Afganistán: al menos 22 personas murieron en un ataque armado en la Universidad de Kabul

Fuerzas policiales vigilan la entrada a la Universidad de Kabul, en Afganistán, luego de un ataque de tres hombres armados el 2 de noviembre de 2020.
Fuerzas policiales vigilan la entrada a la Universidad de Kabul, en Afganistán, luego de un ataque de tres hombres armados el 2 de noviembre de 2020. © Wakil Kohsar / AFP

Tres hombres armados ingresaron a la institución educativa y atacaron a alumnos y personal durante cinco horas. Además de las 19 víctimas civiles, murieron los tres atacantes y otras 22 personas resultaron heridas. El grupo Estado Islámico se adjudicó el ataque.

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Un nuevo atentado terrorista sacudió a Afganistán. Tres hombres armados irrumpieron en la Universidad de Kabul y atacaron a alumnos y personal de la institución.

El asedio se extendió durante cinco horas y culminó con la muerte de 19 civiles y 22 heridos, mientras que los tres atacantes también fallecieron tras la intervención de las fuerzas de seguridad, según confirmó el portavoz del Ministerio del Interior afgano, Tariq Arian.

La ofensiva ocurrió a primera hora de la mañana, en el momento de mayor concurrencia de la universidad, cuando se encontraban unas 15.000 personas, entre alumnos, profesores y personal de la entidad, según detalló a EFE el vocero del Ministerio de Educación Superior, Hanif Farzan.

Los medios de comunicación afganos señalaron que en el lugar se estaba desarrollando una feria del libro a la que asistían varios dignatarios, aunque ninguno resultó herido.

Aunque los funcionarios afganos se negaron a informar sobre esa exhibición, la agencia de noticias semioficial iraní ISNA había informado el domingo que el embajador de Irán en Afganistán, Bahador Aminian, y el agregado cultural Mojtaba Noroozi iban a participar de la inauguración de la exposición, que contaba con unas 40 editoriales iraníes.

Durante el ataque, se vio a estudiantes y maestros huir del campus mientras se escuchaban disparos de rifles automáticos y estallidos de granadas de mano, imágenes que fueron reproducidas en videos publicados en redes sociales. Decenas de agentes de las fuerzas especiales afganas rodearon el campus y guiaron a las personas que escapaban del lugar.

Ahmad Samim, un estudiante universitario que logró escapar, dijo haber visto a militantes armados con pistolas y rifles de asalto Kalashnikov disparando contra la institución, la más antigua del país, que cuenta con unos 17.000 estudiantes. Además, agregó que el ataque ocurrió en el lado este del complejo, donde están las facultades de derecho y periodismo.

"Disparaban a cualquier estudiante que veían, incluso a aquellos que estaban escapando", aseguró Fathullah Moradi, testigo de los hechos, a la agencia Reuters.

El grupo Talibán se desligó del hecho, en medio de las conversaciones de paz

En un primer momento ningún grupo radical se adjudicó los hechos, aunque finalmente fue Estado Islámico quien asumió la autoría. No obstante, el grupo Talibán, a través de su portavoz Zabihullah Mujahid, negó cualquier implicación con el ataque y expresó su "tristeza" por lo ocurrido.

Este nuevo episodio violento en Afganistán ocurre en medio de las negociaciones de paz entre los talibanes y el Gobierno de Kabul en Doha, iniciadas luego de un acuerdo firmado entre Estados Unidos y los insurgentes en febrero.

Los diálogos han tenido progresos lentos, en parte porque los talibanes se han negado a la tregua solicitada por el Gobierno afgano y Washington, aludiendo que el fin permanente de los combates sería parte de las negociaciones.

El otro actor en este escenario es Pakistán, sede de los consejos de liderazgo talibanes -su centro político está en Qatar-, por lo que el Gobierno paquistaní puede ser fundamental para presionar a los insurgentes. De hecho, este lunes 2 de noviembre, el arquitecto del acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes, Zalmay Khalilzad, se reunió con el poderoso jefe del Ejército de Pakistán, encuentro del que surgieron pocos detalles, pero se especula que Khalilzad buscaba presionar a Pakistán para que forzara una reducción de la violencia.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán condenó el ataque del lunes en Kabul y lo calificó como un "acto de terrorismo", particularmente "despreciable porque tenía como objetivo una institución de aprendizaje". Precisamente, la semana pasada, un suicida atacó una escuela religiosa en el noroeste de Pakistán, en la frontera con Afganistán, dejando ocho estudiantes muertos y más de 120 heridos.

A las condenas al ataque en Kabul se sumaron el presidente afgano Ashraf Ghani y la máxima autoridad en el proceso de paz afgano Abdullah Abdullah, presidente del Consejo Superior para la Reconciliación Nacional. "Condeno enérgicamente el cobarde ataque terrorista de hoy contra la Universidad de Kabul. Atacar instituciones educativas es un crimen atroz. Los estudiantes tienen derecho a estudiar en paz (...) Prevaleceremos sobre las fuerzas del mal", subrayó en Twitter.

Instituciones educativas y diplomáticos iraníes, objetivos de ataques en Afganistán

Al repudio al ataque en Kabul se sumó el representante de la OTAN para Afganistán, Stefano Pontecorvo, quien recordó que "este es el segundo ataque en 10 días contra un centro educativo en Kabul".

El 24 de octubre, un atentado contra un local de estudios de la minoría chiita hazara, en el barrio de Dasht-e-Barchi, en Kabul, dejó 24 muertos, en su mayoría estudiantes, y 57 heridos. El ataque fue reivindicado, sin pruebas, por el grupo Estado Islámico.

Esa organización extremista declaró la guerra a la minoría musulmana chiita en Afganistán y ha llevado a cabo decenas de ataques desde 2014, incluyendo una ofensiva a principios de año en una maternidad de Dasht-e-Barchi, que dejó 25 muertos, muchos de ellos recién nacidos y madres.

Las instituciones educativas, además, han sido blanco de ataques en el pasado. El año pasado, la Universidad de Kabul también sufrió una explosión de una bomba en la puerta del complejo, que dejó ocho muertos.

También en 2019, el estallido de una bomba en un aula de una universidad de la provincia meridional de Ghazni provocó la muerte de 23 estudiantes, en su mayoría mujeres. Y en agosto de 2016, un asedio de diez horas contra la Universidad Americana de Kabul causó 17 muertos y 45 heridos.

Por otro lado, los diplomáticos iraníes también han sido atacados anteriormente en Afganistán, incidentes que, en su momento, aumentaron las tensiones entre los países. En 1998, Irán responsabilizó a los talibanes por la muerte de nueve diplomáticos del consulado iraní en el norte de Afganistán y movilizó tropas a lo largo de la frontera de 950 kilómetros entre ambos países.

Con AP, Reuters y EFE

 

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