Unas elecciones sin agresores en las urnas, lucha de las feministas en México

Los nombres de las víctimas de feminicidio en México cubrieron las vallas que protegieron el Palacio Nacional durante las manifestaciones feministas del día de la mujer. Imagen del 7 de marzo de 2021, Ciudad de México.
Los nombres de las víctimas de feminicidio en México cubrieron las vallas que protegieron el Palacio Nacional durante las manifestaciones feministas del día de la mujer. Imagen del 7 de marzo de 2021, Ciudad de México. © Claudio Cruz / AFP

México va a las urnas este domingo 6 de junio para renovar los 500 escaños de la Cámara de Diputados y 20.000 cargos regionales y locales. Uno de los protagonistas de esta campaña electoral han sido las denuncias de grupos feministas y de mujeres para evitar que cualquier agresor machista llegue a un cargo de representación popular. 

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Luis Puente es un empresario que se quiso lanzar para la candidatura del partido Morena al Gobierno de Ahome, en el estado de Sinaloa. Pero sus aspiraciones políticas se toparon con un muro, un muro erigido por su expareja, Nadia Loera. Puente está en un proceso judicial por delitos de violencia psicológica, violencia económica y abandono familiar.

Que un candidato sea un agresor machista no siempre ha sido un impedimento, ni en México ni en otros lugares del mundo. Sin embargo, esta vez Nadia no quiso repetir la historia.

"Se logró el objetivo de que un agresor más no llegara al poder, no precisamente porque sea mi cónyuge, el padre de mi hijo, sino principalmente porque es un agresor. Yo antes no había mencionado nada de esto, era mi vida privada y me estaba defendiendo en los tribunales y de los tribunales. Pero cuando él se lanza y dice ‘Yo quiero ser…’, le bajé la mano y le dije ‘Tú no puedes ser, tú eres un agresor’”, cuenta Nadia en entrevista con France 24.

La violencia que padeció ella a manos de Luis Puente es más invisible que los golpes o el maltrato físico. "Es una violencia en distintas vertientes, psicológica, económica, patrimonial, y abandono de familia. Estas violencias son silenciosas pero lacerantes como la que más", recuerda Nadia. 

Loera también comenta que ha tenido que librar una batalla contra los impartidores de justicia que denuncia que se venden al mejor postor. Y además, lo ha hecho sin recursos económicos: “A partir de que él (Puente) abandona el hogar, al día siguiente corta chequeras, cuentas, todo, y me deja en un estado de indefensión. Pero como yo era su fiadora, empieza a dejar de pagar sus deudas multimillonarias. Además de que no paga la pensión de su hijo, que tiene problemas de salud, me finca sus deudas”.

Nadia reconoce que, si no hubiera tenido el apoyo de los colectivos feministas, no habría logrado frenar la candidatura de un agresor como Puente, una victoria del movimiento feminista que ha irrumpido en la política electoral Mexicana con el firme objetivo de impedir que cualquier hombre que haya violentado a una mujer llegue a un cargo de representación popular.

El feminismo se traslada a la arena electoral

Uno de los casos más visibles de este nuevo objetivo es el de Félix Salgado Macedonio, candidato del partido Morena al Gobierno de Guerrero, quien fue acusado de violación y de agresión sexual por distintas mujeres.

Felix Salgado Macedonio, político acusado de violencia machista por varias mujeres en México, saluda a sus seguidores al inicio de su campaña por el partido Morena para Gobernador del Estado de Guerrero, en Acauplo, México, el 12 de marzo de 2021.
Felix Salgado Macedonio, político acusado de violencia machista por varias mujeres en México, saluda a sus seguidores al inicio de su campaña por el partido Morena para Gobernador del Estado de Guerrero, en Acauplo, México, el 12 de marzo de 2021. © Francisco Ramos / AFP

A la voz de "¡Un violador no será gobernador!", múltiples grupos feministas organizaron marchas y manifestaciones para pedir que su candidatura se retirara, pero Morena no escuchó. De hecho, hasta el Presidente Andrés Manuel López Obrador salió a defender a Salgado, argumentando que correspondía al pueblo de Guerrero decidir quién debía gobernarlos y asegurando que las protestas contra el morenista y presunto agresor tenían motivos político-electorales.

La postura del mandatario y del partido de hacer caso omiso a las denuncias contra Salgado enardecieron más al movimiento feminista de denuncia. En redes sociales surgió un movimiento encabezado por figuras públicas, actrices, intelectuales y escritoras, que consistió en grabar un video con una cartulina que llevaba el mensaje “Presidente, rompa el pacto”, en alusión al pacto patriarcal.

A la par, colectivos de mujeres proyectaron sobre la fachada de Palacio Nacional enormes mensajes con la leyenda “Un violador no será gobernador” y “AMLO, date cuenta”. López Obrador respondió que él estaba rompiendo el pacto, pero el pacto de la mafia y de los conservadores.

Finalmente, Salgado perdió la candidatura, pero no por las denuncias que pesan sobre él de agresiones machistas, sino por una falta administrativa, una omisión en la presentación de sus gastos para fiscalización.

La regla 3de3 contra los agresores

Sin embargo, la semilla ya estaba sembrada. Desde octubre de 2020, mujeres agrupadas en el colectivo Las Constituyentes MX, encabezadas por la activista Yndira Sandoval, lograron que el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobara los lineamientos de una iniciativa que diseñaron para evitar que un agresor de mujeres llegara a una candidatura y contendiera por un cargo público en estas elecciones.

El mecanismo lo denominaron la Regla 3de3, y consiste en la obligación de cumplir “tres requisitos básicos: uno, no ser deudor de pensión alimenticia. Dos, no ser agresor sexual, incluyendo el acoso y el hostigamiento. Y tres, no ser agresor en el ámbito público ni privado contra las mujeres en razón de género”, detalla Yndira en entrevista con France 24.

Si bien la manera de probar que un aspirante no incurría en ninguno de los supuestos de la regla 3de3 era simplemente de palabra, bajo protesta de decir verdad, la presión de grupos feministas hizo que el INE certificara, cruzara datos y comprobara que en efecto el aspirante no tuviera un expediente abierto por algún tipo de violencia contra la mujer. Sin embargo, lo hizo de manera aleatoria y muestral, pese a que “la violencia contra las mujeres ni es aleatoria ni es muestral”, reprocha Yndira.

La activista señala que el estado de Chiapas es el único que certificó a todos los candidatos, cruzando información con las fiscalías, convirtiéndose en un ejemplo a nivel nacional.

Las antiboletas, exhibición pública de candidatos agresores

Para la fundadora de Las Constituyentes MX, en un escenario ideal los partidos políticos tendrían que "reservarse el derecho de admisión" y decir "aquí no pueden ni siquiera militar los agresores, los deudores, los acosadores". Pero la realidad no es así.

Es por ello que Yndira, su grupo y otros 153 colectivos de mujeres crearon La Observatoria Ciudadana Todas MX, una agrupación de activistas, académicas y defensoras de derechos humanos que se dedican a supervisar que ningún agresor ostente una candidatura y eventualmente llegue a ocupar un cargo público.

Así, para aquellos que lograron burlar la Regla 3de3, han ideado otro mecanismo de denuncia: la antiboleta. 

Las antiboletas tienen el diseño y formato, precisamente, de una boleta electoral, la que cruzan los ciudadanos al emitir su voto, y muestran la fotografía del agresor, el cargo al que están siendo postulados, el partido que los abandera, el municipio, distrito o estado por el que están participando, y el delito por el que están siendo acusados. 

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Yndira asegura que no lanzan ninguna antiboleta sin antes comprobar que, efectivamente, el candidato tiene denuncias en su contra por algún tipo de agresión machista.

La Observatoria Todas MX trabaja con base en cinco áreas:  “una que observa violencia política, otra que observa medios de comunicación y redes sociales, otra que observa temas de plataformas y propuestas para las mujeres, otra que observa compromisos y pactos que les da en estas temporadas por firmar en favor de las mujeres, y una que revisa cuántos candidatos cumplen la 3de3”, explica Yndira.

Desde su puesta en marcha, la Observatoria y el órgano electoral de Chiapas han detectado a 81 agresores que ya ostentaban una candidatura o precandidatura, sobre los cuales pesaban distintos tipos de denuncias por violencia, desde denucnias de violación hasta proxenetismo, pasando por violencia familiar, pederastía y acoso.

Las denuncias por agresiones ensucian todos los partidos

El caso de Luis Puente no es el único en Morena y, sobre todo, no es en el único partido afectado. Aspirantes de otras militancias políticas han sido bajados de la contienda electoral, algunos por sus partidos y otros, más tarde, por la autoridad electoral. Entre ellos figura Gamaliel Ochoa, inscrito para contender por una diputación federal por Durango, pero a quien el PRD le retiró la nominación tras las denuncias de hostigamiento y abuso sexual.

También están José Elías Medel Galindo, quien buscaba ser diputado por Movimiento Ciudadano, pero contaba con acusaciones por violación equiparada, corrupción de menores y trata de personas en su modalidad de otras formas de explotación, luego de que tenía almacenada pornografía infantil. Finalmente fue vinculado a proceso.

Sobre Jesús Alberto Camacho Carranza, precandidato a la diputación local por el distrito 15 de Veracruz también por Movimiento Ciudadano, pesaba una denuncia penal por acoso sexual e intento de violación.

Asimismo, Isaac Ferez Esparza dimitió como candidato del Partido Verde Ecologista de México a la diputación de Coatzacoalcos; tiene al menos cinco denuncias por intento de abuso sexual y violación en la página del #MeToo Anáhuac.

Morena ve intenciones políticas detrás

Pero, sin duda, los casos que más han llamado la atención son los del partido Morena. Además del caso de Félix Salgado, otro que acaparó los reflectores y los titulares de la prensa es el de David Monreal, candidato morenista al Gobierno del estado de Zacatecas, a quien se ve en un video, que circuló profusamente en las redes sociales, tocar sin consentimiento a una candidata de su partido.

Pese al escándalo político y social, la propia víctima deslindó al agresor y salió a declarar que Monreal siempre se había comportado con ella con respeto.

¿Qué dice de todo esto la secretaria general de Morena, Citlalli Hernández? La segunda de a bordo en el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, senadora con licencia, se asume feminista y celebra que los casos de abuso se visibilicen.

“Creo que el movimiento feminista nos ha ayudado a visibilizar a candidatas y candidatos que no necesariamente tendrían que representarnos en una sociedad que aspire a mayor igualdad y a mayor combate a la violencia hacia nosotras”, señala en entrevista con France 24.

Sin embargo, lamenta que el foco primordialmente se haya puesto en Morena, pues asegura que todos los partidos tienen candidatos que el movimiento feminista cuestiona.

Para Citlalli, es innegable que “hay un sector partidista opositor a nosotros que trata de construir la narrativa de que Morena es un partido de machos, de que Morena es un partido que no apoya a las mujeres”.

Además, recuerda que el partido tiene mecanismos para evitar que agresores participen de la vida política bajo las siglas de Morena: "Casi todos nuestros candidatos son elegidos mediante encuestas, y en esas encuestas agregamos una pregunta, qué tanto considera la ciudadanía que el posible candidato respeta los derechos de las mujeres".

Aunque algunos sectores de su partido, incluido el presidente López Obrador, insistieron en que, mientras no haya sentencia en contra de Félix Salgado, tendría que garantizarse su derecho a contender, la secretaria general es de las que piensa que más vale violar el derecho político de un compañero, antes que pisotear los derechos de una mujer que ha sido víctima.

“Cuando haya un agresor, lo primero que por lo menos podemos hacer es evidenciar que una persona es un agresor, y que por lo menos en su fama pública haya una mancha o por lo menos un dejo de duda”, subraya.

Lo cierto es que, a la luz de todos los casos descritos y los que cada día van saliendo, ha quedado demostrado que cada vez hay más mujeres y las víctimas que ya no se quedarán calladas ante los abusos y las agresiones de los hombres. Y peor aún si ese agresor pretende participar en política.

“Se están marcando precedentes, las reglas en la democracia han cambiado, no basta el número de votos y no hay prestigio que alcance cuando se es deudor, agresor o acosador”, concluye Yndira Sandoval.

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