempate del empate catastrófico"

El nuevo escenario, según dijo la analista María Teresa Zegada a France 24, “es positivo para el país” porque se ha producido “un desempate del empate catastrófico” que había entre las fuerzas políticas y se arrastraba en el último año. El enfrentamiento se resolvió “afortunadamente, por la vía democrática”, dijo.

La victoria de Arce, según Zegada, puede explicarse porque los sectores sociales y populares apostaron nuevamente por el MAS al no haber una alternativa opositora que represente sus intereses y en gran medida por la “mala experiencia” que supuso el gobierno interino de Jeanine Áñez en su manejo de la pandemia.

Archivo: Luis Arce es cargado a hombros a su llegada al Aeropuerto Internacional de El Alto, Bolivia. 28 de enero de 2019.
Archivo: Luis Arce es cargado a hombros a su llegada al Aeropuerto Internacional de El Alto, Bolivia. 28 de enero de 2019. © Martín Alipaz/EFE

Al conocer el triunfo y desde su condición de refugiado en Buenos Aires, Evo Morales, que fue jefe de campaña del MAS, ha anunciado su pronto retorno a Bolivia para reunirse con los movimientos sociales, entre ellos sus bases de cocaleros de la zona del Chapare.

Morales afirmó que Arce gobernaría el país y lo hizo para rechazar las acusaciones de que él sería un poder a la sombra o manejaría a su exministro, como en algún momento se dijo de Cristina Fernández de Kirchner con la elección de Alberto Fernández.

"Parece difícil que (Evo Morales) desaparezca del escenario político"

Al respecto, Zegada sostiene que es posible que Evo Morales tenga en principio y temporalmente un perfil bajo, pero en Bolivia saben que posee “una fuerte vocación política” y “parece difícil que desaparezca del escenario político”.

“En este momento, claramente es una sombra, es una figura que de alguna manera contamina esta nueva versión del MAS”, agregó Zegada para luego destacar que Arce está mostrando autonomía y trata de distanciarse de algunas opiniones del exmandatario. Cuando Morales vuelva al país seguirá siendo jefe del partido socialista pero no tendrá un cargo en el Gobierno, afirmó Arce.

El rechazo al racismo también explicaría el triunfo del MAS

El analista y militante indianista aymara Carlos Macusaya dijo a France 24 que otro factor que articuló el voto a favor del MAS es el rechazo al racismo con el que los sectores populares asociaban a los adversarios de Arce en la contienda electoral.

Eso se produjo, agregó, porque esos partidos no condenaron las acciones de grupos racistas contra indígenas o seguidores de Morales y, peor aún, por los operativos de las fuerzas de seguridad que terminaron con muertos de origen indígena en la ciudad de El Alto y en Cochabamba en las protestas contra Áñez en 2019.

"Mucho del electorado votó por el MAS por decirle ‘no’ a los racistas"

Para Macusaya, que ha escrito libros sobre racismo y vive en El Alto, en ese contexto de “masacres”, el “voto étnico” se volvió un factor de cohesión social y fue determinante en la elección porque permitió “una diferenciación en el campo político”.

“En 2005, el MAS ganó en buena medida porque muchos le dijeron ‘no’ a los anteriores gobiernos. Me da la impresión de que en este 2020, mucho del electorado votó por el MAS por decirle ‘no’ a los racistas”, sostuvo. 

Otros analistas han destacado que el acompañante de fórmula de Arce, el excanciller aymara David Choquehuanca, tuvo un rol importante para legitimar al MAS ante el electorado indígena.

Simpatizante del presidente electo de Bolivia, Luis Arce, del partido MAS de Evo Morales, festeja su victoria el 19 de octubre de 2020 en Senkata, un barrio de El Alto, en Bolivia
Simpatizante del presidente electo de Bolivia, Luis Arce, del partido MAS de Evo Morales, festeja su victoria el 19 de octubre de 2020 en Senkata, un barrio de El Alto, en Bolivia Ronaldo SCHEMIDT AFP

El posible fin del ciclo de Morales en el “masismo” también es un tema para discutir, según Macusaya, para quien es saludable que el partido azul no dependa de una figura política que, a su juicio, “le resta” en lugar de sumar debido a las variadas denuncias que enfrenta.

El MAS está formado sobre todo por organizaciones y movimientos sociales, campesinos e indígenas que después de lo sucedido en 2019 han vuelto a poner en marcha su maquinaria electoral para garantizar la contundente victoria de Arce. 

Ahora, resta saber si el exministro de Economía logra satisfacer las demandas de esos sectores en un contexto que ya no es el de la bonanza económica que administró en parte del gobierno de Morales, sino el de una recesión con un hundimiento del Producto Interior Bruto del 11% al segundo trimestre, entre otros graves problemas económicos ahondados por la pandemia del Covid-19. 

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