La Reina, la aldea hondureña que fue arrasada por el huracán Iota

Un habitante de la aldea La Reina camina entre los escombros. En el lugar quedaron sepultadas varias casas a causa de las tormentas Eta e Iota en noviembre de 2020.
Un habitante de la aldea La Reina camina entre los escombros. En el lugar quedaron sepultadas varias casas a causa de las tormentas Eta e Iota en noviembre de 2020. © Germán Reyes / EFE

La Reina, una aldea en el occidente de Honduras, fue sepultada por un alud de tierra proveniente de un cerro que cedió tras las fuertes lluvias provocadas por los huracanes Iota y Eta. Gracias a la evacuación oportuna, centenares lograron salvar sus vidas. Esta es la historia. 

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Bajo la tierra rojiza quedaron los recuerdos de Carlos Pérez, nacido y criado en lo que fue hasta hace poco una próspera aldea cafetalera y agrícola en el occidente de Honduras. Junto con otros aldeanos logró evacuar a los demás y salvar sus vidas.

“Tengo 50 años de vivir aquí y nunca creí que sucediera esto, primero se vino un deslave con Eta, a los 8 días se vino Iota a destruir la comunidad, gracias a Dios como presidente del patronato logré que la gente se saliera”, narró Pérez. 

Las 500 familias lograron escapar de la muerte. Hoy lo esencial es salvar la cosecha de café y recoger lo que se pueda de las ruinas.

Bajo los escombros también quedó la escuela donde el maestro Selvin Vásquez enseñó a 160 niños del pueblo. “Estos niños se encuentran hoy en albergues, otros se los llevaron sus padres lejos. Los niños han quedado prácticamente sin nada. No solo los niños, también los pobladores que vivían acá del cultivo del café, maíz, estas personas lo perdieron todo”.

Por su parte, Teresa Sarmiento, la alcaldesa del municipio La Protección, al que pertenece la aldea, aseguró que gestionan la donación de un terreno donde se pueda construir las casas para entregar a las familias damnificadas. 

“Como líderes de esta comunidad tenemos el compromiso de ayudar a toda esta gente que se ha quedado sin nada, ya fuimos a ver un terreno que el Gobierno nos donará para la reconstrucción”, dijo la edil.

En uno de los albergues de la zona, el nuevo hogar de unas 50 familias que viven de las donaciones y el apoyo de autoridades locales, mantienen la esperanza de que esta promesa se haga realidad.

“Gracias a Dios estamos con vida, pero necesitamos una casa y un techo para nuestros hijos para no andar rodando, es lo único que nosotros esperamos”, expresó Nelly Gonzáles, una joven madre damnificada.

Según el organismo de protección civil Copeco, Iota y Eta provocaron la muerte de 94 personas y 8 desaparecidos. En total, 3,9 millones de personas fueron afectadas y unas 154.000 familias se encuentran en albergues. Las pérdidas representan cerca del 50 por ciento del PIB.

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