"Que nadie más pase por un aborto clandestino, nunca más"

Vista aérea de manifestantes mostrando pañuelos verdes, símbolo de las activistas por el derecho al aborto, frente al Congreso argentino en Buenos Aires, el 10 de diciembre de 2020, mientras los legisladores debatían el proyecto de ley para legalizar la interrupción del embarazo.
Vista aérea de manifestantes mostrando pañuelos verdes, símbolo de las activistas por el derecho al aborto, frente al Congreso argentino en Buenos Aires, el 10 de diciembre de 2020, mientras los legisladores debatían el proyecto de ley para legalizar la interrupción del embarazo. © AFP

Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, este 30 de diciembre el Senado de Argentina aprobó el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y el país se convirtió en el más grande de América Latina en legalizar el aborto. La ley, determinante para garantizar el derecho a elegir y atacar la clandestinidad, será promulgada por el presidente Alberto Fernández y su implementación recaerá en el sector de la salud, un nuevo reto.

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Aunque al inicio reinaba todavía la incertidumbre, basada en un conteo que daba casi empate, con el correr de la sesión los senadores indecisos fueron revelando su postura y antes de que terminara el martes 29 de diciembre y varias horas antes de la votación, ya estaba claro que el proyecto de interrupción legal del embarazo sería aprobado. Así ocurrió poco después de las 4:00 a.m. del miércoles 30 de diciembre, tras unas 12 horas de sesión, cuando se contaron los votos.

El resultado fue más contundente de lo previsto. Si en 2018 el Senado había rechazado una iniciativa similar con 38 votos, ese mismo número es el que respaldó la nueva norma en esta ocasión.

El presidente Alberto Fernández, que había asumido el tema como promesa de campaña y que envió el proyecto de aborto legal desde el Poder Ejecutivo –lo que le dio un especial respaldo–, tuiteó: "Hoy somos una sociedad mejor que amplía derechos a las mujeres y garantiza la salud pública".

Para que el resultado en el Senado fuera tan abultado pesó especialmente que cinco indecisos votaran a favor y las negociaciones de última hora, que llevaron a un compromiso por parte del Poder Ejecutivo de que cuando promulgue la ley eliminará la palabra "integral" de artículos que se refieren a la protección de la "salud integral" de la mujer como causa para permitir abortos más allá de la semana 14 de gestación, que es el límite que la nueva ley prevé para la interrupción voluntaria del embarazo.

Para muchos no será suficiente. En un país católico, del que además es originario el papa Francisco, un porcentaje importante de la población sigue sin estar de acuerdo con la interrupción voluntaria del embarazo. Así, tras la votación en el Senado, desde el sector celeste, contrario a la legalización, aseguraron que buscarán vías legales para que no se lleven adelante interrupciones voluntarias del embarazo, algo que había anticipado la senadora Silvia Elías de Pérez, quien rechazó el proyecto: "Si el proyecto se convierte en ley iremos a la Justicia para que sea declarada inconstitucional".

"Mañana en Argentina las mujeres tendremos derecho a elegir y fuerza para ser cada vez más libres e iguales"

En todo caso, hubo más de una concesión a lo largo del proceso legislativo para alcanzar los votos necesarios. En Diputados se incluyó la posibilidad de que una institución de salud pueda argumentar que todos sus profesionales son objetores de conciencia y no hacer un aborto (con la obligación de derivar a la mujer a un centro en el que sí se realice).

"Construimos consensos para seguir ampliando derechos", tuiteó en ese sentido Vilma Ibarra, secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, y quien coordinó la elaboración del proyecto de ley que el Ejecutivo envió al Congreso. Para ella esos consensos consiguieron algo histórico. "A partir de hoy viviremos en un país más igualitario que reconoce autonomía y dignidad a las mujeres", escribió. "Mi reconocimiento a la lucha de tantas, tanto tiempo!".

Una de esas mujeres es Eugenia Torriglia, de la organización Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que con sus pañuelos verdes han estado presentes en cada acto, cada evento, cada manifestación en la que se pedía el cambio de la ley.

Torriglia le dijo a este medio, tras la votación en el Senado: "No puedo dejar de llorar, pensar en todas mis hermanas compañeras a las que quiero abrazar". Recordó a una adolescente, cercana a ella, que a los 15 años por miedo a contar que se había sometido a un aborto clandestino no llegó a recibir ayuda y murió. Y destacó: "Mañana en Argentina las mujeres tendremos derecho a elegir, y fuerza para ser cada vez más libres e iguales".

Elegir sin miedo y sin riesgos, como no pudo hacer Cecilia Marazzi, quien le había contado días atrás a France 24 en Español cómo fue atravesar un aborto clandestino, y este miércoles recibió la noticia junto a sus hijas, con quienes hizo la vigilia esperando conocer el resultado. Minutos después de la votación, le dijo a este medio: "Estoy muy emocionada, gracias, gracias al movimiento feminista, a los que votaron con conciencia, con humanidad, con empatía; para que nadie más pase por un aborto clandestino, nunca más, nunca más".

Archivo: Una manifestante espera con un pañuelo verde (símbolo de los activistas a favor de la legalización del aborto) afuera del Congreso de Argentina en Buenos Aires, el 11 de diciembre de 2020, antes de que la Cámara de Diputados aprobara un proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
Archivo: Una manifestante espera con un pañuelo verde (símbolo de los activistas a favor de la legalización del aborto) afuera del Congreso de Argentina en Buenos Aires, el 11 de diciembre de 2020, antes de que la Cámara de Diputados aprobara un proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). © AFP

Ahora la ley deberá ser promulgada por el presidente Alberto Fernández y reglamentada para que comience a implementarse en todo el país. Una vez que eso ocurra, la provisión de los abortos recaerá sobre el sector de la salud, que está descentralizado: a cargo de cada una de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires.

Quienes pelearon por la legalización saben que en algunos distritos eso representará un desafío particular, porque, entre otras cosas, es difícil encontrar profesionales no objetores de conciencia. Pero también saben que el cambio de la ley, que había estado vigente por casi 100 años, es un paso crucial para lograr que se garantice el derecho a elegir y a evitar caer en la clandestinidad. También, creen algunos, para que otros países de la región comiencen a debatir la legalización.

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