Arce y Choquehuanca: la dupla técnico-indígena que gobernará Bolivia en su peor crisis

El vicepresidente electo David Choquehuanca conversa con el presidente electo de Bolivia Luis Arce, durante una celebración tras ganar las elecciones presidenciales, en El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, el 24 de octubre de 2020.
El vicepresidente electo David Choquehuanca conversa con el presidente electo de Bolivia Luis Arce, durante una celebración tras ganar las elecciones presidenciales, en El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, el 24 de octubre de 2020. © Ueslei Marcelino / Reuters

Desde este domingo, Luis Arce como presidente y David Choquehuanca como su vicepresidente tendrán que unir sus fortalezas para encaminar un nuevo Gobierno boliviano. La del primero es una trayectoria político-económica. La del segundo es una apuesta por el diálogo, sobre todo en relación a grupos sociales e indígenas. La duda es si con ello podrán restaurar un año de Gobierno transitorio de Jeanine Áñez, la pandemia de Covid-19 y la división generada por la salida del expresidente Evo Morales.

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El presidente electo Luis Arce y su vicepresidente David Choquehuanca conforman una dupla que representa a los sectores de la clase media y los indígenas, pero a la vez, también es un tándem que une conocimiento técnico de la economía con el liderazgo de las organizaciones sociales e indígenas.

La fórmula se impuso en las elecciones del 18 de octubre con un 55% de los votos y gobernará en medio de una crisis social, sanitaria, política y, sobre todo, económica, agravada por la pandemia. Una situación que el equipo de Arce tildó estos días de casi "en ruinas", rebatiendo las afirmaciones del Gobierno saliente de que dejaba "una economía estable".

Cuando fueron ministros de Economía y de Exteriores respectivamente, Arce y Choquehuanca eran dos estrechos colaboradores del expresidente Evo Morales, al punto de que el primero lo acompañó en el poder durante 12 años y el segundo por unos 11 años. De hecho, fueron los ministros que más duraron en sus cargos en el Gobierno de casi 14 años de Morales (2006-2019), hasta que este renunció debido a la crisis política generada entonces.

La combinación en la presidencia y la vicepresidencia de una figura de clase media y otra con liderazgo indígena, con el apoyo de organizaciones sindicales, campesinas y las etnias, no es nueva. Ya que el mismo Morales y su vicepresidente Álvaro García Linera representaron lo mismo, pero con los puestos intercambiados. Morales solía decir que ambos eran una "yunta" de bueyes para trabajar por Bolivia.

El presidente número 67, pero el primero economista

Arce nació en La Paz el 28 de septiembre de 1963, es economista graduado de la Universidad Mayor de San Andrés, con una maestría en Ciencias Económicas de la Universidad de Warwick, de Reino Unido. A sus 57 años, será el sexagésimo séptimo presidente de Bolivia y su gobierno el número 89.

Además, será el primer economista en ser presidente de su país, cargo al que llega precedido por una gestión de ministro que tuvo dos momentos: el primero fue de bonanza, con un alto crecimiento hasta el 2014; y otro, que duró hasta ahora, con la desaceleración y la aparición de graves problemas económicos, que se han profundizado hasta la recesión actual.

En su momento, los organismos financieros internacionales destacaron el manejo económico de Morales y Arce, y este último precisamente recurrió a recordar ese desempeño para impulsar su campaña durante la crisis causada por el coronavirus.

Aunque sus detractores afirman que más que mérito propio, Arce tuvo la suerte de beneficiarse de los altos ingresos recibidos por Bolivia por la venta de materias primas en los mercados y por una fuerte condonación de la deuda externa boliviana.

Hoy, la situación es diferente. Al segundo trimestre la economía se derrumbó en un 11%, pero según un último informe del Gobierno saliente la caída para fines de 2020 será de alrededor del 6,2%, aunque dependerá de si no hay un rebrote del coronavirus que obligue a una nueva paralización de actividades.

Uno de los temas que tiene a la economía boliviana con el agua hasta el cuello es el déficit fiscal, que rondaría el 10%, a lo que se añadiría "la bomba de tiempo", según el equipo de Arce, de no tener recursos para la subvención del combustible diésel urgente para las actividades productivas del país, y de lo que han culpado al gobierno saliente de Jeanine Áñez.

El presidente electo ha anunciado que reconstruirá la economía y ha calculado que la superación de la crisis tomará de un año y medio a dos años y medio con la aplicación de su modelo de aprovechamiento del excedente de recursos naturales y la redistribución de la riqueza para la población.

Dos de las medidas polémicas que Arce ha anunciado entre las primeras que tomará es un impuesto a grandes fortunas aplicada a patrimonios personales y la petición a los organismos financieros internacionales de la suspensión del pago de la deuda externa por dos años.

Choquehuanca, una opción de diálogo con los sectores sociales

El vicepresidente electo Choquehuanca es aimara y nació en la población de Huarina, localidad junto al lago Titicaca, el 7 de mayo de 1961.

Comenzó a estudiar Filosofía, pero abandonó la carrera para dedicarse a la política, la formación sindical campesina y la difusión de la cosmovisión y la filosofía andina aimara.

Tras la experiencia de once años como Canciller, a Choquehuanca le tocará, a sus 59 años, asumir la vicepresidencia en el poder Ejecutivo, pero también la presidencia de la Asamblea Legislativa, en la que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), es mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado.

Choquehuanca será el segundo vicepresidente indígena del país, después del también aimara Víctor Hugo Cárdenas, que acompañó el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997).Cada vez que Arce deje el país por viajes, Choquehuanca asumirá interinamente la presidencia.

Analistas locales han atribuido a Choquehuanca el haber trabajado en todo el país para consolidar las alianzas con las organizaciones sindicales, los movimientos indígenas y campesinos, lo que finalmente habría facilitado el triunfo contundente de la dupla 'masista'.

Él mismo ha destacado que es un político que confía plenamente en el diálogo para la resolución de los problemas y ha opinado que el poder no debe ser para ejercer la prepotencia y abusar. En ese sentido, también ha sido autocrítico al reconocer que en el Gobierno de Morales ocurrieron ciertos de esos excesos.

Y la necesidad de concertación y diálogo quizá sea la primera virtud que el nuevo Gobierno necesite porque los analistas pronostican conflictos inmediatos ante las múltiples crisis del país y la acumulación de las demandas de sectores aliados al MAS.

Aunque Arce y Choquehuanca han insistido en que Morales no tendrá injerencia en su Gobierno, los analistas también consideran que eso será difícil conociendo la personalidad y la vocación política del exmandatario, que seguirá siendo el líder del MAS, el partido que con su votación volvió a cambiar la historia del país.

Morales y García Linera volverán a Bolivia desde Argentina después de la investidura de Arce, y lo harán con una escenificación triunfal con una caravana de centenares de vehículos que recorrerá parte del país, desde la localidad fronteriza boliviana de Villazón hasta el Chapare, la zona cocalera donde el exmandatario se convirtió en líder político.

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