Un escenario adverso para las metas de vacunación en Bolivia

Un trabajador de la salud recibe una dosis de la vacuna Sputnik V contra la enfermedad por coronavirus en el Hospital del Norte de El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, 30 de enero de 2021.
Un trabajador de la salud recibe una dosis de la vacuna Sputnik V contra la enfermedad por coronavirus en el Hospital del Norte de El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, 30 de enero de 2021. © David Mercado / Reuters

Bolivia afronta el enorme desafío logístico de encaminar la vacunación contra el Covid-19 de 7,5 millones de personas con un sistema de salud precario y personal insuficiente, pero el escenario se agrava por el enfrentamiento entre el Gobierno de Luis Arce y las asociaciones de médicos, un conflicto que arriesga el proceso de inmunización.

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Ya sea por medio de compras directas o donaciones, Bolivia tiene previsto recibir al menos 15,4 millones de dosis de diferentes vacunas y se ha propuesto culminar la inoculación en septiembre próximo, una meta que expertos ven difícil de cumplir por las limitaciones sanitarias y el clima conflictivo en el sector.

El proceso comenzó a finales de enero con 20.000 dosis de la vacuna Sputnik V para 10.000 médicos que combaten en primera línea al Covid-19 y ahora avanza con el medio millón de dosis de la empresa estatal china Sinopharm, de las que 400.000 fueron compradas y 100.000 donadas por Beijing. 

Las vacunas chinas se aplicarán a un total de 248.756 personas, según el Gobierno. 

El presidente Luis Arce ha agradecido a su homólogo chino, Xi Jinping, el impulso para que Bolivia ingrese a una fase de vacunación “masiva y general”, que tendrá como prioridades al personal de salud y a personas vulnerables mayores de 60 años con enfermedades como cáncer, diabetes o hipertensión, para evitar un mayor riesgo al contraer la enfermedad.

En Twitter, Arce dijo que el Gobierno está empeñado en una solución estructural al problema de la pandemia con la compra de vacunas y la vacunación, y prometió que “poco a poco” se llegará a todos los bolivianos.

Según el plan, Bolivia vacunaría a 7,5 millones mayores de 18 años con más de 15 millones de vacunas distribuidas así: Sputnik V (5,2 millones de dosis), AstraZeneca (10 millones, de las que la mitad corresponderían al mecanismo COVAX), Sinopharm (500.000) y Pfizer (94.000, también obtenidas por COVAX).

Entre la primera y la segunda ola, el Ministerio de Salud ha reportado la muerte de 11.577 personas, además de 246.822 infectados, de los que 44.164 son activos. Sin embargo, hay analistas independientes que cifran las muertes por Covid-19 en casi el triple debido al subregistro de los datos.

Una ley contra la pandemia detona el conflicto

Las asociaciones de médicos y los sindicatos de trabajadores sanitarios están en huelga desde hace una semana para rechazar en concreto dos artículos de la nueva ley de Emergencia Sanitaria, uno que prohíbe paralizar actividades en los hospitales y otro que permitiría la contratación de personal extranjero, según la denuncia de esos gremios.

La medida del paro está acompañada de movilizaciones callejeras, pero no es absoluta ya que los médicos y los trabajadores de los hospitales y clínicas del Estado continúan atendiendo en los servicios de emergencias. 

El dirigente de los médicos de La Paz, Fernando Romero, acusó, en declaraciones a France 24, al Ministerio de Salud de crear “un ambiente hostil” para el trabajo de los galenos y de enfocarse en debilitar al sector y a su dirigencia, en lugar de preparar la logística para comenzar a vacunar a decenas de miles de personas cada día.

“Si el Gobierno no da señales de querer solucionar la crisis, está poniendo en riesgo este proceso de vacunación”, advirtió Romero.

Médicos y trabajadores en salud del Sindicato de Ramas Médicas en Salud de La Paz participan en una protesta contra la ley de Emergencia Sanitaria a las puertas del Hospital de Clínicas el 25 de febrero de 2021.
Médicos y trabajadores en salud del Sindicato de Ramas Médicas en Salud de La Paz participan en una protesta contra la ley de Emergencia Sanitaria a las puertas del Hospital de Clínicas el 25 de febrero de 2021. © Cortesía Sirmes

El dirigente precisó que, si se anula el artículo 19 de la ley de Emergencia Sanitaria, que afectaría el derecho a la protesta y la huelga, y se aclara en el artículo 28 que no se contratará a galenos extranjeros, “como es el caso de las brigadas médicas cubanas”, se solucionaría esta crisis para trabajar en una nueva normativa en coordinación con el mismo sector.

Al contrario, para el ministro de Salud, Jeyson Auza, es el paro médico el que arriesga el plan estratégico de lucha contra el Covid-19 cuando el país parece estar saliendo de la segunda ola sin cuarentena, si bien existe un grave riesgo de caer en una tercera ola de contagios.

Auza también ha destacado que la normativa es necesaria para regular los precios de los servicios en las clínicas privadas y de los medicamentos esenciales contra el coronavirus.

Así, el Gobierno ha descartado la anulación de la norma y el presidente Arce ha pedido a los médicos suspender sus medidas de presión para comenzar a vacunar ahora que ha llegado medio millón de dosis chinas. 

Pero el conflicto entre el sector médico y el Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) tiene antecedentes en el periodo de Evo Morales (2006-2019), cuando el exmandatario impulsó medidas de regulación que los médicos rechazaron considerándolas atentatorias de sus derechos.

Guillermo Cuentas: "es imposible aplicar dos millones de dosis por mes"

El exministro de Salud y experto en políticas públicas, Guillermo Cuentas, cuestionó que una norma que debería tener un enfoque técnico para enfrentar la pandemia haya introducido artículos para “hostigar” al sector médico y crear mayores tensiones en un momento de crisis.

Sin embargo, también dijo que el sector médico parece reaccionar con una “excesiva susceptibilidad” al convocar a las huelgas en plena pandemia.

“Si la ley solo se hubiera centrado en garantizar el acceso al medicamento, el tratamiento adecuado, los materiales de bioseguridad y preparar toda la logística de la vacunación, seguramente en este momento no tendríamos las dificultades que tenemos”, dijo Cuentas a France 24.

Asimismo, el experto llamó la atención sobre los desafíos que enfrenta el plan del Gobierno; porque si bien parecen aseguradas 15 millones de dosis, “no se sabe cuándo van a llegar” por lo que es difícil cumplir con la meta de vacunar a 7,5 millones de personas hasta septiembre.

Cuentas agregó que cada mes deberían aplicarse dos millones de dosis, algo que consideró “imposible” con el personal de salud actual y peor en el escenario de conflicto que vive el sector por lo que será necesario contratar a decenas de miles de estudiantes de medicina para avanzar de forma efectiva.

Vacunación en la ciudad boliviana de Santa Cruz, el 25 de febrero de 2021.
Vacunación en la ciudad boliviana de Santa Cruz, el 25 de febrero de 2021. © Cortesía ABI

El exministro también lamentó la incertidumbre que provoca el uso político de la pandemia y de la misma vacunación en la campaña para la elección de gobernadores y alcaldes que se celebrará el próximo domingo 7 de marzo.

 “Lamentablemente, la primera ola de la pandemia encontró a Bolivia en un periodo preelectoral para elegir a presidente y hoy, lamentablemente, en la segunda ola nos toca justo el periodo preelectoral de las elecciones subnacionales. Una casualidad no muy buena”, destacó Cuentas. 

El presidente Arce fue criticado por unos discursos en los que pedía a la población 'saber elegir' a sus gobernadores y alcaldes para tener una mejor coordinación durante la campaña de vacunación, lo que fue interpretado como un intento de “chantaje” para que se vote por los candidatos del MAS.

Según Cuentas, el mensaje parecía una “amenaza velada”, aunque el Gobierno ha rechazado que se interprete así afirmando que en ningún caso el presidente tuvo la intención de presionar a cambio de ganar votos.

Otros episodios sobre el uso político de la vacunación incluyeron un protagonismo de candidatos oficialistas en los actos de recepción y de distribución de vacunas y en el rechazo a que aspirantes opositores aprovechen esa circunstancia para ganar relevancia.

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