Perú: la cobertura de vacunas en el país sigue siendo una incertidumbre

Una mujer es vacunada contra la influenza en Lima, Perú, mientras el país espera poder iniciar su campaña contra el coronavirus.
Una mujer es vacunada contra la influenza en Lima, Perú, mientras el país espera poder iniciar su campaña contra el coronavirus. © Martín Mejía / AP

Aunque el Gobierno de Perú tiene conversaciones con Sinopharm para el suministro de 38 millones de unidades de su vacuna contra el Covid-19, todavía no se cierra el trato para la recepción de la mayor parte. En paralelo, el país sudamericano atraviesa una fuerte segunda ola de contagios y fallecimientos.

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El Estado peruano aguarda la entrega de un primer lote de vacunas del laboratorio Sinopharm para iniciar con la inmunización contra el Covid-19. Sin embargo, por el momento se tienen solo unas cuantas certezas: el cargamento -programado entre finales de este mes e inicios de febrero- solo es de un millón de dosis y este se destinará, como prioridad, al personal de salud y a otros grupos que atienden la emergencia sanitaria.

Si bien el Gobierno de Francisco Sagasti anunció el 6 de enero la adquisición de otros 37 millones de unidades de la fórmula china se desconoce cuándo se obtendrá este restante. La ministra de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, aclaró días después -en RPP- que la compra del total aún no se ha concretado. 

Mientras tanto, el país vuelve a acercarse a cifras récord de contagios y fallecidos. En medio de la segunda ola, reconocida por el Ministerio de Salud, el sector sanitario registró -solo en las 24 horas del 19 de enero- 3406 diagnósticos positivos y 113 muertes. El último fin de semana, las pérdidas humanas también sobrepasaron las 100; números oficiales que no se reportaban desde septiembre de 2020.

Las fechas del primer millón no son exactas

El 19 de enero, el Ministerio de Salud publicó el convenio que garantiza el transporte aéreo del lote anunciado. De acuerdo con el documento, se trata de una donación del servicio por parte de la asociación Soluciones Empresariales contra la Pobreza. 

El traslado se hará desde Beijing (China) hasta el almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud - CENARES, un organismo desconcentrado del Ministerio de Salud peruano. Si bien se especifica la cantidad de un millón de dosis, dispuestas en 1.667 cajas, no se advierte una fecha del vuelo.

Perú está en pleno crecimiento de una nueva ola de contagios de coronavirus. En Lima, el 9 de septiembre de 2020.
Perú está en pleno crecimiento de una nueva ola de contagios de coronavirus. En Lima, el 9 de septiembre de 2020. © Rodrigo Abd / AP

En entrevista con France 24, la directora ejecutiva de la Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional de Salud del Minsa de Perú, Nancy Olivares Marcos, explicó que la expectativa es que la vacuna llegue a finales del mes de enero. 

“No quiero ponerle fechas exactas porque eso crea mucha incertidumbre en la gente. Pongámonos que será a fines del mes de enero. Nosotros ya estamos planificando iniciar con la vacunación para el mes de febrero, inmediatamente después de que las vacunas lleguen. Lo que también puedo decirle es que estamos corriendo a velocidad para que eso se concrete”, dijo la médica.

Olivares explica que CENARES podrá almacenar en frío 12 millones de vacunas y extender capacidad para 20 millones más. A su vez, asegura que el Minsa está preparado para aplicar la fórmula a las 500 mil personas beneficiarias de ese primer lote de un millón de vacunas de Sinopharm. Serán únicamente 500 mil porque cada una recibirá dos dosis. 

Cabe recordar que el 20 de octubre de 2020, el sector sanitario había emitido el “Plan Nacional de Vacunación contra el Covid-19”. En esta resolución ministerial, se clasifican tres fases para la inmunización.

La primera fase prioriza como receptores de la vacuna a todo el personal de salud -público y privado-, al personal de las Fuerzas Armadas y Policiales, bomberos, Cruz Roja, personal de seguridad y de limpieza pública, estudiantes de salud y miembros de mesa electorales (para los comicios generales de abril de 2020). 

“En ese sentido, ese primer lote de vacunas va destinado específicamente al personal de salud, que es público, privado, asistencial y administrativo”, dijo la funcionaria. Consultada sobre si la cobertura será suficiente para todo el personal sanitario, Olivares respondió: “probablemente, no quede ninguno relegado”. 

La segunda etapa prevista por el Plan Nacional de Vacunación comprende a personas adultas mayores de 60 años a más, personas con comorbilidades, población de comunidades nativas o indígenas, personal del Instituto Nacional Penitenciario y personas recluidas en las cárceles del país. Para la tercera fase, se estima vacunar a personas que no correspondan a los grupos ya señalados y que solo cumplan con el rango de edad de 18 a 59 años. No obstante, la disponibilidad de la vacuna marcará la concreción de cada etapa.

Ensayos clínicos en Perú

Durante su mensaje a la Nación de inicios de enero, el presidente Francisco Sagasti también informó sobre un contrato con el laboratorio AstraZeneca por 14 millones de vacunas. Sin embargo, las fechas de obtención son aún menos precisas. Según el mandatario, se estima que la adquisición se dé a partir de septiembre de este año. Además, sigue pendiente la confirmación de otro acuerdo con el mecanismo multilateral Covax Facility para el cargamento adicional de unos 13 millones de dosis.

En Perú ya se habían iniciado estudios clínicos de Fase III con la vacuna de Sinopharm desde el 8 de septiembre de 2020. Los ensayos son liderados por grupos de investigadores de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

Personal de Salud protesta en Lima por el acceso más rápido y eficiente a las vacunas. El 13 de enero de 2021.
Personal de Salud protesta en Lima por el acceso más rápido y eficiente a las vacunas. El 13 de enero de 2021. © Ángela Ponce / Reuters

France 24 entrevistó a Germán Málaga Rodríguez, investigador principal de la UPCH, para conocer los alcances del análisis. El médico precisó que han participado 12 mil voluntarios: unos recibieron la vacuna y otros el placebo. 

“En total, hemos trabajado en conjunto más de 500 personas para estos estudios; entre médicos, investigadores, personal de logística y encargados del monitoreo de voluntarios. Hemos atendido a alrededor de 500 voluntarios al día para lograr el objetivo de cubrir a 12 mil vacunados. No hemos tenido ningún caso considerable sobre efectos secundarios de la vacuna. Todos los casos [de efectos adversos] han sido menos del 10% y de baja intensidad. Pero son síntomas leves que no son distintos a los que producen las vacunas para otras enfermedades”, sostuvo Málaga.

Le consultamos al médico sobre la cantidad de vacunas que necesitaría el país para, realmente, lograr una inmunización. Esto, con relación al limitado primer lote de un millón de dosis que el Gobierno recibiría en las próximas semanas. El especialista reconoce que lo recomendable es un abastecimiento continuo de la fórmula y no tan espaciado entre fechas y subgrupos. Vale tomar en cuenta que, entre la primera y la segunda dosis por persona, transcurren más de 20 días.

“Serviría de muy poco. Con la segunda ola, tenemos que considerar la necesidad de una cantidad importante de vacunas. Lo que debemos tener presente es que las segundas o terceras olas que ya registran varios países -entre ellos, el Perú- acaban solo si el 70% o más de la población está inmunizada con la vacuna. Ya se ha demostrado que la llamada inmunidad de rebaño es un espejismo y solo dio tranquilidad por unos meses, como en Iquitos”, refirió.

El equipo de Málaga estima que, en unas cuatro o cinco semanas, se tendrán los resultados sobre la eficacia de la fórmula que se aplicó a los voluntarios de Perú. Se espera que dicho nivel sea de un 79%.

Situaciones críticas en medio de prejuicios hacia la vacuna

Una encuesta de El Comercio-Ipsos de la última semana advirtió un incremento en el rechazo ciudadano a las vacunas. De una muestra de 1.210 entrevistados en todo el país, un 48% respondió que no se vacunará. Solo unos meses antes, en agosto de 2020, el rechazo era de un 22%. Más de la mitad de las personas sostuvo que no confía en la fórmula porque no se conocerían sus efectos secundarios. Otro grupo dijo que, con la rapidez de los estudios, “debe haberse cometido errores”. Un tercer grupo señaló que los países donde las vacunas son desarrolladas no le generan confianza.

Manuel Loayza Alarico, exdirector del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control del Ministerio de Salud peruano, explicó a France 24 que -además de asegurar la llegada de suficientes vacunas y administrar correctamente la logística para la inmunización nacional- el Estado tiene una muy fuerte responsabilidad comunicacional. 

“Somos claros en que la única manera de garantizar que disminuya el Covid-19 en el país es que se vacune la mayor parte de la población. Si las personas no captan la importancia de vacunarse o desconfían de las fórmulas, vamos a tener lotes en desuso. Un componente que debe tener en cuenta el Estado es el de comunicar eficazmente sobre los beneficios y la contribución de la vacuna a la salud. Lamentablemente, es muy fácil que las personas atiendan más las fake news o las cadenas de desinformación que hay en las redes sociales. Eso tiene que combatirlo el Gobierno”, expresó el médico epidemiólogo.

Loayza, quien es integrante del Instituto de Investigación en Ciencias Biomédicas (INICIB) de la Universidad Ricardo Palma, dijo a este medio que la estrategia comunicacional debe priorizarse pronto, tomando en cuenta que el proceso de vacunación demanda una doble dosis por persona. 

“Si fuese una dosis, sería menos complejo. Pero basta con que las personas valoren algún hecho fortuito o alguna desinformación para que no quieran seguir con la segunda dosis y se caiga todo el proceso. Es un riesgo. Allí serán básicos el seguimiento a cada paciente y una adecuada campaña de comunicación”, advirtió el especialista.

Perú registró sus picos más altos de muertes y contagios de Covid-19 entre julio y agosto de 2020. En los meses posteriores, las cifras se redujeron progresivamente, hasta llegar a una base menor de 50 decesos, de acuerdo con el Minsa. Sin embargo, el país afronta desde mediados de diciembre un incremento rápido de casos, que se suman a la presencia de la nueva variante del virus.

Como lo hemos reportado anteriormente, las cantidades que expone el Gobierno central difieren de las manejadas por direcciones de salud en cada región peruana. Al cierre de este texto, el contador oficial ya marcaba un total de 39.157 fallecidos y 1.078.675 casos confirmados en lo que va de la pandemia.

 

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