Luis Arce acaricia la presidencia, en una Bolivia expectante por el regreso de Evo Morales

Imagen del presidente electo de Bolivia, el economista Luis Arce.
Imagen del presidente electo de Bolivia, el economista Luis Arce. © Luis Gandarillas / AFP

Este domingo, el presidente electo Luis Arce protagonizará en Bolivia su investidura presidencial, ante la presencia de personalidades como el mandatario argentino Alberto Fernández o la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez. El nuevo presidente, que ganó los comicios el 18 de octubre de pasado, emprendió este viernes varios actos, mientras que el lunes inicia una gran misión en el país, que aún tiene la sombra del exlíder Evo Morales.

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Luis Arce, un economista que prestará juramento como presidente de Bolivia este domingo 8 de noviembre, después de una victoria electoral aplastante, sabía dónde estaba en el espectro político cuando era un joven adolescente en La Paz, y aceptó los escritos del filósofo alemán de origen judío Karl Marx.

Durante más de una década, y bajo el mandato del expresidente Evo Morales (2006 a 2019), Arce dirigió la economía del país andino. Su camino a la presidencia solo se abrió luego de que Morales renunciara el año pasado, después de unos comicios controvertidos, marcados por denuncias de fraude, denuncias de golpe de Estado y protestas generalizadas. Ahí Arce entró como el que a menudo fuera una influencia más moderadora dentro del partido Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales.

El político, de 57 años, asumirá el cargo este domingo en medio de las tensiones políticas que siguen existiendo en el país y el inminente regreso de Morales, que planea regresar a Bolivia a inicios de la próxima semana –se menciona este lunes 9 de noviembre–, después de permanecer en Argentina. 'Evo' todavía proyecta una larga sombra sobre el país y divide a la opinión, pero ha asegurado que vuelve para "cuidar" a Arce en su presidencia.

El próximo presidente de Bolivia, Luis Arce, durante una ceremonia ancestral previa a su investidura.
El próximo presidente de Bolivia, Luis Arce, durante una ceremonia ancestral previa a su investidura. © Partido del MAS / AFP

Ante este contexto, cientos de simpatizantes del MAS iniciaron este viernes una vigilia festiva en La Paz, previa a la ceremonia de investidura de Luis Arce. Los seguidores del partido de Morales se reunieron en la céntrica plaza San Francisco procedentes de distintos puntos de la ciudad, especialmente de las partes altas de la zona norte, uno de los principales bastiones del MAS.

La concentración fue convocada por militantes y juventudes del partido, ante los rumores de que pudieran registrarse algunas protestas y bloqueos en el centro de la capital paceña por parte de algunos grupos que no reconocen los resultados electorales.

Por otra parte, en Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia, este viernes también hubo bloqueos de calles, carreteras e instituciones cerradas, en una jornada de paro cívico que exigía una auditoría al proceso electoral de octubre y la anulación de las elecciones en las que ganó Luis Arce.

Grupos de ciudadanos bloquearon varias de las principales avenidas y calles de la capital cruceña, con banderas, llantas, piedras y carteles, para impedir el paso de vehículos y cumplir con el paro de 24 horas que convocó el Comité Pro Santa Cruz.

Desde la semana pasada, organizaciones ciudadanas y colectivos cívicos de urbes como Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Tarija realizan manifestaciones, vigilias y paros cívicos exigiendo una auditoría.

El jueves día 5, el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez envió una carta al órgano electoral del país, pidiendo que se escuche a la población y que se realice una auditoría al proceso electoral, para darle "certidumbre" a los bolivianos.

Para calmar las tensiones, el Tribunal Supremo Electoral se pronunció sobre la integridad de los comicios : "La Sala Plena del TSE ratifica que el proceso electoral ha sido limpio, transparente y altamente participativo, conducido con independencia e imparcialidad, como han señalado de manera unánime las misiones de observación internacional".

El viernes 6, Luis Arce participó en una ceremonia ancestral andina. La influencia y el poder de la gran población indígena boliviana, antes marginada, aumentó bajo el mandato de Morales, aimara y primer líder indígena del país.

Para este domingo, se espera que asistan a la ceremonia líderes políticos como el presidente peronista de Argentina, Alberto Fernández; el mandatario paraguayo Mario Abdo Benítez; el líder iraní Hassan Rohani; el rey Felipe VI de España; y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.

"Tengo mis ideas desde que tenía 14 años y empecé a leer a Karl Marx. Desde entonces, no he dejado de tener la misma posición ideológica y no voy a cambiar por nada", expresó Arce en una entrevista de octubre.

El arquitecto del "milagro"

Los partidarios del exministro de Economía lo acreditan como el arquitecto del "milagro" del crecimiento de Bolivia en la década del 2000, que sacó a muchos de la pobreza en una de las naciones más infortunadas de Sudamérica.

Como ministro, impulsó la nacionalización de muchos sectores, avivando la ira de los inversores, pero –ayudado en parte por el auge de los productos básicos– llevó a Bolivia a una tasa de crecimiento anual promedio del 4,6%, una de las mejores de América Latina.

Arce elaboró el plan económico para la exitosa campaña presidencial de Morales en 2005, que inició una administración de casi 14 años que se precipitó hacia el final, a medida que el crecimiento se desaceleraba y aumentaba la crítica y oposición a que Morales buscara un cuarto mandato sin precedentes.

A diferencia de Morales, un exjefe de sindicato de cocaleros que se convirtió en una figura casi de culto, Arce creció en un hogar de clase media de La Paz, y suele ser conocido por mantener un perfil personal bajo. Estudió economía en la prestigiosa Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia y luego en la Universidad de Warwick en Reino Unido.

"No es realmente un personaje del tipo 'hombre fuerte'", afirma Franklin Pareja, un analista político boliviano desde La Paz. "Es una persona que viene de la academia, de la clase media, es un tecnócrata y no un guerrero social o un líder sindical". Eso podría ayudar a Arce a sanar las divisiones en la nación, en la que muchos critican a Morales por haber desafiado los límites de los mandatos, pero a la vez conserva un fuerte núcleo de apoyo.

¿Logrará diferenciarse del expresidente Evo Morales?

Arce ha tomado numerosas medidas para distanciarse de Morales, afirmando que el expresidente no tendría "ningún papel" en su Gobierno, más allá de su experiencia e influencia como líder del partido. En la sede, de hecho, había pocas referencias a Morales en los panfletos y carteles de las paredes, aunque su regreso plantea la cuestión de si se contentará con mirar desde la barrera.

El país que Arce hereda es marcadamente diferente de los años de auge, con la pandemia de coronavirus que resultará en una contracción económica del 6% este año, según los pronósticos del Banco Mundial. Incluso bajo el mandato de Morales, las exportaciones de gas y las reservas extranjeras han empezado a disminuir. Arce ha prometido no recortar el gasto público, si bien también reconoce que se necesitarán algunas medidas de austeridad.

Pese a todo, sigue confiando en que el milagro boliviano no ha terminado. "Creo que nuestro modelo ha demostrado al mundo que hay una forma diferente de hacer las cosas, y de hacerlas con éxito".

Con Reuters y EFE

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