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Keiko, entre el amor y el odio que desata el 'fujimorismo' en Perú

La candidata a la Presidencia de Perú, Keiko Fujimori, saluda al final del último debate con su oponente, el candidato socialista Pedro Castillo, antes de la segunda vuelta de las elecciones del 6 de junio. En Arequipa, Perú, el 30 de mayo de 2021.
La candidata a la Presidencia de Perú, Keiko Fujimori, saluda al final del último debate con su oponente, el candidato socialista Pedro Castillo, antes de la segunda vuelta de las elecciones del 6 de junio. En Arequipa, Perú, el 30 de mayo de 2021. © Reuters/Sebastián Castañeda

Keiko Fujimori intenta por tercera vez llegar a la Presidencia de Perú, tras quedar en segundo lugar en las elecciones de 2011 y 2016. En medio del amor y odio que su padre, el exmandatario Alberto Fujimori, despierta entre los peruanos, vuelve a tener grandes posibilidades de ocupar el Ejecutivo. Esta vez sumergida en un escándalo de presunta corrupción por el que un fiscal pidió 30 años de cárcel en su contra. La líder política afirma que es un intento por ensombrecer su campaña presidencial.

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Dicen que la tercera vez es la vencida y la líder del Partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se juega una nueva partida para tratar de ocupar la Presidencia de Perú. Su primer intento fallido se produjo en los comicios de 2011 en los que perdió en segunda vuelta frente a Ollanta Humala. En 2016, pese a haber sido la candidata más votada en la primera ronda, fue finalmente derrotada por Pedro Pablo Kuczynski. Ahora, la pugna es frente al candidato de la izquierda, Pedro Castillo.

Su perfil está marcado en la historia del llamado “fujimorismo”. Keiko Sofia Fujimori Higuchi ha forjado su popularidad en medio de los apoyos y rechazos que genera entre los peruanos su padre, el expresidente Alberto Fujimori. La candidata ha forjado durante estas últimas décadas un marcado carácter ultraconservador que ha producido un fuerte rechazo entre sectores moderados y progresistas.

Archivo-Keiko Fujimori luego de recibir su diploma durante la ceremonia de graduación en la Universidad de Boston el 18 de mayo de 1997.
Archivo-Keiko Fujimori luego de recibir su diploma durante la ceremonia de graduación en la Universidad de Boston el 18 de mayo de 1997. © AFP/John Mottern

Su infancia y adolescencia transcurrieron en las aulas del colegio católico La Recoleta en Lima. Luego, estudió la carrera de administración de empresas en la Universidad de Boston. Según el jefe de inteligencia del Gobierno de su padre, el encarcelado Vladimiro Montesinos, los costos de su educación universitaria fueron financiados con fondos públicos. Sin embargo, la hija mayor del exmandatario afirmó que los ahorros de sus padres cubrieron los gastos y la denuncia fue archivada por la justicia peruana.

Keiko, de 46 años, se encuentra casada desde 2004 con el estadounidense, Mark Vito, a quien conoció mientras realizaba una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia, y con quien tiene dos hijas.

Tras labrar una trayectoria como congresista es actualmente la líder del partido Fuerza Popular, pero su polémico padre fue quien la introdujo a la vida política.

Un inesperado rol de primera dama

Con tan solo 19 años, en 1994, Keiko se convirtió en la primera dama de su país. Fue un rol inesperado que asumió luego de que su madre, Susana Higuchi, solicitara el divorcio al entonces jefe de Estado, justo antes de las elecciones presidenciales de 1995, y a quien acusó públicamente de torturarla e intentar silenciarla.

Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori junto a su hija, la primera dama en funciones, Keiko Fujimori, durante una misa en la Catedral de Lima en medio de las celebraciones del día de la independencia del país, el 28 de julio de 1997.
Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori junto a su hija, la primera dama en funciones, Keiko Fujimori, durante una misa en la Catedral de Lima en medio de las celebraciones del día de la independencia del país, el 28 de julio de 1997. © AFP/Alejandra Brun

Desde 1992, Higuchi denunció a sus cuñados de traficar con ropa donada por el Gobierno de Japón para las personas más pobres de Perú. Los acusó de vender aquellas prendas en buen estado y entregar "estropajos" a los peruanos más necesitados.

La denuncia de Higuchi dio a pie a la investigación que finalmente terminó en procesos judiciales contra Juana, Rosa y Pedro Fujimori, así como Víctor Aritomi Shinto, por el desvío de los fondos donados por empresas y ciudadanos japoneses captados a través de la ONG Apenkai.

Keiko interrumpió entonces sus estudios en Estados Unidos y regresó a su país para convertirse en la primera dama más joven de la historia de todo el continente americano. Desde ese puesto, dirigió la Fundación para la Infancia y la Fundación Cardioinfantil de Perú, que ella fundó en marzo de 1996 para operar a niños con cardiopatías congénitas.

La sombra de un apellido

Keiko Fujimori ha impulsado y mantenido su carrera política en medio de los sentimientos de amor y odio que genera entre los peruanos su padre, quien logró derrotar a la guerrilla Sendero Luminoso y sentar las bases del crecimiento económico del país.

Pero el exgobernante también tiene sentencias en procesos judiciales distintos. Entre ellas, violaciones a los derechos humanos de las que se deriva su sentencia más larga de 25 años de cárcel.

Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori conversa con su hija, la primera dama de Perú, Keiko Sofia Fujimori, durante un evento religioso en la Catedral de Lima mientras el país celebra el aniversario 178 de su independencia. En Lima, Perú, el 28 de julio de 1999.
Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori conversa con su hija, la primera dama de Perú, Keiko Sofia Fujimori, durante un evento religioso en la Catedral de Lima mientras el país celebra el aniversario 178 de su independencia. En Lima, Perú, el 28 de julio de 1999. © AFP/Alejandra Brun

La Sala Penal Especial de la Corte Suprema lo condenó en 2009 tras determinar que fue autor mediato de homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado en las matanzas de Barrios Altos, La Cantuta y los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer Ampudia.

En medio de estos escándalos, Keiko ha forjado su propia trayectoria en la escena pública. En 2006 entró de lleno a la política cuando en las elecciones legislativas se convirtió en la congresista que obtuvo mayor cantidad de votos en la historia para una aspirante al Congreso unicameral. Con estas bases de alta popularidad se ha postulado y acariciado la Presidencia.

Aunque el estigma de su apellido aún la persigue, sus simpatizantes creen que ella no repetirá los errores de su padre, encarcelado también por casos de corrupción.

Para otros, los antecedentes de su padre son el principal obstáculo para no votar por ella. También es vista como la líder que continuaría el modelo económico neoliberal instaurado en Perú por Alberto Fujimori frente al reformismo de Pedro Castillo, su rival que aboga por una nueva Constitución y la nacionalización de recursos naturales. 

El proceso judicial contra Keiko Fujimori

En un país donde todos los presidentes elegidos desde 1985 han terminado investigados, arrestados o encarcelados, Keiko Fujimori no sería la excepción para enfrentar a la justicia.

Más allá de los escándalos de su padre, la candidata afronta su propio tormento con la justicia. Es investigada por presunto lavado de activos por los aportes que habría recibido de la empresa brasileña Odebrech y de otros empresarios para financiar sus campañas presidenciales de 2006 y 2011.

El fiscal a cargo del caso, José Domingo Pérez, pide 30 años de cárcel en su contra.

La candidata presidencial también es señalada de supuestamente liderar una organización delictiva dentro de su partido que habría captado recursos de fuentes indebidas, bajo la modalidad de falsos aportantes. En las investigaciones se encuentran involucrados varios empresarios, al igual que su esposo Mark Vito.

Por ese caso estuvo bajo arresto preventivo en 2018 y fue liberada tras la concesión de un Habeas Corpus por el Tribunal Constitucional. Sin embargo, regresó a prisión preventiva en enero de 2020, y de nuevo la decisión fue revocada por la Sala de Apelaciones tres meses después. Actualmente cumple una medida de comparecencia restringida, que es aplicada desde mayo del año pasado.

La situación le impidió incluso salir de su país para trasladarse recientemente a Ecuador a participar en un encuentro político al que fue invitada por el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

La líder de Fuerza Popular ha asegurado ser víctima de una “guerra sucia” de sus opositores y de intentos por frenar su plan de liderar el país.

En caso de ganar la Presidencia, Keiko eludiría durante su mandato un eventual juicio por el caso de presunto lavado de dinero. La líder política también ha prometido indultar a su padre pese a que a este le queda prácticamente la mitad de su condena por cumplir.

La líder de Fuerza Popular probará si las bases del “fujimorismo” son lo suficientemente favorecedoras o no para llevarla a la Presidencia, después de tres intentos.

Con Reuters, EFE y medios locales

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