Myanmar celebra elecciones con Suu Kyi como favorita y ante acusaciones por exclusión étnica

Varios votantes en un colegio electoral durante la jornada de comicios generales en Yangon, Myanmar, el 8 de noviembre de 2020.
Varios votantes en un colegio electoral durante la jornada de comicios generales en Yangon, Myanmar, el 8 de noviembre de 2020. © Shwe Paw Mya Tin / Reuters

La nación asiática llevó a cabo este domingo una jornada de comicios generales, los segundos desde su particular transición militar, en los que la líder Aung San Suu Kyi apunta a revalidar su cargo. Esta jornada se produce en medio de desacuerdos con la oposición militar, de señalamientos de genocidio y de denuncias por presunta exclusión electoral, en la que los rohingya quedarían de nuevo apartados.

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Los habitantes de Myanmar volvieron a las urnas este domingo 8 de noviembre para participar en los segundos comicios democráticos en esta nación del Sudeste Asiático, luego de diez años del inicio de su transición hacia lo que los generales que gobernaron durante medio siglo llamaron una "democracia disciplinada".

Fueron cerca de 38 millones de ciudadanos habilitados para depositar sus votos en los colegios electorales dispuestos para el transcurso de los comicios, los cuales abrieron sus puertas desde las 6.00 hora local e implementaron protocolos de bioseguridad, a fin de evitar la propagación del brote de Covid-19 en la nación que, en promedio, reporta 1.100 nuevos contagios cada 24 horas. 

Aunque se espera que el conteo general se extienda durante varios días, la líder Aung San Suu Kyi, de 75 años, figura como favorita para continuar en el poder de la mano de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND). 

Y es que, entre los 93 grupos políticos que se presentaron en los comicios, la LND se destaca como la de mayor respaldo, tras la victoria rotunda que obtuvo en las elecciones del año 2015. Desde entonces, 'Madre Suu' –como se la denomina de forma popular– gobierna bajo el cargo de consejera de estado, especialmente creado para evitar un artículo de la Constitución, que prohíbe la presidencia a quienes tienen familiares inmediatos extranjeros. Lo que es su caso, debido a que sus hijos cuentan con la nacionalidad británica.

Varios habitantes de Myanmar usan mascarillas protectoras durante las elecciones generales en Yangon el 8 de noviembre de 2020.
Varios habitantes de Myanmar usan mascarillas protectoras durante las elecciones generales en Yangon el 8 de noviembre de 2020. © Shwe Paw Mya Tin / Reuters

A pesar de que la reputación internacional de Suu Kyi y la de su partido resultó empañada por las acusaciones de genocidio contra la minoría étnica rohingya –que escalaron a los organismos internacionales de defensa de los Derechos Humanos desde agosto de 2017, cuando fueron blanco de represión por parte del Ejército–, todavía es mucha la población que la ve como una suerte de heroína que logró recuperar el camino de la democracia. Por ello, los expertos aseguran que no es extraño que alcance su segundo mandato con una avasalladora mayoría. 

En Yangon, la ciudad más grande del país, se vieron largas filas de votantes aglomerados a las afueras de los centros electorales, sin respeto por el distanciamiento social recomendado, pero con mascarillas de protección. 

De acuerdo con lo declarado a la agencia internacional de noticias Reuters, por parte de electores como Sai Kyaw Latt Phyo, de 31 años, la pandemia logró menguar las intenciones de muchos de acudir a las urnas. Sin embargo, en su caso, "valió la pena el riesgo" durante la primera salida de casa que realizó en los últimos tres meses. "Debemos correr el riesgo en una situación tan crucial para nuestro país", aseguró el joven. 

Las crecientes divisiones políticas y demandas sociales

Mientras que los simpatizantes de Suu Kyi alegan que las constantes críticas de los detractores impiden que avance en un proceso de progreso político gradual, al obstaculizar sus acciones, todavía parecen ser bastantes los que desconfían de su gestión. 

Históricamente, tanto Suu Kyi como las cabezas del Ejército han estado en desacuerdo. Pero en las últimas semanas las tensiones aumentaron y Min Aung Hlaing, el jefe de los militares, incluso aseguró que la líder ha cometido "errores inaceptables". 

"Tengo que aceptar el resultado que proviene de los deseos de la gente (...) Es necesario actuar con la consideración de cómo resolver las preocupaciones de los ciudadanos, es imprescindible", señaló Aung Hlaing tras emitir su voto. 

A causa de la presencia de grupos insurgentes, la Comisión Electoral decidió cerrar varios puntos de votación, con lo que más de un millón de ciudadanos se quedaron sin la posibilidad de ejercer su derecho, a pesar de que el ente había asegurado que garantizaría que la jornada fuera "libre y justa".

Presuntamente, los citados grupos estarían unidos a las minorías rohingya, las cuales han sido perseguidas durante los últimos años en el estado de Rakhine. 

Decenas de rohingyas cruzan la frontera desde Myanmar después de recibir el permiso del Ejército de Bangladesh para continuar hacia los campos de refugiados en Palang Khali, cerca de Cox's Bazar, el 19 de octubre de 2017.
Decenas de rohingyas cruzan la frontera desde Myanmar después de recibir el permiso del Ejército de Bangladesh para continuar hacia los campos de refugiados en Palang Khali, cerca de Cox's Bazar, el 19 de octubre de 2017. REUTERS/Jorge Silva

Dos días antes de las elecciones, el 6 de noviembre, António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, instó a que la jornada se cumpliera de manera ordenada, pacífica y "creíble", y a que el nuevo mandato, sea de Suu Kyi o de cualquier otro representante, permita que los miles de rohingya que huyeron a Bangladesh puedan regresar en condiciones dignas y seguras. 

Si bien Suu Kyi y su mandato insisten en que las operaciones realizadas contra dicha minoría fueron legítimas, la ONU ha declarado en varias oportunidades que sus intenciones no son más que actos genocidas y represivos.

La líder política, ganadora del Premio Nobel de la Paz y que en 1992 recibió el Premio Jawaharlal Nehru para el entendimiento internacional, sigue presentando altos índices de popularidad que ni siquiera las acusaciones internacionales han podido opacar, más que todo en la zona central del país. 

En las áreas más remotas, en las cuales prima la presencia de las minorías étnicas, el rechazo a la mandataria es evidente y los permanentes reclamos de inclusión no se hacen esperar, por lo que algunos han alzado la voz en el marco de la fecha de votación para pedir que se respeten sus derechos.

Con Reuters y EFE

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