Tropas australianas reconocen haber asesinado a 39 civiles afganos

El Jefe de la Fuerza de Defensa Australiana, el General Angus Campbell, presenta las conclusiones del Inspector General de la Investigación de la Fuerza de Defensa Australiana en el Afganistán, en Canberra, el jueves 19 de noviembre de 2020. Un impactante informe sobre los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas de élite ha encontrado pruebas de que 25 soldados mataron ilegalmente a 39 prisioneros, agricultores y civiles afganos.
El Jefe de la Fuerza de Defensa Australiana, el General Angus Campbell, presenta las conclusiones del Inspector General de la Investigación de la Fuerza de Defensa Australiana en el Afganistán, en Canberra, el jueves 19 de noviembre de 2020. Un impactante informe sobre los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas de élite ha encontrado pruebas de que 25 soldados mataron ilegalmente a 39 prisioneros, agricultores y civiles afganos. © Mick Tsikas/AP

Un informe muy esperado revela que las tropas australianas desplegadas en Afganistán mataron a 39 civiles y prisioneros desarmados durante un periodo de once años. Según la investigación de cuatro años, los altos cargos del ejército obligaron a los soldados jóvenes a matar a prisioneros indefensos para “ensangrentarlos” para el combate.

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Australia anunció este jueves 19 de noviembre, que 19 soldados, algunos actualmente en servicio y otros retirados, serán enjuiciados por el asesinato de 39 civiles afganos indefensos. Este movimiento por parte del gobierno rinde cuentas de abusos de guerra que a menudo quedan en el olvido.

“Algunas patrullas se tomaron la ley por su propia mano, se rompieron las reglas, se inventaron historias, se contaron mentiras y se mataron prisioneros” dijo Angus Campbell, el jefe de la Fuerza de Defensa, al hacer públicos los resultados del informe este jueves.

 

Más allá de cargar contra a objetivos desarmados, la lista de asesinatos de los soldados cuenta con adolescentes y otros no combatientes como agricultores locales, muy lejos del ambiente y las circunstancias del “calor de la batalla”. La investigación no habla de crímenes de guerra, pero insta a que se remita a los implicados a un procedimiento penal.

Es la primera vez que una nación miembro de la coalición militar liderada por Estados Unidos en Afganistán acusa públicamente a sus tropas por acciones ilegales.

Rituales de iniciación de los soldados

Según detalló Campbell, los homicidios fueron fruto de una “cultura distorsionada” y una “competitividad tóxica” arraigada entre algunos de los miembros del ejército australiano cuando se preparaban para unirse a las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

“Estos hallazgos representan las infracciones más graves de la conducta militar y una gran falta de valores profesionales”, dijo Campbell a los periodistas en Canberra.

Mientras se redactaba el documento incriminatorio, se encontraron indicios “creíbles” de que soldados de rango superior ordenaron matar a afganos cautivos y, por tanto, protegidos por el derecho internacional. Los comandantes ordenaban a los soldados jóvenes disparar contra los prisioneros para grabar su primer “asesinato”, en un ritual denominado ‘blooding’.

Se forma una guardia de honor en el Cuartel General de Defensa en Canberra, Australia, el jueves 19 de noviembre de 2020, antes de que se den a conocer las conclusiones del Inspector General de la Investigación de las Fuerzas de Defensa de Australia en Afganistán. Un impactante informe sobre los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas de élite ha encontrado pruebas de que 25 soldados mataron ilegalmente a 39 prisioneros, agricultores y civiles afganos.
Se forma una guardia de honor en el Cuartel General de Defensa en Canberra, Australia, el jueves 19 de noviembre de 2020, antes de que se den a conocer las conclusiones del Inspector General de la Investigación de las Fuerzas de Defensa de Australia en Afganistán. Un impactante informe sobre los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas de élite ha encontrado pruebas de que 25 soldados mataron ilegalmente a 39 prisioneros, agricultores y civiles afganos. © Mick Tsikas/AP

Luego, en un intento de justificar su acción, los militares recreaban una escena de combate con armamento extranjero.

Hay una razón por la que estas acciones no salieron inmediatamente a la luz: la información era controlada recelosamente por las mismas patrullas en una cultura de secretismo. Fue el exabogado militar, David McBride, quien proporcionó los documentos clasificados a la Australian Broadcasting Corp., y quien ahora se enfrenta a acciones legales por su difusión.

Antes de la publicación de los documentos clasificados, los crímenes cometidos en Afganistán entre 2003 y 2016 solo eran rumores.

La disculpa del primer ministro australiano

Horas antes de que los datos se hicieran públicos, el Primer Ministro australiano, Scott Morrison, llamó al gobierno afgano para expresar su “más profundo pesar” por la conducta de sus destacamentos. Tras tachar el suceso como “posiblemente el episodio más vergonzoso de la historia militar de Australia”, Angus Campbell también pidió disculpas “sin reservas” al pueblo afgano.

La Oficina del presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, confirmó que Morrison había pedido disculpas a través de una llamada telefónica y que el ministro de Asuntos Exteriores de Australia, Hon Marise Payne, hizo lo propio con una carta dirigida a su homónimo afgano. 

En vistas de los resultados de la investigación, las autoridades australianas a cargo recomiendan a Canberra compensar a las familias afectadas independientemente del desenlace del juicio. Así lo reivindica también la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, quien sostiene que las víctimas tienen derecho a una “compensación adecuada” y que esta debe cumplirse “sin demora”.

 

Australia hizo la mayor aportación de soldados para el combate fuera de los países de la Alianza Atlántica entre 2001 y 2014 en Afganistán. Actualmente, tiene aproximadamente 1.500 tropas restantes en el país islámico.

Con AP, Reuters y EFE

 

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