Colombia: visita relámpago de Duque a una Cali conmocionada por los ataques armados a indígenas

Manifestantes de la minga indígena marchan en una calle de Cali, en el suroeste de Colombia, el 9 de mayo de 2021, tras denunciar ataques armados por parte de civiles.
Manifestantes de la minga indígena marchan en una calle de Cali, en el suroeste de Colombia, el 9 de mayo de 2021, tras denunciar ataques armados por parte de civiles. © Pablo Rodríguez / EFE

El presidente colombiano Iván Duque viajó a Cali durante la madrugada del 10 de mayo para reunirse con el Consejo de Seguridad establecido tras los ataques de civiles contra colectivos indígenas que bloqueaban una vía de entrada a la ciudad en apoyo a las protestas que se suceden en el país desde el 28 de abril. Varias organizaciones internacionales de derechos humanos expresaron su preocupación por el incidente violento. Aunque ya se abrió un corredor humanitario, la zozobra reina en Cali. 

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En plena madrugada y sin prensa: Iván Duque, el presidente de Colombia, viajó este lunes 10 de mayo al epicentro de las protestas en el país y escenario de los últimos hechos de violencia para una reunión relámpago con las autoridades locales. Horas después ya había regresado a la capital, Bogotá. 

Tras encontrarse con el alcalde de Cali y la gobernadora del Valle del Cauca, Duque se pronunció: "Quiero aprovechar este espacio para transmitir un mensaje a todos los jóvenes del departamento del Valle del Cauca. El mensaje es que sabemos las necesidades de la juventud, sus reclamaciones, sus propuestas (...) tenemos claro que hay que priorizar intervenciones que son necesarias para generar una vocación de esperanza y de futuro para nuestra juventud".

Es un mensaje alejado de la apremiante situación que se vivió el domingo en Cali, cuando un grupo de civiles armados disparó con armas de fuego contra la llamada minga indígena, las organizaciones de pueblos originarios que se habían desplazado hasta la ciudad para apoyar al paro nacional. Según el Consejo Regional de Indígenas del Cauca (CRIC), los heridos son doce, entre los cuales hay cuatro de gravedad. 

Duque anunció el mismo domingo un despliegue de fuerza pública todavía más amplio del que ya existe en Cali, que se ha convertido en el punto central de las protestas antigubernamentales en Colombia desde el 28 de abril. La ciudad amaneció con 12.000 efectivos en sus calles, entre Policía y Ejército, que ya hace presencia en las marchas desde que Duque pidió "asistencia militar" hace aproximadamente una semana.

Todo el departamento del Valle del Cauca tiene las fronteras cerradas y solo podrán entrar bienes esenciales, como una medida de seguridad impuesta por la Gobernación de la región. Los manifestantes mantienen bloqueos en varias vías, aunque esta misma mañana llegaron a un acuerdo con las autoridades de Cali para desbloquear la principal carretera de entrada a la ciudad y paliar así el desabastecimiento, mientras que las organizaciones indígenas también anunciaron la apertura de un corredor humanitario durante 24 horas. 

El acuerdo se alcanzó con el apoyo de las embajadas de Alemania, Bélgica, España, Portugal y la Unión Europea, además de representantes de la Misión de la ONU en Colombia. Su representante, Juliette de Rivero, recordó que "es importante usar el diálogo para avanzar en la garantía de derechos humanos". 

Autoridades indígenas denuncian que 12 integrantes fueron heridos por civiles armados

Precisamente estos bloqueos son el argumento que esgrimían algunos vecinos del adinerado barrio Ciudad Jardín, en el sur de Cali, para atacar a la minga indígena, la movilización de los pueblos originarios del Cauca en apoyo al paro nacional. Estos grupos de civiles denuncian sentirse "secuestrados" por el corte que se mantenía en la vía de entrada por el sur de la ciudad. 

Varios civiles, la mayoría vestidos de blanco y desplazándose en camionetas de alta gama, dispararon contra los vehículos de la minga el domingo por la tarde, en un incidente que dejó 12 heridos, cuatro de ellos de gravedad según las autoridades indígenas. Los videos del ataque, grabados por periodistas, testigos y tanto los grupos indígenas como los atacantes, se viralizaron rápidamente en las redes colombianas y conmocionaron al país. 

El CRIC denuncia que, además, la Policía protegió y escoltó a los civiles que disparaban. En un comunicado, aseguraron que sus vehículos se acercaron a mediar en una situación tensa entre los vecinos de la zona y un consejero indígena, cuando fueron "atacados con armas de fuego por hombres que estaban de civil resguardados por la Policía". 

"Rechazamos de manera contundente la estrategia de terrorismo de Estado para deslegitimar la protesta y criminalizarla, en ese sentido actúa la Policía", agregaron en el comunicado. La Policía, en la mira por centenares de denuncias por abuso en el marco de las protestas, no se ha manifestado sobre el tema en particular, pero sí ha asegurado que la minga indígena es responsable de actos de vandalismo y de saqueos en las casas y los conjuntos de la zona, unas acusaciones que el CRIC rechaza. 

Organizaciones internacionales expresan preocupación

De nuevo, varias organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos hicieron saltar las alarmas por el incidente del domingo, que se suma a una larga lista de hechos violentos reportados durante los 13 días de protestas en Colombia. 

El director de Human Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, expresó en Twitter su "enorme preocupación por los ataques de personas armadas vestidas de civil en contra de manifestantes".

"El Gobierno tiene la obligación de proteger la protesta pacífica. Los responsables de estos gravísimos hechos deben ser llevados ante la Justicia", agregó. 

Por su parte, Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, puso en palabras las denuncias de muchas entidades colombianas: "Los ataques civiles armados, algunos en presencia de la Policía (...), son un reflejo de dinámicas de violencia que no cesan en Colombia y que se han acentuado en el contexto de las protestas sociales". 

ONU Mujeres se sumó a las denuncias también, especialmente porque una de las heridas de gravedad de la minga indígena, la joven Daniela Soto, formaba parte del programa Prodefensoras, una iniciativa enfocada a proteger la vida de mujeres defensoras de derechos humanos.

Y es que las comunidades indígenas en Colombia son objetivo de una multitud de grupos armados ilegales, desde hace décadas, especialmente por su trabajo en defensa del territorio y del medio ambiente, que trata de impedir que estos grupos usen su tierra para distintos fines, entre ellos el narcotráfico. Y más allá de los grupos armados ilegales, muchas veces las autoridades indígenas también han denunciado violencia y hostigamiento por parte de la fuerza pública, como la Policía y el Ejército. 

Inicia el diálogo entre Duque y sindicatos

Las protestas en Colombia siguen. Los ataques contra la minga han hecho circular todavía más convocatorias para apoyar a los grupos indígenas y seguir manifestando el descontento de distintos sectores de la población colombiana contra el Gobierno. 

Duque se reúne precisamente este lunes con el Comité Nacional del Paro, integrado por los sindicatos y las organizaciones sociales que convocaron la primera gran marcha del 28 de abril contra la reforma tributaria que desencadenó esta oleada de protestas. La reunión, a la que también asistirá una delegación de la ONU y de la Conferencia Episcopal, busca empezar un diálogo para desescalar las tensiones.

Sin embargo, el futuro de este diálogo es incierto, ya que las protestas en las calles actualmente no están supeditadas solamente a las organizaciones del Comité Nacional del Paro, sino que agrupan una multitud de personas y sectores de la sociedad muy dispares y con peticiones variadas que van desde la retirada de una reforma de la salud hasta la caída del Gobierno.

Con EFE y medios locales

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