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Reciclar en El Salvador: trabajo para unos, ganancias para otros (3/6)

Entre tres mil y cinco mil salvadoreños realizan un trabajo de recolección de residuos sólidos.
Entre tres mil y cinco mil salvadoreños realizan un trabajo de recolección de residuos sólidos. © Claudia Chicas / France 24

Los salvadoreños pagan un impuesto por la recolección y disposición de su basura. Sin embargo, casi nada de ese dinero va a parar a los bolsillos de quienes se dedican al reciclaje. Del millón y medio de toneladas de residuos sólidos que genera el país al año, estos trabajadores logran reciclar un 4%. Una parte mínima, pero que genera ganancias para los centros de acopio, las grandes empresas y las alcaldías, no para los recolectores. Una nueva ley y una nueva generación de jóvenes recicladores prometen un futuro menos desolador.

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América Sarmiento, de 65 años, fue cocinera por mucho tiempo en las casas de las familias más ricas de El Salvador. Hace 13 años dejó ese empleo y se incorporó a un proyecto municipal de recolección de materiales, por medio del cual se otorgó a un grupo el espacio para hacer un centro de acopio de reciclaje, lugar donde los recolectores permanecen desde hace varios años.

"Yo jamás imaginé que el alcalde me ofreciera trabajo de andar recogiendo basura, pero con el tiempo fui entendiendo esta labor, a tal punto que entiendo que esto no es basurear: esto es un trabajo digno y vital para el país", cuenta América.     

América Sarmiento, una de las lideresas de recicladores salvadoreños más reconocida, incluso a nivel internacional.
América Sarmiento, una de las lideresas de recicladores salvadoreños más reconocida, incluso a nivel internacional. © Claudia Chicas / France 24

Junto con ella, se calcula que entre 3.000 y 5.000 salvadoreños realizan un trabajo de recolección de residuos sólidos, que evita que las 4.000 toneladas de basura que genera el país diariamente lleguen intactas a alguno de los 17 rellenos sanitarios que hay en la nación. 

El desafío es inmenso: tan solo la capital, San Salvador, genera de 600 a 700 toneladas diarias de desechos, esto significa que cada capitalino produce cerca de media tonelada de basura al mes. De esa cantidad, 400 toneladas se quedan y acumulan en las calles debido a la incorrecta recolección de desechos, mientras que el resto termina depositado en un relleno sanitario.        

Este es uno de los 17 rellenos en El Salvador, ubicado en el departamento de Chalatenango.
Este es uno de los 17 rellenos en El Salvador, ubicado en el departamento de Chalatenango. © Claudia Chicas / France 24

Pero un pequeño porcentaje se salva. Según los registros del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en 2019 todos los salvadoreños generaron casi un millón y medio de desechos; de los cuales 37.169 toneladas fueron procesadas dentro de las 45 composteras municipales, mientras que otras 61.949 toneladas fueron recuperadas para reciclaje. Ambas cantidades apenas llegan al 6,5% del total de residuos generados.

Aunque parece poco, representa un logro, porque la mayoría de las personas que lo llevan a cabo -cerca del 85% según datos extraoficiales-  lo hace de manera informal. La Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) estima que la cifra ronda los 3.000 a 5.000 recolectores informales, y tampoco se conoce la cantidad exacta de recicladores que trabajan en las 15 empresas dedicadas formalmente al reciclaje en El Salvador. 

La informalidad significa, en términos prácticos, precariedad. Actualmente, a un reciclador salvadoreño le pagan 0.08 centavos de dólar estadounidense por 453 gramos (una libra) de papel, entre 0.08 y 0.11 centavos por 543 gramos de plástico y 0.06 centavos por libra de metales. Ni siquiera cuentan con suficientes centros de acopio y procesamiento, por lo que muchos de ellos se ven orillados a llevar los materiales recolectados a sus casas y almacenarlos ahí hasta que los venden.    

Largas jornadas por salarios de 300 dólares al mes                                         

María -quien no reveló su nombre completo- lleva 22 de sus 50 años de vida dedicada a la recolección de materiales reciclables. En los días buenos cuenta que recoge aproximadamente 18.143 gramos de envases PET, además del plástico duro y soplado. "Al día, a veces hago dos dólares por papel y en la chatarra tres; en total llevo de 10 a 15 dólares entre chatarra y lata vendida", cuenta.

Gerson, con 22 años, lleva siete en esta labor y dice que en dos fines de semana alcanza a recolectar 300 kilos. "Con la venta de esos materiales obtengo entre 150 a 200 dólares aproximadamente en 15 días; claro, si son fines de semana en los que vamos a algunos centros comerciales a recoger papel, o plástico PET". Muchos recolectores llevan a cabo esa estrategia: hacen acuerdos con plazas comerciales para recoger los residuos que los usuarios dejan allí. Así reúnen más material y obtienen mayor ganancia. 

Eso significa que, salvo en días excepcionales, lo que gana un reciclador salvadoreño promedio es insuficiente para lograr un salario mínimo, poco más de 300 dólares al mes. Para que un recolector pueda ganar 70 dólares a la semana, debe salir de su casa a las 03:00 horas de lunes a sábado (o incluso domingo) y, con lámpara en mano, dedicarse todo el día a la búsqueda de materiales reutilizables por calles, colonias, barrancos y basureros. 

*Este artículo hace parte de la serie de publicaciones resultado de la Beca de producción periodística sobre Reciclaje Inclusivo, ejecutada con el apoyo de la Fundación Gabo y Latitud R. Pueden encontrar el artículo completo en www.distintaslatitudes.net

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