Exiliados colombianos, las víctimas del conflicto que quieren ser escuchadas

Antonio Andrade es un exiliado colombiano que vive en Chile y que tuvo que abandonar su país de origen tras recibir amenazas por ser sindicalista de una compañía cervecera. Él participó virtualmente en el encuentro de la Comisión de la Verdad, realizado en Bogotá, Colombia el 13 de noviembre de 2020.
Antonio Andrade es un exiliado colombiano que vive en Chile y que tuvo que abandonar su país de origen tras recibir amenazas por ser sindicalista de una compañía cervecera. Él participó virtualmente en el encuentro de la Comisión de la Verdad, realizado en Bogotá, Colombia el 13 de noviembre de 2020. © Lionel Poussery / France 24

En los dos años que lleva, la Comisión de la Verdad de Colombia ha recopilado un millar de testimonios de exiliados y retornados, que explican que varias de las características de su victimización son la desprotección del Estado, la invisibilidad que trae irse forzosamente del país y la sensación de tener una vida suspendida. Y así lo reiteraron en un evento, que sacó a la luz los relatos contados a la Comisión.

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"Todavía recuerdo el olor de la sangre de mis amigos luego de la explosión. En ese momento, quise buscar protección", así recrea Jairo Valencia el hecho que lo obligó a exiliarse en Estados Unidos hace más de una década.

Antes de uno de los momentos que marcó su vida, este promotor de los derechos indígenas en Colombia ya había recibido varias amenazas por parte de diferentes grupos armados, tal como lo contó en un encuentro de la Comisión de la Verdad de Colombia, el pasado viernes 13 de noviembre.

La primera reacción de Valencia no fue irse de su país natal, sino buscar la protección del Estado. Sin embargo, según explicó en el evento, los funcionarios que recibieron su testimonio fueron condenados posteriormente por tener alianzas con los paramilitares, un grupo ilegal de extrema derecha que en ocasiones trabajó conjuntamente con la Fuerza Pública y que además fue uno de los colectivos que amenazó al promotor de los derechos indígenas. "Más que por miedo, salí de Colombia por la ausencia del Estado", dijo Valencia desde el exterior.

Jairo Valencia participó desde Estados Unidos en el encuentro que realizó la Comisión de la Verdad de Colombia en Bogotá, el 13 de noviembre de 2020.
Jairo Valencia participó desde Estados Unidos en el encuentro que realizó la Comisión de la Verdad de Colombia en Bogotá, el 13 de noviembre de 2020. © Lionel Poussery / France 24

Como él, cientos de miles de colombianos se convirtieron en exiliados a causa del conflicto armado en Colombia, el más duradero del hemisferio occidental. Y aunque las razones de las amenazas o ataques en su contra son múltiples y diferentes, estas víctimas en el exilio tienen algo en común.

"En la toma de testimonios hemos preguntado muchas veces por qué tuvo que salir del país. Y, si bien las respuestas son múltiples y algunas evidentes, hay una que resume muchas de ellas, y es a la vez lo que la Comisión de la Verdad llama un factor de persistencia del conflicto armado por pensar diferente", expresó Carlos Beristain, comisionado de la Verdad en Colombia.

Esta institución fue uno de los organismos que creó el Acuerdo de Paz de 2016, que firmaron el Gobierno y la entonces guerrilla de las Farc. El principal objetivo de la Comisión es elaborar un informe para noviembre de 2021 que esclarezca qué ocurrió durante el conflicto.

Además, debe realizar encuentros entre víctimas y victimarios en los que se reconozca lo sucedido, estructurar recomendaciones que contribuyan a que los horrores de la guerra no se repitan y promover la convivencia en los territorios. Y como parte de esas labores, realiza los encuentros de la Verdad, esta vez con exiliados y retornados.

Un grupo los amenazó y el Estado no los protegió

La desprotección de la que habla Valencia se repite en las historias de otros exiliados, incluso en quienes fungieron como funcionarios de las ramas de poder. Elsi Angulo y Amelia Pérez fueron ambas fiscales en diferentes lugares de Colombia, y aunque a las dos las persiguieron por investigar violaciones de derechos humanos, el Estado para el que ellas trabajaban no las respaldó cuando más lo necesitaban.

"Si bien es cierto que cuando empezamos a trabajar como miembros del poder judicial nosotros sabíamos que estaríamos expuestos a situaciones difíciles; nunca, nunca nos esperamos que nos dejaran solos como nos dejaron", expresó en el encuentro Pérez.

"Produce desilusión acudir al comando de la Policía y a la Fiscalía (ente investigador) y no encontrar eco", sostuvo el coronel retirado de la Policía Ómar Rojas, quien se exilió luego de recibir amenazas por denunciar crímenes de algunos miembros de la Fuerza Pública. 

En ninguno de los dos casos la Justicia condenó a los responsables de las intimidaciones y sobre los procesos se posó un manto de impunidad. El comisionado Saúl Franco le dijo a France 24 que la impunidad es precisamente uno de los factores de origen de la guerra colombiana, que además ayuda a que el conflicto persista, ya que los grupos armados siguen operando al no ser condenados por sus actos.

La invisibilidad que padecen las víctimas el exilio

Otro de los padecimientos que tienen que enfrentar los exiliados colombianos es ser más relegados que el resto de casi nueve millones de víctimas que tiene Colombia. El comisionado Franco apunta que la invisibilidad es producto de tres factores.

La Comisión de la Verdad de Colombia ha entrevistado a más de 1.000 exiliados y retornados para comprender el flagelo que padecieron a causa del conflicto. Fotografía en Bogotá, el 13 de noviembre de 2020.
La Comisión de la Verdad de Colombia ha entrevistado a más de 1.000 exiliados y retornados para comprender el flagelo que padecieron a causa del conflicto. Fotografía en Bogotá, el 13 de noviembre de 2020. © Lionel Poussery / France 24

El primero es que a los mismos colombianos parece no preocuparles qué pasa con los exiliados porque erróneamente hay cierta suspicacia hacia ellos y las razones por las que se fueron. Segundo, porque en Colombia hay muchos sectores que niegan sistemáticamente que haya habido un conflicto y niegan particularmente que haya exiliados. Tercero, porque muchas veces esos refugiados prefirieron pasar desapercibidos para poder abrirse espacio en los países que los acogieron. "Esas condiciones hacen que realmente los exiliados sean prácticamente desconocidos e ignorados, tanto aquí como afuera", puntualiza Franco.

Parte de la invisibilidad que padecen los exiliados se muestra en la falta de estadísticas claras. A pesar de que el país lleva un registro oficial de las víctimas que ha habido desde 1985, los exiliados no aparecen como una de las categorías de victimización. En otras palabras, Colombia no conoce a ciencia cierta cuántas personas buscaron refugio en otro territorio por culpa del conflicto.

En medio de esa incertidumbre, la Comisión calcula que desde 1999 se disparó la cantidad de colombianos que salieron forzosamente del país, lo que coincide con los peores años del conflicto armado. Y, si bien los enfrentamientos cambiaron desde que el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc firmaron el acuerdo de paz en 2016, el conflicto no terminó. Prueba de ello es que entre 2017 y 2019, casi 520.000 colombianos buscaron refugio en otro país, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Si se amplía esta dimensión del conflicto y se incluye a los familiares de quienes se fueron forzosamente de la nación, se podría hablar de cinco millones de afectados, según las estimaciones de la Comisión. Otro dato que se conoce sobre este flagelo es que los países que más han acogido a colombianos exiliados son Venezuela, Ecuador, Canadá, Costa Rica, Panamá, España y Estados Unidos, según la Organización Internacional Para Las Migraciones (OIM).

El exilio, una vida suspendida lejos de las raíces

"El exilio debe ser integrado en la narración de la verdad en Colombia, y tener por fin un lugar que no les expulse, sino que les acoja", dijo Beristain. Franco y él son quienes lideran el capítulo de la Comisión de los exiliados, un trabajo en el que han recopilado 1.027 testimonios en 23 países diferentes, con la ayuda de sus equipos y los nodos de voluntarios.

Varios de los exiliados y retornados que hablaron con la Comisión, y además asistieron al encuentro, se refirieron a la dificultad o a la negación que tenían inicialmente para aprender el idioma del país al que llegaron. Algunos no quieren regresar a Colombia, otros lo intentaron y se encontraron con grandes dificultades para encontrar un puesto de trabajo. Pero hay quienes persisten porque para ellos el territorio es la conexión con quienes son y el exilio es una muerte suspendida.

"Soy afrodescendiente, exiliada y retornada en el limbo", así se describe a sí misma Elsi Angulo, mientras que el comisionado Franco concluye que "el exilio, como la desaparición forzada, es el reino de la incertidumbre".

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