Occidente pide que regrese la democracia a Myanmar tras el golpe de Estado

Birmanos que viven en Tailandia sostienen fotografías del comandante en jefe del ejército de Myanmar, el general mayor Min Aung Hlaing, durante una protesta frente a la embajada de Myanmar, en Bangkok, Tailandia, el lunes 1 de febrero de 2021.
Birmanos que viven en Tailandia sostienen fotografías del comandante en jefe del ejército de Myanmar, el general mayor Min Aung Hlaing, durante una protesta frente a la embajada de Myanmar, en Bangkok, Tailandia, el lunes 1 de febrero de 2021. © Sakchai Lalit / AP

Desde China hasta Estados Unidos se pronunciaron sobre la toma del poder por parte de los militares tras detener a la líder del Gobierno, Aung San Suu Kyi. Mientras para los países occidentales esto representa un golpe a la democracia en transición, el gobierno chino le pidió a los múltiples actores birmanos que manejen “adecuadamente sus diferencias”.

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Lo que para las fuerzas armadas de Myanmar es la solución a lo que consideran unas elecciones parlamentarias fraudulentas, para diferentes países es un ataque a esa democracia en transición.

Y es que los militares birmanos detuvieron a la líder del gobierno, al presidente Win Myint y a varios miembros del gabinete justo el mismo día en el que juramentaban los parlamentarios elegidos el 8 de noviembre.

Esos comicios le dieron una abrumadora victoria al ya partido gobernante Liga Nacional para la Democracia (NLD, por sus siglas en inglés). Desde que los resultados comenzaron a salir a la luz, la oposición los consideró un fraude y no los aceptaron como válidos.

FOTO DE ARCHIVO: La líder del Partido Liga Nacional para la Democracia de Myanmar, Aung San Suu Kyi, habla a los medios de comunicación sobre las próximas elecciones generales, durante una conferencia de prensa en su casa en Yangon el 5 de noviembre de 2015.
FOTO DE ARCHIVO: La líder del Partido Liga Nacional para la Democracia de Myanmar, Aung San Suu Kyi, habla a los medios de comunicación sobre las próximas elecciones generales, durante una conferencia de prensa en su casa en Yangon el 5 de noviembre de 2015. © REUTERS/Jorge Silva

Los señalamientos llegaron especialmente por parte del Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (USDP), principal formación opositora creada por los herederos del régimen militar que gobernó en Myanmar entre 1962 y 2011. Y ahora las fuerzas armadas asestan un nuevo golpe con la detención de los dirigentes del gobierno y el nombramiento del comandante militar Min Aung Hlaing como nuevo líder del país.

Un rechazo desde Occidente

Hace apenas dos días, la ONU y las embajadas en Myanmar de los países occidentales dijeron estar preocupadas ante la posibilidad de una intervención militar en esa nación. Aunque el ejército birmano aseguró que protegería la constitución y actuaría conforme a la ley, los temores de los representantes internacionales se hicieron realidad.

Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, dijo que lo ocurrido representaba “un duro golpe para las reformas democráticas en Myanmar”. “El Secretario General insta a los dirigentes militares a respetar la voluntad del pueblo de Myanmar y adherirse a las normas democráticas, y cualquier diferencia debe resolverse mediante un diálogo pacífico”, añadió en su declaración.

Estados Unidos también consideró que los hechos eran una amenaza a la democracia y amenazó con repercusiones. “Estados Unidos se opone a cualquier intento de alterar el resultado de las elecciones recientes o impedir la transición democrática de Myanmar, y tomará medidas contra los responsables si no se revierten estas medidas”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en su comunicado.

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Desde la Comisión Europea, el llamado fue para “restaurar el gobierno civil legítimo, de acuerdo con la constitución del país y las elecciones de noviembre” y para la liberar de manera “inmediata e incondicional” a todos los detenidos, como lo expresó en su cuenta de Twitter la presidenta del organismo, Ursula von der Leyen.

Ni ella ni Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, detallaron las posibles medidas que podrían tomar los 27 países del bloque europeo en contra del golpe de Estado. Ese organismo ya había sancionado a generales de Myanmar por los asesinatos de musulmanes rohingya y también impuso un embargo de armas sobre el país del sudeste asiático.

Francia tuvo una postura similar a la de Von der Leyen y consideró que el arresto y la transferencia de los poderes poder legislativo, ejecutivo y judicial al ejército “es una amenaza inaceptable para el proceso democrático que se inició hace 10 años”, según el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian.

La posición de Japón y China, dos socios estratégicos de Myanmar

Japón, uno de los socios estratégicos comerciales de Myanmar, también considera que el estado de emergencia decretado por los militares birmanos “daña el proceso democrático”, como dijo el jefe del gabinete nipón, Katsunobu Kato.

La postura japonesa es relevante pues ese país ha contribuido a fortalecer las relaciones entre las autoridades civiles y el ejército de Myanmar, especialmente después de las primera elecciones parlamentarias que hubo en 2015 y que acabaron con medio siglo de gobierno militar.

En lo económico, Japón ha sido clave en Myanmar y un socio importante de los otros nueve países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), pues ha financiado el desarrollo de sus capacidades para contener la influencia china en el Mar de China Meridional y el Océano Índico.

Desde esa posición es que el gobierno nipón pide “enérgicamente a los militares que restauren rápidamente la democracia”, según Kato.

En ese mismo sentido, la ASEAN se pronunció y dijo que los países miembro -como lo es Myanmar- deben adherirse a los principios de democracia y el estado de derecho. “Alentamos la búsqueda del diálogo, la reconciliación y el regreso a la normalidad de acuerdo con la voluntad y los intereses del pueblo de Myanmar”, expresó la organización a través de un comunicado.

El primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc(dcha), aplaude junto a sus homólogos de los otros países firmantes del acuerdo comercial, durante la cumbre virtual de los países del foro del sureste asiático ASEAN, el 15 de noviembre en Hanói
El primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc(dcha), aplaude junto a sus homólogos de los otros países firmantes del acuerdo comercial, durante la cumbre virtual de los países del foro del sureste asiático ASEAN, el 15 de noviembre en Hanói Nhac Nguyen AFP

El otro aliado relevante de los birmanos ha sido precisamente China, pues apoyó a Myanmar durante su antigua dictadura militar y luego, trabajó en estrecha colaboración con Aung San Suu Kyi y el gobierno civil que ella dirigía. La razón de ello son los intereses económicos que tienen los chinos en los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país birmano.

Aunque China no condenó expresamente el golpe de Estado, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, aseguró que esperan que todas las partes en Myanmar “puedan manejar adecuadamente sus diferencias bajo la constitución y el marco legal y salvaguardar la estabilidad política y social”. Wenbin también sostuvo que han “notado lo que sucedió” en el país del sudeste asiático y que las autoridades chinas están “en el proceso de comprender mejor la situación”.

Justo el mes pasado, el máximo diplomático del gobierno chino, Wang Yi, se reunió con el jefe militar Min Aung Hlaing, quien ahora asumió el poder en Myanmar.

Militares afirman que habrá elecciones, pero no dicen cuándo

En medio de las reacciones internacionales, la junta militar comandada por el general mayor Min Aung Hlaing se reunió para discutir varios asuntos del país. Una de las conclusiones a las que llegaron, según un artículo publicado en un sitio web militar oficial, es que habrán elecciones libres y justas y que el ejército le entregaría el poder al partido ganador. 

La publicación sostiene que el comandante en jefe se habría comprometido a practicar “el sistema democrático multipartidista genuino y floreciente de la disciplina” de manera justa. Sin embargo, el poder militar no habló de una fecha concreta para los comicios ni de ningún plazo. Además, desde que asumieron el poder anunciaron que el estado de emergencia y su permanencia a la cabeza de gobierno duraría un año. 

Con Reuters y AP

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