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Segunda vuelta de las municipales en Brasil: 57 ciudades en liza, con pugna en Sao Paulo y Río

Voluntarios con mascarillas protectoras y escudos faciales esperan mientras un hombre firma antes de votar durante la segunda ronda de las elecciones municipales en el Centro Integrado de Educación Pública Ayrton Senna (CIEP) de la favela Rocinha en Río de Janeiro, Brasil, el 29 de noviembre de 2020.
Voluntarios con mascarillas protectoras y escudos faciales esperan mientras un hombre firma antes de votar durante la segunda ronda de las elecciones municipales en el Centro Integrado de Educación Pública Ayrton Senna (CIEP) de la favela Rocinha en Río de Janeiro, Brasil, el 29 de noviembre de 2020. © Andre Coelho / AFP

Este domingo, un 25% del total del electorado brasileño pondrá fin a las elecciones municipales que iniciaron el 15 de noviembre, que estuvieron teñidas de violencia y que requirieron segunda tanda en al menos 57 alcaldías. Aunque la expectativa se centra en los dos mayores colegios electorales del país, los partidos de centro van encaminados a ser los protagonistas de la jornada.

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Este domingo, 38,3 millones de electores brasileños tienen una nueva cita con las urnas para elegir a los alcaldes de 57 urbes del país. Se trata de la segunda vuelta de las elecciones municipales, que hoy se centra en aquellas ciudades con más de 200.000 votantes en las que el pasado 15 de noviembre ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta requerida por la legislación brasileña.

Por esa razón, por tratarse de las mayores ciudades del país, que suponen el 1% de los 5.569 municipios de Brasil, hoy solo está convocada una cuarta parte (25%) del total de los 148 millones de ciudadanos que sufragaron en una primera tanda que, en el caso de Belo Horizonte y Salvador, sí lograron tener un regidor.

Si entonces la gestión de la pandemia y el 'bolsonarismo' tiñeron los comicios, lo de esta jornada está marcado por un aumento de la violencia –con asesinatos y varios ataques físicos a candidatos–, así como la expectativa de quién se adueñará de las grandes e importantes metrópolis como Sao Paulo, Río de Janeiro y Fortaleza.

Así las cosas, el mapa de esta segunda vuelta se enfoca sobre todo en seis de los diez mayores colegios electorales de Brasil. Los citados Sao Paulo y Río lideran por tener 8,9 millones y 4,9 millones de electores respectivamente. Y a estos les siguen Fortaleza, sexto más grande con 1,7 millones, Manaos (es octavo con 1,2 millones), Recife (noveno con 1,1 millones) y Porto Alegre (en el puesto número diez con 1,1 millones). Aunque Brasilia es el tercer colegio, no cuenta porque tiene gobernador.

La violencia no se quedó en la primera vuelta municipal

No es que la violencia sea una novedad en la política brasileña. De hecho, es una de sus características y acontece tanto en estados más pobres del norte y noreste, donde en ocasiones los más poderosos resuelven de ese modo sus disputas, como en la propia historia del país. Basta con citar que en 1993 el gobernador del estado Paraíba, Ronaldo Cunha Lima, mató a tiros a su predecesor por considerar que su hijo era corrupto; o que antes, en 1963, el senador Arnon de Mello de Alagoas sacó un arma en el Congreso Nacional de Brasilia y mató a un senador que no apuntaba.

La gente hace fila para votar en las elecciones municipales en el barrio humilde de Rocinha, en Río de Janeiro, Brasil, el 29 de noviembre de 2020.
La gente hace fila para votar en las elecciones municipales en el barrio humilde de Rocinha, en Río de Janeiro, Brasil, el 29 de noviembre de 2020. © Sergio Moraes / Reuters

Sin embargo, en solo dos meses de campaña previos al primer sufragio municipal hubo hasta 200 asesinatos, intentos de asesinato o agresiones con heridas a varios candidatos, de acuerdo a la autoridad electoral brasileña TSE. Un dato que no llega a los 63 casos de violencia política registrada en los primeros ocho meses del año, ni alcanza a los 46 casos de este tipo durante las anteriores municipales de 2016.

Y la violencia, que afecta igual a ultraderecha, derecha o izquierda, ha continuado tras el cierre de las urnas el 15 de noviembre. El político Edmar Santana, derechista del Partido Patriota, acababa de ser elegido concejal suplente en la ciudad paulista de Sumaré cuando un hombre lo acribilló a balazos hasta causarle la muerte.

Una tendencia que en los últimos años se ha generalizado en un Brasil polarizado, con más armas disponibles y nuevos grupos criminales. Por esa razón, los delitos quedan aún más impunes, sobre todo los del interior del país, y afectan también a casos de alto perfil político –como el asesinato en 2018 de la concejal de Río de Janeiro, la izquierdista del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) Marielle Franco.

"En los distritos más pequeños hay un enfrentamiento directo entre rivales locales. El ganador se lo lleva todo y perder el cargo significa quedarte sin nada (...) En Río hay un patrón. La violencia política involucra principalmente al crimen organizado, el narcotráfico o los grupos de milicias paramilitares", desarrolló a la agencia Reuters Felipe Borba, encargado de rastrear la violencia electoral en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Sao Paulo y Río de Janeiro, ciudades en el punto de mira

Al margen de la violencia, este domingo se espera poder conocer quién ostentará la alcaldía paulista, disputada entre el actual ocupante, el centrista Bruno Covas, y el líder izquierdista y excandidato presidencial Guilherme Boulos, cuya primera victoria lo ha consolidado como figura de la izquierda, opacando incluso a Luiz Inácio Lula da Silva. Lo que es seguro es que la ciudad quedará en manos de políticos que son anti-bolsonaristas y críticos con el presidente.

Votantes ingresan a un colegio electoral en Sao Paulo durante la segunda vuelta de las elecciones municipales de Brasil, el 29 de noviembre de 2020.
Votantes ingresan a un colegio electoral en Sao Paulo durante la segunda vuelta de las elecciones municipales de Brasil, el 29 de noviembre de 2020. © Nelson Almeida / AFP

Por el lado de Río compiten el actual alcalde, el pastor evangélico Marcelo Crivella que cuenta con el apoyo de Jair Bolsonaro, y el exalcalde Eduardo Paes, que es el gran favorito (aún cuando ambos están involucrados en escándalos de corrupción) y supone otra derrota para el mandatario brasileño que, tras abandonar el Partido Social Liberal por divergencias, decidió apoyar alcaldes de fuerzas que han perdido.

De los 13 candidatos a los que Bolsonaro dio respaldo, nueve fueron derrotados en la primera vuelta y dos fueron elegidos en ciudades menores. Tampoco pinta mejor en la alcaldía de Fortaleza, en la que el derechista Wagner Sousa Gomes se medirá al laborista José Sarto.

No es que al Partido de los Trabajadores, gobernante entre 2003 y 2016 con Lula y Dilma Rousseff, le fuera mejor que a la ultraderecha. Obtuvo solo 179 alcaldías de las 630 obtenidas en 2012 y las 254 de 2016. Pero en esta segunda vuelta cuenta con 15 aspirantes, entre los cuales dos buscarán vencer en las capitales regionales de Recife y Vitoria.

Sobre todo en Recife con su candidata Marilia Arraes, que fue la segunda con más votos en la primera vuelta, pero que en las encuestas para el balotaje tiene hoy más oportunidades frente a su primo Joao Campos, del Partido Socialista Brasileño. Del mismo modo, el PT es gran favorito en las urbes no capitalinas de Contagem, Juiz de Fora, Sao Gonzalo y Diadema.

Aún con esas victorias, hay un previsible ganador indiscutible en estas municipales: y es el centro. Los partidos de esta tendencia apuntan a Sao Paulo y Río porque no entran en la polarización Bolsonaro-Lula, ultraderecha-izquierda. Ya lo demostraron en la primera tanda electoral, y ahora los sondeos indican que podría obtener 12 de 25 capitales regionales, y nueve de trece grandes alcaldías.

Con Reuters y EFE

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